Ciudad de México, 9 sep (EFE).- La estrategia de teragnosis, que permite identificar células tumorales mediante estudios de imagen y después dirigir radiación específicamente hacia ellas, comienza a utilizarse en determinados tipos de cáncer antes de que los pacientes agoten múltiples líneas de tratamiento, señalaron este miércoles especialistas en México.

“Actualmente ya no se presenta esto (…) porque ya estamos tratando a los pacientes en otra etapa”, afirmó la especialista en medicina nuclear Irma Soldevilla, durante el primer Congreso Internacional de Oncología del Centro Médico ABC, celebrado este miércoles en Ciudad de México.

Soldevilla explicó que durante años estas terapias se reservaban principalmente para pacientes con cáncer avanzado, elevada carga tumoral y que habían pasado por cuatro o cinco líneas terapéuticas, incluida la quimioterapia.

La teragnosis combina diagnóstico y tratamiento mediante moléculas asociadas a isótopos radiactivos y parte de identificar primero si las células tumorales presentan un blanco molecular específico.

Un estudio de medicina nuclear permite comprobar si el tumor posee esa característica y, si el paciente es candidato, posteriormente se administra un radiofármaco que reconoce el mismo blanco y transporta la radiación hasta las células tumorales.

A diferencia de la radioterapia externa, que dirige la radiación desde fuera del cuerpo hacia una zona determinada, en la teragnosis el radiofármaco circula por el organismo y se concentra en las células que presentan el blanco previamente identificado.

Esto implica que no todos los pacientes con un mismo cáncer son candidatos ni que la técnica sustituya de manera general a otros tratamientos oncológicos.

La teragnosis tiene actualmente aplicaciones en determinados casos de cáncer de tiroides, tumores neuroendocrinos y cáncer de próstata. En México existen instituciones que trabajan con esta modalidad, entre ellas el Instituto Nacional de Cancerología (INCan), mientras el Centro Médico ABC abrió recientemente una clínica especializada.

Otro de los retos es perfeccionar la dosimetría para calcular la radiación que recibe cada paciente y reducir riesgos, especialmente para la médula ósea.

El objetivo, explicó la especialista, es “determinar cuánto es la toxicidad a médula ósea y no causar más daño”, ajustando el tratamiento de acuerdo con las características y exposición de cada paciente. EFE