
La crisis provocada por los eventos climáticos en Honduras vuelve a poner al país frente a uno de sus mayores desafíos: garantizar alimentos, agua y medios de vida para las familias que dependen directamente de la agricultura.
Ante este escenario, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó que mantiene acciones de asistencia en zonas afectadas por la sequía y trabaja junto al Gobierno en medidas para atender la emergencia y reducir la vulnerabilidad del país a futuro.
El coordinador residente de la ONU en Honduras, Alejandro Álvarez, explicó que los efectos de la variabilidad climática representan una preocupación permanente para el país, debido a la recurrencia de períodos de sequía y temporadas ciclónicas que pueden afectar la producción de alimentos y las condiciones de vida de miles de familias.
Álvarez señaló que la situación obliga a pensar en soluciones que trasciendan la atención de las emergencias y permitan al país contar con mejores mecanismos para anticiparse y responder a nuevos fenómenos climáticos.
Riesgo y seguridad alimentaria
Para el representante de Naciones Unidas, Honduras necesita avanzar hacia una estrategia de mayor alcance que permita enfrentar de manera más efectiva los impactos derivados del clima.
Entre las prioridades identificadas se encuentran el fortalecimiento de la gestión del riesgo, una política de seguridad alimentaria más sólida y una mejor administración de los recursos hídricos.
“Estábamos viendo cómo poder encarar esto de una forma más sobre el largo plazo: tener una mejor gestión del riesgo, tener un plan de seguridad alimentaria más robusto, también temas ligados a la gestión del agua”, explicó Álvarez.
El funcionario remarcó que estos asuntos forman parte de las áreas en las que el Gobierno hondureño trabaja y en las que Naciones Unidas mantiene disposición para brindar acompañamiento técnico y apoyo.

La preocupación adquiere especial relevancia porque los períodos prolongados de falta de lluvias pueden afectar los cultivos, reducir la disponibilidad de agua y deteriorar las condiciones económicas de los productores, particularmente de quienes dependen de la agricultura para garantizar los ingresos y alimentos de sus hogares.
Mientras se analizan medidas de largo plazo, los organismos de Naciones Unidas ya desarrollan acciones en diferentes municipios que han sufrido las consecuencias de la sequía.
Álvarez detalló que la asistencia contempla varios frentes, ya que el impacto de la emergencia no se limita a la pérdida o reducción de cultivos.
Asistencia en municipios afectados
Entre las acciones se encuentra la entrega de alimentos a familias que enfrentan dificultades, además del respaldo a productores mediante semillas y sistemas de riego que permitan mantener o recuperar sus actividades agrícolas.
La intervención también incluye componentes relacionados con la salud, el acceso al agua y la nutrición, sectores que pueden verse afectados cuando las condiciones climáticas adversas se prolongan.
“Estamos ya activos en varios de los municipios afectados por la sequía, también en otros municipios y la ayuda ha consistido en entrega de alimentos, también en apoyo a algunos productores con semillas, con sistemas de riego”, manifestó el coordinador residente.
A estos esfuerzos se suman acciones destinadas a fortalecer los servicios de salud en las comunidades afectadas, incluido apoyo a centros asistenciales y suministro de medicamentos.
De acuerdo con Álvarez, el acceso al agua y la atención nutricional también forman parte de las intervenciones que Naciones Unidas desarrolla en las zonas donde las condiciones climáticas han generado mayores necesidades.
Por esa razón, la ONU considera que la gestión del agua debe incorporarse a una estrategia nacional que permita reducir la exposición de la población a futuras emergencias climáticas.
El planteamiento apunta a que las respuestas no se concentren exclusivamente en entregar ayuda cuando ocurre una emergencia, sino también en desarrollar mecanismos de prevención, adaptación y preparación para enfrentar nuevos períodos de condiciones climáticas adversas.
Álvarez indicó que actualmente no existe certeza sobre cuándo terminará la sequía, por lo que las instituciones deben mantenerse atentas al comportamiento del clima y concentrar sus esfuerzos en medidas de mitigación y respuesta.

En el marco de estos esfuerzos también se destacó la visita a Honduras de Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA), quien llegó al país para conocer de primera mano las prioridades nacionales en materia de seguridad alimentaria y asistencia humanitaria.
Savelli sostuvo un encuentro con el presidente de Honduras, Nasry Asfura, como parte de una agenda orientada a fortalecer la cooperación y el acompañamiento del organismo internacional al país.
La funcionaria señaló que el encuentro con el mandatario hondureño permitió conocer directamente las principales necesidades y prioridades del país.
El acercamiento entre el Gobierno y el PMA se produce en un contexto en el que la seguridad alimentaria continúa siendo uno de los temas prioritarios, especialmente en las comunidades cuya producción y disponibilidad de alimentos han sido afectadas por las condiciones climáticas.




