Tres décadas y media después de su estreno, Callie Khouri rememoró el origen de Thelma y Louise en una entrevista con The Guardian en el sur de Londres, donde reconstruyó cómo ese guion pasó de ser un ejercicio secreto a una película premiada con el Oscar.

“Mientras lo escribía, las escenas me despertaban en mitad de la noche. Fue el trabajo más fácil que hice en mi vida; nada vino tan naturalmente”, confesó Khouri al diario británico. Tenía 29 años, trabajaba en videoclips en Los Ángeles y nadie en Hollywood sabía quién era ella.

Callie Khouri no llegó al cine por vocación narrativa, sino por un proceso de descarte. Había estudiado teatro en la universidad, pero rechazó la actuación porque, según afirmó, “no me gustaba que me miraran”.

Trabajó en producción de videoclips durante el auge de la era MTV, rodeada de directores con más confianza que talento. “Había mucha gente sin talento real que escribía guiones y conseguía trabajo, y no me parecían más inteligentes que yo”, recordó ante The Guardian. Esa observación le bastó para intentarlo.

Callie Khouri vive en Nashville con T-Bone Burnett, cuestionó el peso del algoritmo en la industria audiovisual y dijo que el cine y la televisión dependen menos de las ideas originales (REUTERS/Mario Anzuoni)

A los 29 años comenzó a escribir Thelma y Louise a escondidas, entre encargos freelance. La motivación fue en parte autobiográfica: había sufrido dos robos con violencia en Los Ángeles, uno con arma de fuego.

“No es buena sensación caminar por el mundo como un animal de presa, que es cómo empiezas a sentirte”, describió. Varias amigas habían vivido situaciones peores; ella reconoció haber sido “una de las afortunadas”.

Cómo el guion llegó a Ridley Scott

El texto circuló de mano en mano a través de amigos y colegas hasta llegar al director Ridley Scott, quien decidió filmarlo él mismo. Khouri lo calificó ante el diario británico como “un viaje completamente improbable en cada paso del camino”. La película, protagonizada por Susan Sarandon, Geena Davis y Brad Pitt, se estrenó en 1991 y le valió a Khouri el Oscar al mejor guion original, el primero que escribía en su vida.

“Tengo un caso de principiante con suerte de primera categoría”, bromeó la escritora, hoy de 68 años. El mismo patrón se repitió con su primera serie de televisión, Nashville, que se extendió por seis temporadas. “Espero que esto no sea el final de esa racha”, dijo entre risas al referirse a sus proyectos actuales.

La vigencia política de la película

La guionista de Thelma y Louise empezó a escribir a los 29 años mientras trabajaba en videoclips en Los Ángeles durante la era MTV

La vigencia del film no le genera satisfacción. “Ojalá el mundo hubiera dado ese giro para convertirse en un lugar más hospitalario para las mujeres, y especialmente para las jóvenes”, dijo Khouri a The Guardian.

“La igualdad es el objetivo evidente para toda la sociedad, pero hay mucha gente que no lo piensa así y no quiere soltar ese poder. Y lucharán. Nosotras también”, afirmó.

Khouri extendió esa lectura más allá del género: también se mostró indignada por las muertes de jóvenes en “guerras que se libran por dinero” y concluyó que el mundo sigue otorgando demasiado poder a quienes no deberían tenerlo.

Su vida lejos de los sets

Thelma y Louise surgió cuando Callie Khouri trabajaba en videoclips en Los Ángeles y decidió probar suerte como guionista durante la era MTV

Lejos de los sets, Khouri pasa gran parte del tiempo en su jardín en Nashville, en el estado de Tennessee, donde vive con su esposo, el productor discográfico T-Bone Burnett. Durante la pandemia descubrió el programa británico Gardeners’ World. “Ese es mi vicio”, admitió con entusiasmo ante el diario. A los 68 años, dice que ya no tiene nada que demostrar, aunque sigue trabajando porque le gusta hacerlo.

La escritora también tomó distancia del estado actual de la industria audiovisual. “El negocio del cine y la televisión se volvió muy difícil. Todo el mundo siente que trabajamos para un algoritmo. Ya no se trata tanto de ideas originales”, señaló, en referencia al predominio de franquicias, secuelas y grandes producciones que sostienen a los estudios.