
Una porción de piel de cerdo puede terminar convertida en una cobertura temporal para proteger las heridas de un paciente con quemaduras graves. En Perú, este proceso combina el trabajo del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) y el Banco de Tejidos del Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja (INSNSB) con tecnología nuclear utilizada para esterilizar el material antes de su uso hospitalario.
Entre 2014 y 2025, se reportó una producción acumulada de 59.561 apósitos biológicos. Entre los productos identificados se encuentran los denominados Porciper, elaborados a partir de piel de cerdo, y los Amnioper, obtenidos de membrana amniótica. Los tejidos son procesados, liofilizados y posteriormente sometidos a radiación gamma.
El IPEN y el Banco de Tejidos trabajan conjuntamente desde hace más de 25 años en este procedimiento, que combina técnicas de procesamiento de tejidos con la capacidad de irradiación disponible en el Centro Nuclear Huarangal.

¿Cómo la piel de cerdo se convierte en un apósito?
El proceso comienza con la donación de piel porcina por parte de empresas dedicadas a la producción y distribución de carne. Cuando el tejido llega al Banco de Tejidos, atraviesa una fase de acondicionamiento en la que se retira la grasa y parte de su contenido de agua.
Luego, el material es preparado, colocado en pequeños paquetes y trasladado hasta las instalaciones del IPEN. Allí se realiza una de las etapas clave para que pueda utilizarse posteriormente en un entorno hospitalario.
Dentro del Centro Nuclear Huarangal, los paquetes ingresan a un irradiador y reciben una dosis controlada de radiación gamma proveniente de una fuente de cobalto-60. El objetivo del procedimiento es esterilizar el tejido y reducir el riesgo de contaminación antes de su utilización médica.
Una vez completado el proceso, los apósitos regresan al hospital para quedar disponibles para los especialistas que atienden a pacientes que los requieren.

Una cobertura temporal para las quemaduras
En pacientes con quemaduras extensas, la pérdida de piel elimina una de las principales barreras naturales del organismo frente al exterior. Las zonas lesionadas quedan expuestas a riesgos como infecciones y pérdida de líquidos, además de otras complicaciones relacionadas con la gravedad de la lesión.
La piel porcina procesada e irradiada funciona como una cobertura biológica temporal sobre las heridas. No reemplaza de manera definitiva la piel del paciente, sino que permite proteger el área afectada mientras el equipo médico desarrolla las siguientes etapas del tratamiento.
De acuerdo con las cifras difundidas, entre 2014 y 2025 fueron producidos 47.904 apósitos Porciper, utilizados en la atención de 5.010 pacientes con lesiones cutáneas severas, principalmente ocasionadas por quemaduras.

La membrana amniótica también tiene uso médico
La tecnología utilizada por el Banco de Tejidos no se restringe a las quemaduras. Durante el mismo periodo se produjeron 2.198 apósitos Amnioper, elaborados a partir de membrana amniótica.
Estos fueron empleados en 1.492 pacientes sometidos a procedimientos quirúrgicos oftalmológicos, según la información difundida. Entre los diagnósticos mencionados se encuentran el pterigión, el simbléfaron y el glaucoma.
El material proporcionado por el IPEN señala una producción global de 59.561 apósitos durante el periodo analizado, aunque las cifras desagregadas difundidas para Porciper y Amnioper no abarcan la totalidad de ese número.
Una reserva tecnológica frente a emergencias con múltiples heridos
La capacidad para procesar e irradiar tejidos adquiere especial relevancia cuando se producen emergencias con múltiples pacientes quemados, situaciones en las que la disponibilidad de coberturas biológicas puede convertirse en parte de la respuesta hospitalaria.
Perú ha enfrentado episodios de este tipo. El incendio de Mesa Redonda, en 2001, y la deflagración de un camión cisterna de GLP en Villa El Salvador, en enero de 2020, dejaron numerosas personas heridas, entre ellas pacientes con quemaduras de consideración.
Contar con procesamiento y esterilización dentro del país permite disponer de este tipo de coberturas como una de las herramientas que los especialistas pueden utilizar para atender lesiones complejas. La indicación y uso de los apósitos depende, en cada caso, de la evaluación del equipo médico responsable del paciente.




