Tres residentes de la provincia de Buenos Aires protagonizan un hallazgo que encendió los sistemas de alerta en infectología sin despertar pánico. Entre abril y julio de este año, el equipo de vigilancia genómica de la ANLIS Malbrán capturó los primeros casos argentinos de BA.3.2, una nueva derivación del coronavirus que ya circulaba en otros rincones del planeta desde hace casi dos años.
La novedad no sorprende a los especialistas. El virus, en su afán por persistir, muta de manera constante. “Esta nueva variante detectada originalmente en Sudáfrica es un desprendimiento de Ómicron. Lo fundamental es saber que el virus quiere persistir, entonces está haciendo mutaciones constantes”, explicó Hugo Pizzi, M.N. 54.101, infectólogo director del Centro de Enfermedades Tropicales de la Universidad Nacional de Córdoba.
Cambio de táctica sin mayor envergadura
Lo que inquieta a las autoridades no es tanto la aparición del linaje, sino su comportamiento. De los 21 genomas secuenciados en ese período, apenas tres resultaron positivos para BA.3.2 (el 14% de la muestra). Uno de los casos requirió internación, aunque la razón no fue la variante sino problemas de salud previos. Los tres pacientes evolucionaron favorablemente.

La Organización Mundial de la Salud la clasificó como Variante Bajo Monitoreo (VUM) en diciembre de 2025. En América, antes de llegar a Argentina, se había detectado solo en Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa. Eso hace más significativo el hallazgo local, pero no justifica alarma.
Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses advirtieron que algunos sublinajes de BA.3.2 mostraron resistencia a anticuerpos inducidos por vacunación. Dicho en términos simples: el virus está mutando de forma que su sistema inmune previo le cuesta más reconocerlo. Aun así, la información disponible sugiere que esto no ha generado cuadros clínicos más agresivos.
Gripe, el enemigo de verdad
“El descubrimiento de una variante de COVID en Argentina hoy no es una preocupación real, como sí lo es la gripe. Lo que sí es importante y es digno de tenerse en cuenta de que cuando hay nuevos hallazgos es saber y estar alerta en los hospitales y clínicas para identificar el comportamiento de la cepa, y que la gente se siga testeando”, señaló Pizzi.
De hecho, en el mismo período de detección, el 97% de las internaciones por infecciones respiratorias en el país correspondía a gripe H3N2, un subclado mucho más virulento. La baja cobertura de vacunación antigripal en población adulta sigue siendo el verdadero problema que mantiene saturados ciertos servicios de salud.
Vigilancia sin histeria
El Ministerio de Salud ratificó que BA.3.2 no representa un riesgo adicional sustancial por el momento. Sin embargo, resaltó la necesidad de mantener vivo el monitoreo genómico para detectar cambios en su transmisibilidad, gravedad o capacidad de evasión inmune. Es la estrategia del equilibrio: estar atentos sin sonar la alarma.
Para la población general, el mensaje es directo: completar esquemas de vacunación contra COVID-19 y gripe, usar tapabocas en espacios cerrados si hay síntomas respiratorios, e hisoparse ante dudas. Los casos detectados evolucionaron sin complicaciones precisamente porque el virus aún no ha ganado potencia destructiva.



