El país más poblado y grande de Latinoamérica elige presidente ante un continente caracterizado por los giros del resto de países latinos hacia gobiernos pro Israel y pro Estados Unidos. Lula va por la reelección contra el elegido de la familia Bolsonaro. Las claves para entender la disputa.

Lula y Flavio Bolsonaro.

La contienda presidencial más trascendental del continente americano y una de las más relevantes del Sur Global ya se encuentra en marcha.

Las calles del quinto país más grande del mundo palpitan la previa de unos comicios con márgenes ajustados entre sus dos principales fuerzas políticas, evidenciando una renovada polarización del electorado; esta vez con la izquierda en el plano del oficialismo.

De un lado, Lula Da Silva, trabajador metalúrgico y sindicalista, tres veces presidente de Brasil. Del otro, el senador Flavio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de cárcel por intento de golpe de estado en 2023.

La primera vuelta, prevista para el 4 de octubre, trae una oferta amplia pero que concentrará en estas alternativas las dos opciones con más chances de ocupar el Planalto. Es posible la definición en primera vuelta, pero es más posible una segunda, prevista para el 25 de octubre.

Analizamos las claves de una elección que puede pintar de influencia estadounidense e israelí casi todo el mapa sudamericano o continuar una política brasilera soberanista que también oficia de represente de Latinoamérica dentro del mundo multipolar en construcción.

Luiz Inácio Lula da Silva lanzó el 16 de agosto de 2026 su campaña de reelección en el estadio Vila Euclides, el histórico escenario del cordón industrial de San Pablo donde se consagró como líder sindical a fines de los años 70.

La elección en clave regional

En el continente los vientos no son precisamente de libertad. Y Brasil, por su historia, ubicación, población, y política exterior, es más que importante para el continente y también para el Sur Global. Ni hablar para Argentina, una ventana a nuestra relación con el país hermano.

Repasemos a los ganadores de las ultimas elecciones presidenciales sudamericanas: De La Espriella en Colombia, Fujimori en Perú, Kast en Chile, Paz en Bolivia y Noboa en Ecuador. Todos pro EE.UU. y pro Israel.

Colombia, Perú y Ecuador, hay que decirlo, con denuncias de irregularidades en las elecciones. Si a ello le sumamos la Venezuela post intervención yanqui, y también nuestro propio país, entonces podemos afirmar que gran parte del Cono Sur está en sintonía con la doctrina de repliegue hemisférico estadounidense y también bajo intenso lobby sionista.

Jair y Flavio Bolsonaro con Netanyahu en Israel.

Brasil representa hoy un problema para los intereses antes nombrados. Esto se expuso ante los ataques de Trump a la gestión de Lula. Fue y es el único país sudamericano que pudo plantarse y defender su soberanía ante los embates de la guerra comercial orquestados desde el Norte; y al mismo tiempo, el único sudamericano en ponerle un límite a un señor tecnofeudal como Elon Musk (tentáculo financiero y tecnológico del mismo gobierno estadounidense).

Vale remarcar, en post de un reconocimiento debido al país hermano, que Brasil pueden cambiar de presidente pero no necesariamente de política exterior, situación que en Argentina lastimosamente es una deuda.

Lo vimos con Lula preso: Bolsonaro nunca se fue de los BRICS+; lo vemos con Bolsonaro preso: Lula profundizó lazos con Turquía, Rusia, China y negociando de igual a igual con Estados Unidos:

Autonomía estratégica para afuera con respaldo hacia adentro: Lula estuvo respaldado por casi todo el arco político brasilero y hasta el poder judicial brasilero, quienes unieron filas en post de los intereses nacionales brasileros atacados desde Washington.

Trump y Lula. Foto: Ricardo Stuckert (EFE).

Pero hoy, a cuatro años de la victoria de Lula, la geopolítica mundial y regional, como marcábamos antes, ha profundizado las ambiciones anglosajonas y sionistas en la región.

Entonces no se puede afirmar 100% que, una vez más, ante una posible victoria de Bolsonaro, la política exterior brasilera no estará subordinada a la esfera de la OTAN, FMI, Banco Mundial, Black Rock y demás instituciones del noratlantismo.

Sí podemos decir que una posible victoria de Bolsonaro sería también la victoria de Estados Unidos e Israel. Y que una victoria de Lula sería la continuación del liderazgo regional brasilero y su representación ante los espacios de construcción del mundo multipolar en la presente transición geopolítica.

La elección, los programas de gobierno, el nuevo parlamento brasilero

Con más de 158 millones de ciudadanos habilitados para votar, la contienda trasciende la renovación ejecutiva. El escenario expone una marcada polarización entre la Federación Brasil de la Esperanza -liderada por la fórmula oficialista Luiz Inácio Lula da Silva y Geraldo Alckmin-, y el Partido Liberal (PL), que postula a Flávio Bolsonaro junto a Alfredo Gaspar.

Mientras el oficialismo enfoca su propuesta en la estabilidad económica, la soberanía nacional y la protección social, la ultraderecha busca aglutinar el voto anti-PT apalancándose en el conservadurismo tradicional.

Ante este choque de fuerzas, las 11 candidaturas restantes atomizan un 16%-18% del electorado.

Esto último no significa que las demás opciones carezcan de trascendencia; de hecho el psiquiatra y escritor de autoayudaAugusto Cury (Avante), pasó de medir un 1% a un para nada despreciable 10% (Data Folha); todo en el mes de agosto, convirtiéndose en una alternativa que crece y será importante en una posible segunda vuelta.

Cury. Foto: (REUTERS/Tita Barros)

Un reciente Informe de coyuntura electoral de Camila Vollenweider para la CELAG, indica que las mediciones proyectan un escenario de definición en segunda vuelta; lo mismo dicen los distintos sondeos brasileros como el de Data Folha.

Aunque Lula conserva una delantera de 8 a 9 puntos en primera instancia, en el balotaje el margen se estrecha a una ventaja de entre 5 y 6 puntos a su favor o a un escenario de empate técnico.

La resolución de la contienda también dependerá del rechazo cruzado de ambos candidatos, que alcanza niveles del 54% para Flávio Bolsonaro y del 52% para el actual mandatario.

En este marco, las fuerzas del Centrão (fuerzas del centro que tienen puentes con ambos candidatos y espacios) optaron por la neutralidad nacional para sellar alianzas pragmáticas en las regiones según su conveniencia local. Me quedo con el que gane sería la síntesis de estas fuerzas políticas.

¿Un Congreso complicado para un posible cuarto Lula?

En el caso de una reelección, la gobernabilidad de Lula también dependería del nuevo congreso brasilero.

Para la Cámara de Diputados, advierte la columnista antes mencionada, se proyecta que el Centrão retenga más del 60% de los 513 escaños, con el PL como principal bancada individual, mientras el oficialismo busca asegurar un piso de 120 a 140 legisladores para evitar un bloqueo absoluto.

En el Senado, donde se renuevan 54 bancas, la oposición cuenta con amplias posibilidades de alcanzar la mayoría absoluta de 41 escaños.

De confirmarse esta tendencia, el próximo presidente deberá gobernar con un parlamento más conservador que el actual, clave para definir leyes, presupuestos y las designaciones en el Supremo Tribunal Federal, institución más que protagonista de los últimos grandes acontecimientos de la política brasilera.

La entrada Ante la mirada del mundo: Brasil elige continuación o giro 180º se publicó primero en El Resaltador.