La joven tiene 21 años; su familia maneja una marina en el sur de Miami, de esas que llevan turistas a pescar y vuelven todos felices. Es una empresa que maneja el hombre de la casa con sus dos hijos varones, pero la chica, Etta, quiere participar como sus hermanos en el negocio familiar.
Su madre, en cambio, prefiere que vaya a la Universidad porque la considera más inteligente y talentosa que todos ellos; la única que podría emanciparse y alcanzar otra clase de logros.
Etta (Shannon Gisela) se niega. Quiere una vida de aventuras, prefiere experimentar con los cocodrilos de la zona, disfrutar de la pesca y el sol. Por ahora solo le asignan pueriles paseos con turistas aburridos.

Cuando finalmente el padre le permite participar en una de las salidas, Etta descubre que el verdadero negocio de la familia es el tráfico de drogas para cierto cartel. Lo que explica la insistencia de su madre en el intento de alejarla y darle otro destino.
La ficción tiene un mecanismo misterioso por el que el espectador casi siempre se pone automáticamente de parte del protagonista, aunque sea un traficante de drogas -siempre hay un enemigo peor: un jefe narco canallesco o un policía miserable- pero a veces las cosas se complican y el núcleo de la trama cambia de rumbo.

La historia se va a concentrar ahora en el derrotero de la joven, Etta Tiger Jonze, y la forma en que los hechos la llevarán a aplicar su inteligencia y talento en el arte de sobrevivir primero y vengarse después.
Porque precisamente cuando ella logra que su padre la incorpore a la “empresa” donde el negocio venía funcionando sin problemas, muere el jefe narco para quienes trabajan, Isaac (Edward James Olson) y sus herederos son siniestros y altamente peligrosos.
El problema es que no es fácil simpatizar con Etta. Si bien tiene motivos para vengarse, sus acciones están lejos del estilo del Conde de Montecristo. Ella es inteligente y talentosa, cierto, pero es ególatra, desagradecida e inescrupulosa.
El productor de M.I.A. es Bill Dubuque, creador de la exitosa serie Ozark, con la que tiene algunas semejanzas: una familia criminal, tráfico de drogas y lavado de dinero, policía implacable y alguna autoridad corrupta.
M.I.A., que militarmente significa Missing In Action pero también es la forma popular que se usa para referirse a Miami, es una serie atractiva con delitos conocidos pero en paisajes diferentes y personajes llamativos, como Lovely (Brittany Adebumola) la nueva amiga de Etta, una inmigrante haitiana, y su hermano Stanley (Dylan Jackson). Como figura invitada aparece una aristocrática Sonia Braga.
Son nueve episodios en Paramount+.

