La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, situó a la inteligencia artificial (IA) y los drones entre las prioridades de la próxima estrategia de defensa del país, en momentos en que su gobierno revisa los tres documentos centrales de seguridad nacional.
“Las naciones compiten por desarrollar sistemas que permitan el uso de la inteligencia artificial y el despliegue masivo de medios no tripulados, al tiempo que se preparan para conflictos prolongados”, afirmó en un discurso ante altos mandos de las Fuerzas de Autodefensa japonesas.
La mandataria indicó que Tokio también incluirá ambas áreas entre las “prioridades clave en la revisión de dichos documentos”.
El Ejecutivo prevé actualizar durante este año los tres textos que definen la política de defensa japonesa, revisados por última vez en 2022. El Gobierno considera que el panorama de seguridad en el Indo-Pacífico es cada vez más complejo.
“La paz de la que disfrutamos ayer no garantiza la paz de mañana. No podremos proteger las vidas y el bienestar pacífico de nuestros ciudadanos a menos que estemos decididos a dar un paso audaz hacia un nuevo mundo, sin temor al cambio”, sostuvo la líder conservadora.
El Gobierno japonés autorizó durante el mandato de Takaichi las exportaciones de armas letales a países aliados y reforzó el despliegue de capacidades militares, entre ellas misiles de largo alcance. A comienzos de agosto, el Ministerio de Defensa recomendó reforzar la industria militar nacional, aumentar la producción de equipos en Japón y promover “nuevas formas de combate” basadas en inteligencia artificial.
El pasado 5 de agosto, el régimen de Beijing acusó a Tokio de exagerar la “amenaza china” para justificar una aceleración de su rearme, después de que Japón aprobara su Libro Blanco de Defensa de 2026, que define las actividades militares del gigante asiático como un “desafío estratégico sin precedentes”.
El portavoz del Ministerio de Defensa chino, Chen Xi, afirmó en un comunicado que el documento japonés está “lleno de narrativas falsas” y que magnifica una supuesta “crisis de seguridad” en el entorno regional. El vocero sostuvo que el texto busca justificar la ampliación de las capacidades militares de Japón y expresó por ello su “fuerte insatisfacción” y su “firme oposición”.
El representante chino acusó a las autoridades japonesas de utilizar el principio “exclusivamente defensivo” como cobertura mientras revisan sus documentos de seguridad, elevan el gasto militar, desarrollan capacidades ofensivas de largo alcance y avanzan con la militarización del espacio. También afirmó que Japón busca presentar la expansión de su industria de defensa como un motor de crecimiento económico, con el objetivo de incorporar el rearme a sus estructuras institucionales, económicas y sociales.
“El nuevo militarismo japonés se ha convertido en un grave desafío al orden internacional de posguerra y en una verdadera amenaza para la paz y la estabilidad regionales”, declaró Chen.
El Ministerio de Defensa chino remarcó que la cuestión de Taiwán incide sobre la soberanía y la integridad territorial de China, y la definió como una “línea roja infranqueable” en el vínculo entre Beijing y Tokio.
El Libro Blanco japonés señala que las actividades militares de China aumentaron entre abril de 2025 y marzo de 2026. El documento cita operaciones de portaaviones en el Pacífico, aproximaciones de cazas chinos a aeronaves japonesas y un incidente de bloqueo de radar.
El texto también propone reforzar la industria militar de Japón e incluye por primera vez un capítulo sobre “nuevas formas de combate”, centrado en drones e inteligencia artificial.
Las relaciones entre ambos países permanecen bajo tensión desde que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, afirmó a finales de 2025 que un eventual ataque chino contra Taiwán podría amenazar la supervivencia de Japón y justificar la intervención de sus Fuerzas de Autodefensa.
(Con información de EFE)

