
El canadiense Chris Bumstead, conocido como CBUM, convirtió una marca de 165 kilos en press de banca en una explicación más amplia sobre cómo entrena un campeón de culturismo y cuáles son los límites físicos de esa disciplina.
Entre su forma de trabajar con cargas altas, el cuidado de las articulaciones y una advertencia explícita sobre el uso de esteroides, el caso del seis veces ganador de Mister Olympia permite ordenar una discusión que suele quedar reducida a cifras y exhibición muscular.
CBUM dijo que prefería repetir 165 kilos antes que buscar una marca máxima
En una entrevista recogida por Men’s Health España, Chris Bumstead explicó cuál era su referencia en uno de los ejercicios más observados dentro del entrenamiento con pesas.
“Mi récord en este ejercicio era de 165 kilos, unas 365 libras, pero en lugar de buscar mi 1RM o máxima repetición, yo prefería levantar esos 165 kilos a más repeticiones, incluso 5 en muchas series”, dijo el canadiense.

Ese dato ubica su trabajo lejos de la lógica de quienes buscan una sola repetición con el mayor peso posible. En su caso, la carga funcionaba como parte de una rutina orientada a sostener varias repeticiones con control, un criterio más asociado al culturismo que al levantamiento de potencia.
Su método priorizaba desarrollo muscular y resguardo físico
La trayectoria de CBUM quedó ligada a la categoría Classic Physique de Mister Olympia, en la que obtuvo seis títulos consecutivos entre 2019 y 2024. Dentro de ese marco competitivo, el objetivo central no pasa por mover el mayor peso una sola vez, sino por desarrollar volumen y proporción muscular.

Esa lógica aparece también en la forma en que el canadiense describió su entrenamiento. El texto señala que evitaba ejercicios y cargas que pudieran comprometer la salud de sus hombros, en especial variantes como el press de banca inclinado con mancuernas, y que había adaptado su preparación después de sufrir lesiones articulares.
El culturista descartaba rutinas centradas en fuerza máxima para proteger su carrera
Según esa reconstrucción, la progresión de cargas en la rutina de Chris Bumstead quedaba subordinada a la seguridad, al control técnico y a la estimulación muscular. Bajo ese criterio, el objetivo no era perseguir marcas absolutas, sino sostener una preparación compatible con la exigencia del culturismo profesional.

Esa diferencia ayuda a leer su marca de press de banca dentro de un contexto más preciso. Levantar 165 kilos en varias repeticiones no aparece como una exhibición aislada, sino como parte de una estrategia de trabajo que buscaba rendimiento estético y continuidad competitiva.
Bumstead advirtió que el culturismo profesional exige condiciones físicas que no todos pueden sostener
La misma entrevista incorpora un tramo en el que CBUM se refirió a los riesgos del alto rendimiento en esa disciplina. “El físico culturismo profesional no es para todo el mundo. Son varios factores los que se deben tener en cuenta para intentar sobresalir y sobrevivir en esa disciplina”, advirtió.

Luego agregó que “no solo es entrenamiento en el gimnasio, comer 7 veces al día y usar todos los suplementos para ser grande muscularmente y fuerte”. En ese punto, la nota desplaza el foco desde el entrenamiento cotidiano hacia las exigencias estructurales del culturismo competitivo.
La advertencia sobre esteroides llevó la discusión más allá de la rutina de gimnasio
En el pasaje más directo de sus declaraciones, Chris Bumstead vinculó el salto al nivel competitivo con el uso de sustancias y con sus consecuencias sobre la salud.
“El uso de esteroides que es algo esencial para llevar tu físico a otro nivel competitivo, si no tienes la genética y la salud orgánica para soportar el uso constante de esteroides anabólicos es muy probable que no avances mucho”, dijo Chris Bumstead al explicar que, a su juicio, el culturismo profesional exige condiciones físicas que no todos pueden sostener.

Luego completó la idea con una advertencia sobre el deterioro físico asociado a ese proceso al señalar que era “también altamente probable que tu salud decaiga hasta llegar a enfermarte y en casos más agresivos llegar a morir”.
El culturista cerró esa advertencia con una recomendación dirigida a los más jóvenes: “Así que cuidado y a estar bien asesorados por médicos y profesionales.”
La declaración introduce un eje de interés más amplio que el dato de cuánto peso mueve un atleta, porque conecta la lógica del entrenamiento con los riesgos sanitarios del culturismo profesional.




