El Gobierno busca recuperar sectores afectados por la presencia de estructuras criminales. (FOTO: Contracorriente)

El Gobierno de Honduras anunció que ampliará las intervenciones de seguridad en barrios y colonias de Tegucigalpa, Comayagüela y San Pedro Sula, con el objetivo de recuperar espacios donde estructuras criminales mantienen presencia y evitar que más familias abandonen sus viviendas por amenazas.

El presidente Nasry Asfura confirmó que la estrategia aplicada en algunos sectores de la capital será extendida progresivamente hacia otras zonas urbanas consideradas problemáticas.

“Así como hemos intervenido ciertas zonas de Tegucigalpa, así vamos a intervenir otras, en Comayagüela, en San Pedro Sula también”, afirmó.

La apuesta del Ejecutivo pasa por aumentar la presencia de la Policía Nacional y la Policía Militar, con más personal, equipo y capacidad operativa.

La Policía Nacional tendrá mayor presencia en las zonas seleccionadas para las intervenciones. (FOTO: Proceso Hn)

Recuperar barrios, no solo capturar personas

El discurso gubernamental introduce un concepto que va más allá de realizar patrullajes o capturas. Asfura habló de recuperar espacios.

Eso implica intervenir zonas donde grupos criminales pueden imponer extorsiones, controlar determinadas calles, amenazar residentes o provocar el desplazamiento de familias.

El desplazamiento forzado interno es una de las consecuencias menos visibles de la violencia: personas que abandonan su casa, negocio o comunidad no porque quieran mudarse, sino porque permanecer supone un riesgo.

Por eso, una intervención efectiva no debería medirse únicamente por el número de detenidos.

También tendría que responder otras preguntas: ¿pueden las familias volver a circular sin miedo?, ¿disminuyen las amenazas?, ¿los negocios dejan de pagar extorsiones?, ¿las personas desplazadas pueden regresar?

Uno de los principales desafíos será evitar que las estructuras criminales regresen después de finalizar los operativos. (FOTO: Contracorriente)

Consultado sobre la reducción de la criminalidad, el mandatario evitó mencionar estadísticas.

“Yo no le voy a hablar de cifras. Yo solo le voy a decir que sí vamos mejorando, pero eso no es suficiente”, expresó.

La frase marca una diferencia con administraciones que suelen utilizar la tasa de homicidios como principal indicador de seguridad.

Pero no presentar cifras también deja pendiente una parte fundamental de la política pública: cómo determinar si las intervenciones realmente están funcionando.

Una estrategia territorial necesita establecer puntos de comparación antes y después de los operativos: homicidios, extorsiones, denuncias, desplazamientos, capturas, armas decomisadas y percepción de seguridad de los habitantes.

Policía y militares otra vez en los barrios

Asfura adelantó que fortalecerá tanto a la Policía Nacional como a la Policía Militar.

La participación militar en tareas de seguridad ciudadana ha sido una constante en Honduras durante distintos gobiernos y sigue generando un debate sobre hasta dónde debe extenderse el papel de las Fuerzas Armadas en funciones tradicionalmente policiales.

El Gobierno, sin embargo, apuesta por mantener ambos componentes para incrementar la presencia estatal en sectores considerados de alta incidencia criminal.

“No nos van a vencer. Somos fuertes, somos un Estado y vamos de frente a defender a cada ciudadano”, aseguró el presidente.

Tegucigalpa, Comayagüela y San Pedro Sula están entre las ciudades mencionadas por el mandatario. (FOTO: Contracorriente)

El anuncio todavía deja varios elementos sin definir públicamente.

No se ha detallado qué barrios y colonias serán los siguientes, cuánto durará cada intervención, qué criterios determinarán la selección de una comunidad o qué protocolo se utilizará para devolver progresivamente el control a las autoridades civiles ordinarias.

Esos detalles serán importantes para determinar si se trata de operativos temporales o de una estrategia sostenida de recuperación territorial.

Porque entrar con policías y militares en un barrio puede reducir momentáneamente la presencia criminal.

El verdadero desafío comienza después: evitar que las estructuras regresen cuando el operativo termina.