Cada año, Burt Reynolds recibía un Pontiac Trans Am nuevo totalmente gratis, hasta que un nuevo CEO cogió el teléfono

Un coche negro y dorado cruza carreteras de Georgia a toda velocidad perseguido por una legión de policías. Delante, cerveza ilegal escondida en un camión. Así arrancaba una película que nadie daba por ganadora y que, caprichos de la taquilla, terminó marcando la historia de una marca entera de coches.

Durante años, el actor que protagonizó aquella película recibió un premio que no aparecía en ningún contrato: un flamante Pontiac Trans Am negro y dorado como el que conducía en la ficción sin coste alguno. Todo, solo por haber hecho reír a medio mundo. Hasta que alguien cambió de despacho y decidió, sin más, que aquello se acababa.

Una comedia que nadie daba por ganadora. En EEUU se estrenó como 'Smokey and the Bandit', pero a este lado del charco la conocimos como 'Los Caraduras'. La obra salió adelante a partir de un guion escrito a mano por un especialista de Hollywood: Hal Needham. Casi nadie lo tomaba en serio como director, y el único estudio que le dejó hacerla le recortó su presupuesto a última hora hasta los 4,3 millones de dólares. Según recoge Wikipedia, su protagonista, Burt Reynolds, llegó a decir de su primer borrador que era el peor guion que había leído nunca.

No obstante, la cinta tuvo mejor acogida entre el público que entre quienes ponían el dinero y acabó recaudando más de 126 millones de dólares solo en Estados Unidos. Fue la segunda película más taquillera de 1977, solo por detrás de 'La guerra de las galaxias', según confirma su ficha.

El día que Pontiac fabricó un coche transparente para promocionar el material del momento: el plexiglas
El día que Pontiac fabricó un coche transparente para promocionar el material del momento: el plexiglas