
Cuba abre las puertas a las farmacias privadas por primera vez en décadas, pero fija una condición que define los límites reales de esa apertura: ningún establecimiento no estatal podrá importar medicamentos por su cuenta.
Toda compra en el exterior deberá canalizarse obligatoriamente a través de Medicuba o Farmacuba, las dos importadoras controladas por el Estado.
La disposición fue confirmada este miércoles por Cristina Lara, directora nacional de Medicamentos y Tecnologías Médicas del Ministerio de Salud Pública (Minsap), según informó la agencia EFE.
La funcionaria precisó que las farmacias privadas también podrán acceder a la comercializadora Emcomed, de la industria farmacéutica, que pone a disposición su licencia sanitaria, almacenes, transporte y personal.
La medida responde a una crisis de abastecimiento sin precedentes. El viceministro de Salud Pública, Julio Guerra, reconoció ante EFE en mayo pasado que el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos desde ese mismo mes redujo drásticamente la entrada de vuelos y embarcaciones, lo que impidió importar los medicamentos e insumos necesarios para cubrir la demanda nacional.

El 69% del cuadro básico de medicamentos está bloqueado
El sistema farmacéutico cubano opera con un cuadro básico de 651 renglones: 250 importados y 401 de producción nacional.
Pero las sanciones estadounidenses han impedido al Gobierno adquirir el 69% de esos productos. La situación es aún más grave en la producción local: de los 395 fármacos que Cuba fabrica dentro de ese cuadro, 300 están en falta por la imposibilidad de acceder a materias primas e insumos farmacéuticos, según datos del informe cubano sobre el bloqueo presentado esta semana.
El propio presidente Miguel Díaz-Canel admitió en agosto que solo alrededor del 30% de los medicamentos esenciales estaba disponible en el país, según consignó el portal CiberCuba.
Ante ese cuadro, el Gobierno optó en julio por formalizar la gestión privada de farmacias comunitarias, una actividad que el Estado había controlado de forma centralizada durante décadas.
La habilitación se instrumentó mediante el Decreto 160/2026, publicado el 28 de julio y en vigor desde el 4 de agosto, que clasifica los servicios farmacéuticos, ópticos y de rehabilitación como actividades autorizadas o condicionadas, sujetas a permisos y regulaciones estatales.
La medida integra un paquete de 176 reformas económicas que el Gobierno impulsa para liberalizar una economía golpeada por lo que las autoridades cubanas definen como una policrisis de seis años.

Ninguna farmacia privada opera todavía de manera oficial
Lara informó a EFE que se evalúan 36 proyectos: tres están en proceso de constitución y 14 cuentan con el aval para avanzar en los trámites correspondientes. La funcionaria no precisó fechas de inicio de actividades.
Los establecimientos que obtengan autorización deberán cumplir requisitos de almacenamiento, contar con personal profesional responsable de la actividad técnica y garantizar que cada producto comercializado esté registrado ante la autoridad reguladora cubana. Para facilitar el ingreso de nuevos productos al mercado, se prevé un registro sanitario temporal de dos años, período durante el cual se evaluará el comportamiento del medicamento antes de decidir si se solicita su registro definitivo.
Las farmacias privadas tendrán prohibido vender medicamentos de uso hospitalario, productos clasificados como drogas y cualquier otro incluido en listados nacionales sujetos a restricciones. Los locales donde funcionan actualmente las farmacias estatales tampoco serán transferidos al sector privado: el Minsap aclaró que esas instalaciones continuarán bajo gestión del Estado.
El bloqueo energético agrava el colapso sanitario
El contexto en el que se produce esta apertura es el de un sistema de salud bajo presión extrema. El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla presentó el 7 de septiembre el informe anual sobre el bloqueo, que cifró los daños entre marzo de 2025 y febrero de 2026 en USD 8.083,3 millones, un 7% más que el récord registrado el año anterior, según informó el sitio Cubainformación.

La Orden Ejecutiva 14380, firmada por el presidente Donald Trump el 29 de enero de 2026, formalizó un cerco petrolero que prácticamente aisló a Cuba del suministro de combustibles.
Al cierre de mayo, el déficit acumulado llegó a 2.67 millones de toneladas respecto de lo planificado. La escasez de combustible afecta el transporte refrigerado de vacunas: más de 30.000 niños no recibieron inmunización a tiempo, aunque las dosis estaban físicamente en los almacenes, y obliga a los hospitales a postergar cirugías no urgentes.
A esa presión se sumó la Orden Ejecutiva 14404, del 1 de mayo, que amplió las sanciones secundarias a empresas extranjeras que operen en sectores estratégicos de la economía cubana.
Según el informe presentado por Rodríguez, entre marzo de 2025 y febrero de 2026, 34 entidades bancarias internacionales suspendieron o rechazaron operaciones con Cuba por temor a esas sanciones, lo que cortó transferencias destinadas a la compra de alimentos, medicamentos y combustibles.
En ese escenario, la apertura de farmacias privadas aparece como una respuesta parcial a un problema estructural. La escasez generó en los últimos meses un mercado informal activo, con grupos de WhatsApp donde los cubanos intercambian fármacos que no encuentran en las farmacias estatales.
En agosto, un local en el barrio habanero de Regla ya exhibía medicamentos, vitaminas y productos naturales con precios en miles de pesos, en lo que se presentaba como una farmacia privada, aunque sin habilitación oficial, según consignó CiberCuba.




