Lorca (Murcia), 2 sep (EFE).- La acusación popular que ejerce la organización Igualdad Animal contra una granja de cerdos de Alhama de Murcia ha asegurado este miércoles, al inicio de la primera sesión del juicio que se sigue en Lorca por 14 presuntos delitos de maltrato animal, que no va a parar hasta conseguir “justicia para los animales”.
El juicio se celebra en el Juzgado de lo Penal número 1 de Lorca por segunda vez, a instancias de la Audiencia Provincial, que ordenó repetirlo con un magistrado distinto tras una primera sentencia absolutoria a los hermanos Carrasco, responsables de la granja investigada por Igualdad Animal junto al periodista Jordi Évole y el equipo de Salvados.
La organización solicita para los acusados tres años de prisión y nueve años de inhabilitación para la tenencia de animales.
La investigación ha permitido documentar, según Igualdad Animal, animales con grandes hernias, extremidades gangrenadas, ejemplares muertos y casos de canibalismo.
Javier Moreno, cofundador de Igualdad Animal y testigo en el procedimiento, ha reiterado hoy, en declaraciones a EFE antes del juicio, el compromiso de la asociación con la defensa de los animales y su intención de mantener la acción judicial hasta lograr justicia para los animales.
La primera sesión comenzó a las 09:30 horas y está prevista una segunda mañana jueves, 3 de septiembre.
En el primer juicio anulado por la Audiencia, celebrado en enero de 2024, el perito judicial que compareció a instancias de la fiscalía concluyó que sí se produjo maltrato animal por omisión, ya que las hernias y lesiones que presentaban los cerdos tenían la apariencia de llevar semanas sin tratarse.
El inspector veterinario que visitó la granja tras el programa reconoció que la cantidad de animales muertos en las instalaciones de Hermanos Carrasco era de más del doble de lo habitual en granjas de estas características, mientras que el cámara de televisión que grabó las imágenes declaró que nunca antes había visto ni olido algo igual.
Los dueños de la granja, los hermanos Carrasco, J.L.M.C. y J.M.C, aseguraron en sus respectivas declaraciones que nada garantiza que esa granja fuera la suya, pese a que las coordenadas del GPS así lo indicaban.
Además, para justificar las altas tasas de mortalidad, argumentaron que en esos días su granja padeció una infección vírica y que la suciedad se debía a los nebulizadores que colocan para refrescar, al mezclarse las heces con agua.
Los hechos que se juzgan de nuevo se remontan al 2 de septiembre de 2017 cuando el equipo del reportero Jordi Évole y un representante de la Fundación Igualdad Animal entraron de madrugada en la granja saltando la valla metálica para recoger las imágenes tras haber recibido una denuncia anónima EFE
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