Dice Maquiavelo: “La causa de la desunión de las repúblicas suele ser el ocio y la paz. La causa de la unión, el miedo y la guerra.” El enemigo externo une, cohesiona. En los años 40, el Reino Unido era un caos, pero la amenaza de Hitler los unió detrás de Churchill. En 2001, la presidencia de Bush era un desastre, pero el atentado a las Torres Gemelas los unió contra el terrorismo. Cuando llegó el COVID, se pausó la grieta y la imagen positiva de Alberto Fernández superó el 80%. Siempre el enemigo externo cohesiona.
¿Qué sucede ahora? Javier Milei pide una pausa en la grieta para defender Malvinas. El mensaje es: “Después nos seguimos matando con la grieta. Después discutimos mis formas. Ahora vamos juntos con el tema Malvinas.” ¿Por qué lo hace ahora? Porque el contexto lo favorece. El tema explotó con la bandera en el Mundial. Hay el apoyo histórico de Estados Unidos. El Reino Unido atraviesa una crisis migratoria sin precedentes. Y el lunes Trump declaró que está revisando “todas las posturas”, incluyendo la de Malvinas. Milei entiende: “Es ahora.” ¿Qué sucede? El kirchnerismo queda totalmente descolocado.
Hasta ayer Milei era “anti-patria”, “entreguista”, “cipayo”, “imperialista”, “colonialista”, “admirador de Thatcher”, “pro-inglés”, “lacayo del imperio”, “títere.” Ahora resulta que Milei es “demagogo”, “patriotero”, “belicista”, “irresponsable” y “demasiado nacionalista.” Muchachos: pónganse de acuerdo. Por eso digo que la palabra que mejor define este momento del kirchnerismo es “grogui”: como cuando el boxeador se come una piña de novela y entra en un estado de confusión total. Es lógico: eran socios de Venezuela, admiradores de Cuba, pactaron con Irán, hicieron negocios con Putin. Y ahora salen a llorar las sanciones a empresas británicas. Entró en crisis su relato.
Malena Galmarini, la esposa de Massa, tuiteó: “¡Las Malvinas fueron, son y serán argentinas! ¿Recién se entera? ¡Aplauso! Le costó unos años y un trapo en un partido de fútbol. ¿Quiere recuperar las Malvinas para ofrendarlas a Trump? Qué payasada.” Y después tenemos al padre de Malena comparando a un presidente democrático —te guste o no— con un dictador genocida como Leopoldo Galtieri. No es nuevo: antes decían “Macri, basura, vos sos la dictadura.” Ahora dicen “Milei es Galtieri.” Muchachos: el máximo logro del kirchnerismo con Malvinas fue ponerlas en el billete de 50 pesos. El kirchnerismo es puro relato, puro verso, puro chamuyo, puro símbolo. Hacen billetes, pintan grafitis, gritan contra el FMI. Pero nunca concretan nada.

¿En qué consiste el anuncio de Milei? Sanciones a las empresas Navitas Petroleum (israelí) y Rockhopper Exploration (británica), involucradas en el proyecto de extracción petrolera offshore Sea Lion, a más de 220 kilómetros al norte de las islas. Construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego. Creación de un Consejo de Seguridad Nacional que articulará Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía. Y un proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional. El mensaje a las empresas fue claro: “Tendrán que elegir entre operar en las Malvinas o en territorio argentino. No se pueden hacer las dos cosas.”
El escenario de fondo es el modelo Hong Kong: China no fue a la guerra para recuperarla. Negoció con el Reino Unido, y en 1997 Hong Kong volvió a soberanía china. Para negociar, primero hay que golpear. Así golpea Argentina: sanciones a empresas que explotan el petróleo, prohibición de operar en el país, base naval conjunta con EE.UU. en el Atlántico Sur.
Escucho que el gobierno toma esta decisión después del efecto “Mundial”, por la bandera que levantaron los jugadores de la Selección. Hermoso momento que generó mucha cohesión interna. Pero el anuncio de Milei se viene trabajando hace por lo menos dos años en conjunto con Estados Unidos. Daniel Hadad lo anticipó en febrero de 2026, mucho antes del Mundial, en el programa Agenda Real de Canal 8: deslizó que habría “negociaciones secretas” entre Argentina y el Reino Unido auspiciadas por Estados Unidos, vinculadas a la importancia estratégica del Canal de Drake como alternativa al Canal de Panamá. “A mí no me extrañaría —y te diría que no me sorprendería— si en 2027 vemos un comienzo de negociaciones entre la Argentina y Gran Bretaña”, dijo. Y fue más lejos: sugirió que algunos exdiplomáticos de ambos países ya venían hablando “desde hace al menos seis meses.”
Evidentemente, Milei siempre tuvo esto en la cabeza. Ya antes de ser presidente daba pistas sobre el plan que tenía.
¿Cómo responderá Trump? ¿Puede dejar a la Argentina de garpe? Siempre. ¿Es solo un truco de presión al Reino Unido? ¿En serio está enojado como se lo vio? ¿Cuán real es esto? ¿Hasta cuándo va a durar el reto al Reino Unido? ¿En serio Trump va a priorizar su relación con Latinoamérica en lugar de la OTAN? La OTAN son 32 países, 3 millones de militares activos y más de 1 billón de dólares anuales en gasto militar. Incluye Alemania, Canadá, Italia, Francia e Inglaterra. Ojalá Trump priorice el escudo de las Américas.
El gobierno entiende al tema Malvinas como un parte aguas en la gestión. En los últimos meses se la pasaron a la defensiva: el INDEC, Adorni, la ley de tierras, la gente que no llega a fin de mes. Necesitaban salir del área. Encuentran en Malvinas una acción para recuperar la iniciativa.
Lo divertido va a ser lo que Milei llama el principio de revelación: ¿cómo votarán los muchachos en el Congreso? Si votás a favor, quedás pegado a Milei. Si votás en contra, quedás pegado a Inglaterra. El kirchnerismo está en una encerrona. Y por eso quedaron absolutamente groguis.
A veces no hay peor encrucijada que tener que elegir entre dos enemigos.
Opiniones libres; hechos sagrados.


