
El curso escolar ya ha comenzado, y con él han continuado las protestas de las trabajadoras de las escuelas infantiles. Las educadoras de la etapa de 0 a 3 años afrontan la vuelta al colegio tras meses de movilizaciones para reclamar mejores condiciones laborales como salarios más altos, la reducción de ratios y la implantación de la pareja educativa, es decir, dos profesionales por aula “para poder mejorar la calidad de la enseñanza”.
En la Comunidad de Madrid, las educadoras mantienen desde el 7 de abril una huelga indefinida y denuncian que las políticas del Gobierno regional, liderado por Isabel Díaz Ayuso, “perjudican a la infancia” y agravan la precariedad de un sector mayoritariamente feminizado. La falta de soluciones por parte de la administración regional ha provocado que, tras el verano, “sigan en la lucha”, como enfatiza Amparo, una educadora de la Comunidad de Madrid que estaba pernoctando en la Puerta del Sol. Además, reconoce con resignación a Infobae que ninguna institución responsable les hace caso: “No se sientan, no quieren saber nada, y tampoco presionan a la patronal para que podamos tener un salario digno, adecuado a nuestra responsabilidad y al trabajo que hacemos”.
Por otro lado, la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles valora positivamente la propuesta realizada por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes para modificar un real decreto y así reducir el número de alumnos por docente en el primer ciclo de Infantil, de forma que contempla un máximo de cuatro niños por profesional en las aulas de 0 a 1 año, seis en las de 1 a 2 años y ocho en las de 2 a 3 años. Pero el colectivo advierte, no obstante, que el alcance de la medida dependerá de que las comunidades autónomas la apliquen, ya que son las encargadas de desarrollar la norma en sus respectivos territorios. Esa bajada de ratios, aclaran, lleva implícita la incorporación obligatoria de la pareja educativa. “Sin una ratio digna no tiene ningún tipo de sentido. No son objetos, sino personas a educar”, admite Sol Dueñas a Infobae, otra de las educadoras infantiles y madre de 42 años que ha hecho noche en el Km 0 de Madrid.
Cabe recordar que las escuelas infantiles de titularidad pública no siempre están gestionadas de forma directa por las comunidades autónomas o los ayuntamientos. Un alto porcentaje están externalizadas y, por tanto, son empresas privadas las que contratan al personal y las que organizan el proyecto educativo.
Una noche en Sol para visibilizar la huelga
La pernoctación en la Puerta del Sol busca llevar la protesta a uno de los puntos con mayor tránsito de Madrid. “Es más visual, es una manera también de concienciar a la gente, a la sociedad, de la importancia de la educación infantil”, explica Amparo. La educadora sostiene que, después de cinco meses de huelga, dormir en el kilómetro cero permite mostrar a todo el mundo “las condiciones en las que se trabaja en educación infantil en las escuelas de la Comunidad de Madrid”.
“Reivindicamos esa bajada de ratio, una mejora salarial y una mejora en todas las condiciones de la educación infantil”, apunta la educadora. Pero para ello, el primer paso es “negociar con la Consejería y la Comunidad de Madrid, que son las que tienen competencias para ello”, aunque parece que el Gobierno de Ayuso mira para otro lado. Sin embargo, Amparo mantiene la esperanza. “Esperemos que tengan la dignidad de sentarse pronto y de poner fin a esta huelga”, declara desesperanzada.
“Esperemos que poco”, responde Amparo al ser preguntada por la duración del conflicto. “Llevamos mucho tiempo luchando, estamos cansadas, pero hemos tomado fuerzas en verano y vamos a ir a tope”. Si no hay acuerdo, anticipa que continuarán: “Seguir y seguir. Seguir en la lucha”. Y, además, recuerda que esta no es sólo una reivindicación de los profesionales. “La educación infantil merece unas condiciones dignas, tanto por los niños como por las familias y las educadoras”, confiesa.
(Noticia en elaboración)




