
Se trataba de civiles voluntarios, campesinos, obreros y estudiantes organizados de manera irregular. Durante la Segunda Guerra Mundial, “los partisanos” ejecutaban sabotajes, emboscadas, ataques a la logística y comunicaciones nazis para debilitar al enemigo, reconocidos como miembros de movimientos de resistencia armados que empleaban tácticas de guerra de guerrillas contra un ejército de ocupación o un régimen opresor.
La situación es de tal gravedad que el primer ministro francés ordenó a un equipo de emergencia que responda a los ciberataques. “Existe una necesidad urgente de diseñar e implementar una respuesta operativa más reactiva y contundente ante los ciberataques que enfrenta actualmente el Estado francés”, afirmó el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, quien ha ordenado la creación de un equipo de emergencia para responder a los ciberataques dirigidos contra Francia.
Mientras las hostilidades convencionales están pausadas en Medio Oriente, el método híbrido despunta e Irán es sindicado de estar implicado en la oleada de ciberataques contra objetivos en Occidente: entre otros, el conglomerado de agua de los Estados Unidos. Los complejos sistemas hídricos estadounidenses son objetivos relativamente fáciles debido a su estructura fragmentada y tecnología obsoleta, y se sospecha que Teherán está detrás de una oleada de ciberataques dirigidos contra ellos. Los ataques no han causado daños relevantes, pero constituyen una señal inequívoca de alerta, al igual que en Francia.
El mes pasado, el Estado de Minnesota informó un ciberataque coordinado contra más de 30 plantas y sistemas de agua en todo el Estado. El ataque afectó equipos utilizados por los gobiernos locales para gestionar de forma remota embalses de agua, desplegando un malware que interrumpió temporalmente las operaciones.
Los ciberataques orquestados por grupos de piratería informática patrocinados por Corea del Norte, China y Rusia continúan aumentando, un 8% en la primera mitad de este año, según algunos sondeos. Corea del Norte se constituye como el actor estatal más activo del mundo, atacando a Corea del Sur y Estados Unidos. Para ello, recurre a la inteligencia artificial generativa, a deepfakes y a esquemas fraudulentos de reclutamiento laboral, tácticas que procuran infiltrarse en los mercados de criptomonedas, proveedores de servicios de TI y los ecosistemas de desarrollo de software. Las ciberoperaciones respaldadas por Rusia aumentaron un 30%, sostienen agencias de inteligencia occidentales, expandiéndose más allá de Ucrania. Si bien este es el target primario, agentes vinculados al Kremlin se enfocaron en países de Europa del Este como Polonia y Rumania. Moscú combinó la recopilación de inteligencia tradicional con ataques destructivos que buscaban detener y paralizar las redes eléctricas, las redes gubernamentales y los sistemas militares.
En todos los escenarios, los vectores de intrusión más comunes incluyeron campañas de phishing, vulnerabilidades sin parchear en servidores públicos y el uso indebido de redes proxy y servicios en la nube.
En consecuencia, y como respuesta a un escenario tanto complejo como imprevisible, el presidente Donald Trump, por primera vez en la historia, habilita a las empresas privadas a realizar ciberataques ofensivos contra organizaciones criminales extranjeras. El importante cambio de política ordena a las agencias federales a que desaten el ingenio del sector privado, en un momento en que los expertos advierten sobre una escalada de ataques por parte de bandas de ciberdelincuentes vinculadas a Rusia.
Las empresas “autorizadas” recibirían permiso para destruir infraestructura y redes hostiles, para lo cual se les exigiría depositar una fianza de un millón de dólares que perderían si actuaban de forma ilícita.
Las acciones de la industria de ciberseguridad se han disparado a casi el doble en el S&P 500 desde febrero de este año. El memorándum de Trump podría suponer una ventaja comercial para la industria tech, al mismo tiempo que contribuiría con la capacidad de las agencias federales de neutralizar amenazas y contener los continuos ataques. Sin embargo, conlleva también riesgos significativos. Las operaciones de bandera blanca estarán a la orden del día, además de que no siempre existe una diferenciación clara entre bandas de ciberdelincuentes organizados y actores estatales.
El autor es CEO y fundador de la consultora de ciberseguridad BTR Consulting.



