La llegada del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a Barranquilla este martes 8 de septiembre de 2026 es el primer signo visible y tangible de la política internacional que quiere desplegar el presidente Abelardo de la Espriella, en contraposición a la postura de distanciamiento que adoptó el expresidente Gustavo Petro.
De hecho, abre una nueva etapa en la relación bilateral en la que ya se evidencian compromisos de una mayor cooperación en seguridad, la atención posterior al terremoto del 10 de agosto de 2026 y la disputa por la influencia geopolítica en América Latina.
Según el análisis que Luisa Lozano, directora del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana, dio a Infobae Colombia, el vínculo entre ambos países se estaría refrescando, pese a que se ha conservado históricamente un carácter estratégico.
A pesar de la renuencia de Petro, de acuerdo con la especialista, “la relación de Colombia con Estados Unidos siempre ha sido una relación estructuralmente fuerte. (...) No diríamos que la relación se cortó, pero sí se deterioró en cercanía y en confianza”, dijo.
Sin embargo, en solo un mes de gestión presidencial de Abelardo de la Espriella, el Gobierno consolidó durante su primer mes un acercamiento que ya se refleja en anuncios sobre recursos para la seguridad. Esto no necesariamente significa un fortalecimiento de la relación bilateral, sino una extensión de esta que, a los ojos de la experta, significaría una profundización en la cooperación que podría darse durante los próximos cuatro años.
Washington busca recomponer sus alianzas en América Latina
En primer lugar, la breve gira de Marco Rubio —que incluye escalas en Ecuador y Perú— tiene un alcance regional. Para Lozano, la agenda estadounidense apunta a reconstruir una red de alianzas políticas y estratégicas en el hemisferio, no solo en Colombia, para reconstruir “esa arquitectura regional de poder que tienen en nuestro hemisferio”, afirmó.
En vista del giro que Latinoamérica está dando hacia la derecha política, esta visita también envía señales a otros gobiernos de la región. En ese sentido, la docente universitaria prevé que los países cuyos gobiernos tengan mayor afinidad política con Washington podrían recibir un tratamiento “prioritario” y más instrumentos de cooperación.
Por eso, una de las estrategias de Washington es enviar un mensaje regional, según el concepto de Lozano, a países como Brasil, que tendrá elecciones a finales de octubre; o el de Uruguay, al que definió como un país con una política exterior pragmática; y el de Venezuela, donde Estados Unidos mantiene intereses vinculados con la situación política y la actividad petrolera.
Qué pasaría con Colombia: Estados Unidos le va a “exigir” más al país
En cuanto al país sudamericano, la especialista Luisa Lozano mostró un panorama tanto positivo como retador. Sostuvo que un eventual aumento de recursos de Estados Unidos implicaría compromisos concretos de Colombia en áreas sensibles, entre ellas la lucha contra el narcotráfico y las organizaciones armadas.
“A mayor cooperación, Estados Unidos va a exigir más al país”, advirtió a este medio. En su análisis, explicó que el Gobierno colombiano deberá responder con resultados verificables en materia de drogas, seguridad y control territorial.

La académica consideró que los anuncios posteriores a la reunión entre Rubio y De la Espriella permitirán establecer el alcance de los compromisos. “Tendremos que esperar los resultados de esta reunión para ver específicamente cuáles van a ser los compromisos que van a derivar de este importante encuentro”, expresó.
La competencia con China, Rusia e Irán
De la misma manera, Lozano se refirió a los asuntos vinculados con el terremoto, el comercio y la cooperación antinarcóticos. De acuerdo con su análisis, existe un interés de Washington por recuperar presencia en una región donde, según su evaluación, otras potencias ampliaron su influencia.
“Es un reencuentro de Estados Unidos con una región que por muchos años han venido ocupando otras potencias como China”, aseguró.
La especialista incluyó en ese escenario a Rusia e Irán y señaló que la posición geográfica de Colombia refuerza el interés estadounidense.
“Considero que esta visita no solo girará en torno a temas de seguridad, narcotráfico y comercio, sino también es un reencuentro de Estados Unidos con una región que por muchos años han venido ocupando otras potencias como China. Yo creo que acá hay un interés también de desplazamiento de China, Rusia, Irán, no solo en Colombia, sino también en Venezuela, donde habían extraído por años recursos valiosos como el petróleo. Entonces, sin duda, Estados Unidos está reconstruyendo esta relación estratégica y Colombia acá juega un papel muy importante. Es un aliado geoestratégico importante. Tenemos salida al mar Caribe, tenemos salida al Pacífico, frontera con Venezuela, con Panamá, con Brasil, Perú, Ecuador”, estimó.
La asimetría de la relación plantea un debate sobre la soberanía
No obstante, hay riesgos “tangibles”. La profesional expresó que la cercanía con Estados Unidos también genera cuestionamientos de sectores de la oposición, que advierten sobre posibles condicionamientos de Washington en asuntos de política interna y exterior.
De hecho, en medio de las ayudas en las políticas de drogas y de seguridad “tras esta visita, Colombia debería prepararse para un Estados Unidos que se involucra más en los asuntos internos de Colombia, que tengan alguna repercusión con ellos mismos (...) Y esto significa una presión para nuestro país”.
Para Lozano, ese riesgo existe debido a la diferencia de poder entre ambos países. “La relación de Colombia y Estados Unidos es una relación asimétrica”, señaló.

La experta explicó que la coincidencia de intereses nacionales puede hacer beneficiosa la cooperación, pero alertó sobre los casos en los que las prioridades estadounidenses no coincidan con las colombianas.
“Este es un riesgo que existe, es tangible. En este caso, la relación de Colombia y Estados Unidos es una relación asimétrica. Y en estas condiciones, muchas veces el país que tiene más poder puede obligar al país con menos poder a que traslade, cambie su política exterior para cumplir con los intereses del más poderoso. En muchos casos, Colombia y Estados Unidos tienen alineados sus intereses nacionales”, detalló la experta.
Por eso, dijo que lo que puede suceder es que algunas veces los intereses de Estados Unidos no coinciden necesariamente con los intereses nacionales, y allí en donde “riesgo de un posible sometimiento o condicionamiento del país más poderoso sobre el menos poderoso. Colombia tiene que ser muy cuidadosa en el cuidado de su política exterior y, sobre todo, de su soberanía, para no caer en juegos que puedan perjudicar al país”, sostuvo.



