
De alguna manera -aún en investigación-, “Jhimy”, de nacionalidad peruana, burló los controles migratorios y logró regresar a la Villa 31 para continuar con la actividad por la que fue condenado y expulsado del país en 2021. Había logrado permanecer fuera de los radares de las fuerzas de seguridad, hasta que un error lo delató.
Ocurrió en diciembre de 2024, cuando una mujer fue detenida en el barrio de Retiro con más de dos kilos de cocaína que iba a ser fraccionada para la venta. Los agentes de la Policía de la Ciudad que la esposaron notaron que su celular no paraba de sonar. En la pantalla del aparato surgía una y otra vez el nombre de “Jhimy”, que llamaba insistentemente sin obtener respuesta.
La jueza federal María Servini quiso saber quién era el hombre detrás del alias y qué vínculo tenía con aquella mujer, indicaron fuentes del caso a Infobae. Delegó la investigación a la División Antifraude de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la PFA. Los agentes descubrieron su identidad y establecieron que se trataba del dueño de la droga y uno de los tentáculos operativos de César Morán de la Cruz, conocido como “El Loco César”, un histórico capo que sigue controlando el territorio pese a estar preso en el penal de Ezeiza.
Sin embargo, “Jhimy” resultó muy escurridizo: después de tener algunos problemas en la villa, se mudaba de hotel en hotel, en el microcentro porteño, de forma frecuente. Solo regresaba algún día en la semana para dar directivas a los integrantes de su banda, mayormente integrada por mujeres, cuando no se realizaban controles migratorios.

Días atrás, luego de una extensa investigación de la Policía Federal Argentina, se realizaron 12 allanamientos en los que fueron detenidas seis personas. Entre ellas “Jhimy”, que fue ubicado en un hotel de San Cristóbal, sobre la calle Rodríguez Peña. Fue una sorpresa, incluso para el narco que ya tenía armada la valija para cambiar de alojamiento ese mismo día. No imaginó que su próxima habitación sería una celda.
El presunto líder narco no tenía su DNI. En cambio, tenía un documento peruano a nombre de otra persona. Los agentes avisaron a sus pares en Perú para determinar si es falso.
En el procedimiento, los detectives apresaron a Bernarda C., pareja de Jhimy y también considerada jefa del grupo. De acuerdo con la investigación, a ella se le hacían transferencias de dinero vinculadas a la venta de droga. “Ella ponía el alias”, resumieron las fuentes.
Cecilia S. fue otra de las mujeres arrestadas. Su rol, según el expediente, estaba ligado al manejo de la recaudación y administración del dinero, denominado en las comunicaciones como “la junta”. Ocupaba un lugar de jerarquía: era la mano derecha del jefe. Las fuentes señalaron que conoce muy bien las dinámicas del barrio, al que llegó en 1992. Sus dos hijos están presos por narcotráfico, uno de ellos, en el penal de Coronda, Santa Fe.

Por otro lado, los federales detuvieron a Yanina M., quien fue señalada por un supuesto rol operativo relacionado con la logística, compra, acopio y fraccionamiento de las sustancias para su posterior distribución. En pocas palabras, “preparaba la droga”.
La presencia mayoritaria de mujeres en la estructura criminal no es casualidad: detectives que estuvieron tras los pasos de “Jhimy” remarcaron que se trata de un estilo de conducción que imita a la del “Loco” César, a quien se le conocen, al menos, 14 parejas que, de acuerdo con las fuentes, estuvieron de alguna u otra manera ligadas a la red narco.
Por último, los investigadores determinaron que el remisero Rubén V. habría cumplido funciones logísticas vinculadas al traslado de integrantes de la organización y al “delivery” de la droga. Secuestraron el Volkswagen Suran en el que se trasladaba.
Las tareas investigativas permitieron determinar además la utilización de establecimientos comerciales del barrio como posibles puntos de apoyo y reunión de sus integrantes.
En el operativo fueron secuestrados celulares, notebooks, balanzas de precisión y documentación de interés para la causa. Asimismo, se secuestraron varios millones de pesos y moneda extranjera.
Los dispositivos electrónicos, documentación y demás elementos incautados serán sometidos a análisis y peritajes, que permitirán profundizar la investigación sobre los movimientos financieros, comunicaciones, modalidad de funcionamiento y eventuales conexiones de la organización.
Golpe al “Loco” César: la caída de “El Sicario”
Al mismo tiempo que caía Jhimy, un operativo con 42 allanamientos en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires apuntaba contra la organización de César Morán de la Cruz. Aunque está detenido en el penal de Ezeiza bajo el Sistema de Alto Riesgo, los investigadores creen que mantenía el control de parte de la estructura desde prisión mediante comunicaciones amparadas por el derecho de defensa.

Los procedimientos, ordenados por la jueza María Servini, terminaron con 11 detenidos, entre ellos presuntos cabecillas y un sospechoso conocido como “El Sicario”, señalado como responsable de la seguridad de la banda. La investigación estuvo a cargo del Departamento Federal de Investigaciones de la Policía Federal Argentina, con apoyo de áreas de inteligencia del Servicio Penitenciario Federal.
Las fuerzas secuestraron cerca de 30 kilos de droga, 112 millones de pesos, armas automáticas, un supresor, 20 granadas y más de 300 municiones. Morán de la Cruz fue condenado a 15 años de prisión en 2013 por homicidio e intento de homicidio, y recibió prisión perpetua en 2019 por ordenar desde la cárcel el asesinato de María Belén Peralta, cometido por error en Moreno en 2016.




