Japón tiene una enorme tradición gastronómica, pero algunos de sus platos más conocidos esconden influencias extranjeras. Ese es el caso del Castella o Kasutera, un bizcocho característico de Nagasaki que se distingue por su textura ligera, húmeda y esponjosa.

Lo curioso está en su origen. La receta deriva del “pão de Castela” o “pan de Castilla”, que llegó a Japón de la mano de comerciantes portugueses hace tres siglos. Con el paso del tiempo, la preparación fue adaptándose a los gustos y técnicas japonesas hasta convertirse en el Kasutera que se conoce actualmente.

¿Qué necesitás?

  • 85 gramos de claras de huevo, aproximadamente las de 3 huevos medianos.
  • 60 gramos de azúcar.
  • 60 gramos de yemas de huevo, aproximadamente las de 3 huevos medianos.
  • 20 gramos de miel.
  • 60 gramos de harina de trigo.
  • 20 gramos de leche entera.

El paso a paso

  1. Precalentar el horno a 160 °C. Engrasar un molde rectangular de aproximadamente 20 x 12 centímetros y 5 centímetros de alto, y cubrir la base y los laterales con papel manteca.
  2. Separar las claras de las yemas. Colocar las claras en un bowl y comenzar a batirlas hasta que estén ligeramente espumosas.
  3. Agregar el azúcar mientras se continúa batiendo. Una vez integrado, bajar la velocidad y seguir hasta conseguir picos firmes, sin llegar a montar excesivamente las claras.
  4. Incorporar las yemas de a una, mezclando siempre en la misma dirección. Este punto es importante para conservar la estructura de la preparación.
  5. Añadir la miel y mezclar suavemente. Después, incorporar la mitad de la harina tamizada y, una vez integrada, agregar el resto. Mantener siempre el mismo sentido al mezclar.
  6. Agregar la leche sobre la preparación e integrarla con una espátula mediante movimientos envolventes, de adentro hacia afuera.
  7. Golpear el bowl contra la mesada tres o cuatro veces para eliminar las burbujas de aire y dejar reposar durante 30 segundos. Repetir este procedimiento otras dos veces.
  8. Volcar la preparación en el molde desde cierta altura para ayudar a eliminar el aire restante. Volver a golpear cuidadosamente el molde contra la mesada.
  9. Hornear durante 40 minutos o hasta que, al introducir un palillo, salga húmedo pero sin restos de masa cruda.
Imagen ilustrativa de cómo debería verse tu preparación en cada paso. (Foto generada con IA)
Imagen ilustrativa de cómo debería verse tu preparación en cada paso. (Foto generada con IA)

Al retirarlo del horno, todavía queda un paso importante: hay que dejar caer el molde dos o tres veces sobre la mesada para reducir el riesgo de que el bizcocho se desinfle. Luego se coloca boca abajo durante unos 30 segundos, se vuelve a su posición normal y se deja enfriar dentro del molde sobre una rejilla.

Tradicionalmente, el Castella se sirve cortado en porciones de entre tres y cuatro centímetros de grosor. Además, se retira la corteza de los laterales y se conserva únicamente la parte superior e inferior.

El resultado es un bizcocho de apariencia sencilla, pero con una textura muy diferente a la de las preparaciones tradicionales, ideal para acompañar cualquier merienda con un dulce ligero y fácil de hacer.