Hay personas que eligen lavarse el pelo todos los días, mientras que hay otras que prefieren esperar y hacerlo más espaciado. Sin embargo, el experto Juan Leal reveló lo ideal para mantenerlo saludable y a la vez siempre limpio.
“Aunque hagamos deporte todos los días, el cabello se debe lavar cada 48 horas porque normalmente ese es el tiempo que tarda en regenerarse la microbiota. Sería lo ideal si no hay ningún problema capilar”, remarcó el experto.
Leal mencionó que lavarse el pelo a diario con shampoo convencional puede agredir el cuero cabelludo y activar las glándulas sebáceas, generando más grasa.

Por eso, sugirió usar shampoo en seco justo después de lavar el pelo, con el cabello aún húmedo y sobre las raíces. Así, el almidón absorbe la grasa a medida que se genera y el efecto limpio dura más tiempo.
Otros errores que pueden arruinar el cabello
Uno de los errores más frecuentes es frotar el pelo con la toalla después de lavarlo, pero no es el único. Peinarse sin cuidado, atarse con peinados muy tirantes o el simple roce con la ropa también desgastan la cutícula y vuelven el pelo más vulnerable a la rotura. “Estos gestos cotidianos van desgastando la cutícula, perdiendo su capacidad para retener nutrientes y volviéndolo vulnerable a la rotura”, explicó Leal.
Además, el especialista hizo hincapié en un concepto poco conocido: la memoria capilar. El pelo, aunque esté “muerto”, va acumulando daños físicos y químicos a lo largo del tiempo.
“El cabello tiene una estructura interna sostenida por puentes de hidrógeno y de sulfuro. El calor excesivo y las herramientas de cambio de forma, como la plancha, van alterando esos puentes con el tiempo”, detalló el especialista. Esto se traduce en cambios en la forma y textura del pelo, como ocurre con los rizos que se estiran tras años de uso de calor.
Los nutrientes esenciales y la rutina de lavado recomendada
Leal comparó los nutrientes del cabello con la elastina y el colágeno de la piel. “Los aminoácidos y las proteínas construyen la fibra capilar y benefician también la piel y el folículo, mientras que los lípidos actúan como escudo: protegen el cuero cabelludo de los efectos medioambientales y oxidativos, y envuelven la fibra frente a los daños externos”, explicó.
Para mantener el pelo sano, recomendó una rutina que incluya sérum para regular el microbioma del cuero cabelludo, aminoácidos y proteínas para nutrir el folículo, mascarillas para aportar lípidos, acondicionador y protector térmico.




