Durante décadas, una enorme extensión del norte de Florida sufrió el deterioro de sus bosques y perdió buena parte de la vegetación original. Frente a ese escenario, una iniciativa privada busca recuperar uno de los ecosistemas más importantes del sureste de Estados Unidos.

Marion Clifton Davis, un multimillonario dedicado al comercio de materias primas, compró 51.000 acres, equivalentes a unas 20.640 hectáreas, de antiguas granjas y bosques degradados con el objetivo de recuperar el ecosistema de pino de hoja larga.

La propiedad recibió el nombre de Nokuse Plantation, una palabra que significa “oso” en la lengua del pueblo Muskogee. Cuando Davis adquirió las tierras, apenas 1.500 acres, unas 607 hectáreas, conservaban ejemplares de este árbol, distribuidos en pequeños sectores.

El bosque que perdió el 97% de su superficie

La magnitud del proyecto se entiende al observar cuánto se redujo este ecosistema en Estados Unidos.

El bosque de pino de hoja larga llegó a cubrir unos 90 millones de acres, alrededor de 36,4 millones de hectáreas, a lo largo de una franja de aproximadamente 1.200 millas, unos 1.931 kilómetros, desde Virginia hasta el este de Texas.

Con el paso del tiempo, la superficie se redujo 97% y actualmente quedan cerca de 3 millones de acres, unas 1,21 millones de hectáreas.

Así es este bosque (Foto: Florida Hikes).
Así es este bosque (Foto: Florida Hikes).

La pérdida de estos bosques también afectó a los animales que dependen de ese hábitat. Davis comprendió que la protección del oso negro de Florida requería recuperar los bosques y conectar distintas áreas naturales.

Un oso negro adulto puede recorrer hasta unas 100 millas cuadradas, equivalentes a aproximadamente 259 kilómetros cuadrados, por lo que la recuperación y conexión de los ambientes naturales resulta fundamental para esta especie.

Gastó US$500.000 por año para plantar pinos

Para avanzar con su objetivo, Davis destinó durante la última década unos US$500.000 por año a la plantación de pinos de hoja larga y una suma similar a otras zonas del bosque.

En Nokuse, su equipo realizó un proceso de raleo sobre 22.000 acres, unas 8.903 hectáreas, de plantaciones destinadas a la producción de madera.

Luego, en esas tierras se plantaron 8 millones de ejemplares de pino de hoja larga, con el objetivo de recuperar progresivamente el bosque original.

El fuego también volvió a formar parte del ecosistema después de medio siglo. Cada año, unas 10.000 acres, alrededor de 4.047 hectáreas, reciben incendios controlados para favorecer la recuperación del bosque.

En 2015, la publicación especializada Smithsonian Magazine destacó su trabajo de reforestación. “Les digo a todos que estamos en el año 13 de un programa de 300 años. Podría fácilmente embellecer 1000 acres, pero el tiempo se acaba, así que decidí asumir el reto mayor”, dijo Davis durante aquella entrevista.

Los osos negros regresaron a la propiedad

La transformación de Nokuse Plantation ya comenzó a mostrar resultados. Los osos negros regresaron a la propiedad desde la cercana base aérea de Eglin, mientras que Davis también tiene planes para reintroducir otras especies.

Entre ellas se encuentran los pájaros carpinteros de cresta roja y los bisontes, dos animales vinculados al ecosistema que el proyecto busca recuperar.

Uno de los principales logros, sin embargo, está relacionado con la tortuga de tierra, una especie que alcanza unos 30 centímetros de longitud.

Matt Aresco, director de Nokuse Plantation y especialista en tortugas, rescató 3.500 ejemplares que, según el informe, de otro modo habrían desaparecido de Florida.

Un biólogo conservacionista define a estas tortugas como “ingenieros de ecosistemas” debido a la influencia que tienen sobre el ambiente en el que viven.

Así comenzó a reforestar la zona (Foto: WSFU).
Así comenzó a reforestar la zona (Foto: WSFU).

Construyó un centro educativo que costó US$12 millones

El proyecto también cuenta con un importante componente educativo. Davis construyó el Centro de Biofilia E.O. Wilson, una instalación que tuvo un costo de US$12 millones.

Allí, miles de estudiantes de cuarto a séptimo grado de seis condados reciben clases gratuitas relacionadas con la conservación y el cuidado del medio ambiente.

De esta manera, la iniciativa no se limita a la restauración de los bosques, sino que también busca formar a las nuevas generaciones en materia de conservación.