El bullying puede producir un daño profundo dentro de la escuela, en los vínculos cotidianos y, por supuesto, en la experiencia de quien lo padece. El entorno digital agrega una dimensión todavía más compleja: permite que esa violencia continúe fuera del aula, alcance audiencias difíciles de dimensionar y permanezca activa más allá del momento en que ocurrió la agresión.
Para Hernán Navarro, presidente de Grooming Argentina, la continuidad entre los espacios físicos y digitales obliga a revisar cómo se entiende la violencia y, sobre todo, cómo intervienen los adultos. Navarro, que trabaja desde hace años sobre las violencias que afectan a niñas, niños y adolescentes en los entornos digitales, acaba de publicar el libro ¿Cómo te fue hoy en internet? (Ediciones B). En un contexto en que los chicos pasan en promedio siete horas frente a sus dispositivos y donde seis de cada diez tienen contacto habitual con desconocidos, el libro es una guía para acompañar su educación digital. Reúne definiciones, indicadores y herramientas destinadas a familias y educadores.
Invitado a participar en un nuevo episodio del podcast de Ticmas, Navarro recorre en esta entrevista los distintos niveles de un mismo problema: la prolongación del bullying fuera de la escuela, las dificultades para construir respuestas coordinadas entre instituciones y familias, la transformación del abuso sexual a partir del grooming, las señales que pueden advertir una situación de sometimiento, la necesidad de que los adultos sepan contener cuando un chico decide contar lo que le está ocurriendo.

Frases destacadas
- “Las violencias son reales independientemente de la representación en la que exista”
- “Existe un universo físico y un universo digital. Ambos son reales, nada es virtual.”
- “La violencia no desaparece en el entorno digital y por eso digo esa cicatriz queda.”
- “Hay que creer en la palabra de los chicos.”
Cuando la violencia atraviesa las paredes
En la entrevista, Navarro advierte que la vida digital volvió más difícil reconocer dónde empieza y termina una situación de violencia. Un chico puede estar sentado junto a sus padres y, al mismo tiempo, atravesar una agresión que ocurre en su teléfono. En el caso del ciberbullying, esa continuidad amplía la exposición y prolonga el daño; también obliga a revisar el papel de la escuela, de la familia y de quienes observan una agresión y deciden acompañarla, amplificarla o frenarla.

El grooming lleva la conversación al terreno de la violencia sexual. Un adulto puede manipular y someter sexualmente a un chico sin compartir con él el espacio físico, hasta construir lo que denomina un “secuestro emocional”. La víctima puede quedar atrapada por el miedo, la culpa o la amenaza, mientras las imágenes obtenidas pueden seguir circulando mucho después de que el vínculo haya terminado. Navarro detalla las señales que suelen aparecer en esos casos: conectarse hasta altas horas de la noche, sentir una necesidad cada vez más recurrente de permanecer en línea y ocultar los dispositivos móviles. Si un chico finalmente decide hablar, el primer paso —sostiene—es creer en su palabra, contener ese develamiento y actuar con herramientas concretas, porque en situaciones de esta gravedad no alcanza con estar disponible: también importa saber intervenir.
La prevención, sostiene Navarro, empieza mucho antes. Una primera propuesta es la “dieta digital”. En la pregunta que da título a su libro —¿Cómo te fue hoy en internet?— subyace la idea de que conocer la vida de los chicos también supone interesarse por lo que les ocurre cuando están conectados.
La entrevista completa con Hernán Navarro está disponible en el canal de Ticmas en YouTube.




