Manuel Weiss Pérez

Madrid, 6 sep (EFE).- Los niños españoles vuelven al colegio y, con ello, regresan los comedores escolares, un pilar básico en la alimentación de muchos menores; en este nuevo curso experimentarán finalmente el cambio en la normativa de alimentación emitida por el Gobierno en pos de comidas más saludables.

El cambio en la legislación, hecho realidad el pasado 15 de abril con la entrada en vigor del Real Decreto 315/2025, establecía como objetivos prioritarios la presencia de fruta fresca como postre principal, la reducción de carnes y procesados o la restricción a las bebidas azucaradas entre otras novedades que se consolidarán con el comienzo del curso 2026-27.

La presidenta de la Confederación Española de Padres y Madres del Alumnado (Ceapa), María Sánchez, ha indicado a EfeAgro que, pese a que la normativa es positiva en su redacción, en la práctica hay cuestiones que no quedan resueltas, como la falta de pescado o la baja calidad de alimentos de proteína animal.

Sánchez denuncia que algunas empresas de cáterin no tienen un "menú completo y "recomiendan" alimentos para la cena cuando la comida del comedor es la más importante para muchos niños en riesgo de pobreza, cuyo principal aporte calórico del día debería ser en el colegio.

Además, la presidenta ha demostrado su desconfianza hacia el hecho de que, pese al incremento de los costes de la comida y la inflación, el precio de los menús no haya subido "en diez años", lo que para Sánchez sin duda se ha visto reflejado en la cantidad y la calidad de los mismos.

Los comedores escolares concentran el 34 % de la facturación de las empresas de restauración colectiva, una cifra que supone más de 1.300 millones de euros al año, según los datos del sector.

La nueva normativa ya la ha asumido el sector Food Service español, responsable de los comedores escolares, según su portavoz, Mario Agudo.

En declaraciones a EfeAgro, Agudo advierte de que el primer impacto ha sido para los comensales a los que a veces "cuesta convencerles" de que tengan que tomar un segundo plato de proteína vegetal o de comer fruta en vez de yogures azucarados.

No obstante, a nivel económico sí que ha avisado de consecuencias más serias, ya que diseñar menús con productos más ecológicos o integrales "tiene un incremento sobre el coste" y mientras los concursos públicos de larga duración no revisen los precios, tendrán que asumirlo "reduciendo márgenes".

Aún así, como explica Agudo, a día de hoy a nivel de comedores escolares no hay riesgo de que queden licitaciones desiertas pero, si las empresas tienen que afrontar costes que "se van incrementando" en cada curso sin poder repercutirlos en el precio, las posibilidades de garantizar un servicio estable en las mismas condiciones y a largo plazo "se reducen".

Como añadido, el portavoz de Food Service ha señalado como algo "preocupante" el incremento del precio del diésel, que este verano ha vuelto a sobrepasar los 2 euros el litro, ya que para los proveedores de colegios con comida transportada esto significa un coste que van a "repercutir en los precios".

Sabrina Franco, madre de una niña de 8 años que acude al colegio San José de Madrid, ha destacado a EfeAgro el gran impacto que ha tenido en los menús escolares el cambio de normativa.

Según su experiencia, desde que entró en vigor la nueva normativa "toda la fruta es de temporada" y el pan ha pasado a ser integral, como la pasta y el arroz

Además, según Sabrina "se han reducido mucho" los alimentos precocinados como los sanjacobos, flamenquines o croquetas, que antes los niños "comían demasiado".

Esta madre ha remarcado como algo muy positivo la desaparición de los alimentos fritos o rebozados ya que ahora "todo es al horno" aunque ha reconocido que en general los menús suelen ser demasiado "básicos" y faltos de sabor.

Comparte esta última valoración María Herrera, con dos hijos usuarios del comedor escolar en un colegio de Sevilla; aunque reconoce que la dieta es "sana y equilibrada", lamenta la "pésima calidad" de los alimentos que les sirven, con "lentejas aguadas" o "ensalada sin aliñar".

Es por eso que la unidad familiar está estudiando cómo reorganizar los horarios para que los niños no tengan que ir a diario al comedor.

Arranca así una nueva etapa para los comedores escolares, pero con asignaturas pendientes. EFE