Un pasajero sube a un tren de Cercanías en Madrid portando un patinete eléctrico plegado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A partir de este lunes, 7 de septiembre, los usuarios de Renfe podrán volver a subir con patinetes eléctricos a buena parte de sus trenes, después de casi tres años de prohibición. La compañía vetó estos vehículos en diciembre de 2023 por los riesgos asociados a los incendios de sus baterías, pero ahora considera que el nuevo marco de certificación, identificación, registro y aseguramiento permite readmitirlos con mayores controles. La medida se aplicará en Cercanías, Media Distancia y Larga Distancia, aunque de momento quedan fuera Rodalies y Cercanías Euskadi.

El riesgo de incendio que originó aquella decisión, sin embargo, no ha desaparecido por completo. La propia Renfe reconoce que “ningún sistema basado en baterías permite afirmar riesgo cero”. La diferencia, sostiene, es que actualmente existe un marco de admisión que permite comprobar qué vehículos cumplen los requisitos legales y establecer medidas adicionales dentro del tren, como llevarlos apagados y plegados y no permitir la recarga de sus baterías.

Desde 2023 también ha cambiado la normativa estatal. La Ley 5/2025 introdujo el seguro obligatorio de responsabilidad civil para los vehículos personales ligeros, destinado a cubrir los daños personales y materiales que puedan causar a terceros, mientras que el Real Decreto 52/2026 desarrolló su inscripción en el Registro Nacional de Vehículos. Allí quedan vinculados datos del titular, el fabricante, la marca y el modelo, las características técnicas, el certificado y el seguro del vehículo.

Por qué Renfe prohibió los patinetes eléctricos en 2023

El veto entró en vigor el 12 de diciembre de 2023 y afectó a todos los trenes de Renfe Viajeros: Cercanías y Regionales, además de los servicios de Alta Velocidad y Larga Distancia, como AVE, Avlo, Alvia, Avant, Euromed e Intercity. También quedaron prohibidos los monociclos y otros dispositivos de movilidad personal eléctricos o dotados de baterías, con la excepción de las bicicletas eléctricas y los vehículos utilizados por personas con movilidad reducida.

Renfe justificó entonces la decisión por la “situación de peligro” generada por incendios de baterías registrados en algunos medios de transporte público. La compañía citaba entre las posibles causas la manipulación de estos componentes, los desperfectos producidos por golpes, su deterioro con el paso del tiempo o la utilización de cargadores inadecuados.

La medida llegó además después de varios precedentes. Cataluña había prohibido meses antes el acceso de estos vehículos al transporte público tras la explosión de un patinete en un tren de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya en noviembre de 2022. La Comunidad de Madrid también había implantado desde el 4 de noviembre de 2023 un veto en las instalaciones y vehículos dependientes del Consorcio Regional de Transportes.

Renfe define ahora aquella decisión como una medida “cautelar”, adoptada ante incidentes relacionados con vehículos manipulados, no homologados o deficientemente mantenidos y cuando, según explica, todavía no existía un marco suficiente para controlarlos.

Qué tendrá que cumplir un patinete para entrar al tren

Desde este lunes no bastará, por tanto, con llevar cualquier patinete. Renfe establece que deberán ser vehículos homologados, estar inscritos en el registro de la Dirección General de Tráfico (DGT), disponer de una placa o etiqueta identificativa visible —o matrícula cuando corresponda—, tener el seguro obligatorio de responsabilidad civil en vigor y contar con el certificado de circulación que acredita el cumplimiento de las características técnicas exigidas.

La certificación permite comprobar que un determinado modelo cumple las condiciones técnicas establecidas para los VMP. Desde el 22 de enero de 2024, todos los modelos nuevos comercializados en España deben disponer de ella. La DGT permite, no obstante, que determinados vehículos vendidos con anterioridad continúen circulando sin certificado hasta el 22 de enero de 2027. A partir de entonces solo podrán circular modelos certificados.

Renfe aplicará un criterio más restrictivo para acceder a sus trenes: la compañía asegura que no admitirá los modelos antiguos no certificados, aunque todavía puedan acogerse al periodo transitorio previsto por Tráfico.

Anuncio de la vuelta de los patinetes eléctricos a los trenes de Renfe a partir del 7 de septiembre de 2026 (Renfe / Europa Press)

Apagados, plegados y sin cargar la batería

Las condiciones no terminan en la documentación. Durante todo el trayecto, el patinete deberá permanecer plegado y apagado y no podrá conectarse a los enchufes del tren para cargar la batería. Además, tendrá que colocarse en los espacios habilitados o donde interfiera lo menos posible con el resto de pasajeros, sin bloquear puertas, pasillos, salidas de emergencia, plazas para personas con movilidad reducida ni otras zonas prioritarias.

Renfe podrá impedir el acceso cuando el vehículo presente daños, manipulación, sobrecalentamiento u otros indicios anómalos. También podrá hacerlo si, por la ocupación del tren, no existe un lugar donde colocarlo de forma segura.

La recuperación del servicio afecta especialmente a quienes combinan ambos medios para completar los desplazamientos entre su casa, la estación y el trabajo o el centro de estudios. Según datos de la Federación Española de Vehículos de Movilidad Personal citados por Renfe, en España hay alrededor de siete millones de patinetes eléctricos y otros VMP.

En este sentido, la compañía presenta su vuelta a los trenes como una forma de facilitar esos trayectos de “primera y última milla”, aunque ahora bajo unas condiciones de acceso diferentes a las que existían antes del veto de 2023.