
Samuel “Chiche” Gelblung volvió a ser internado en el Sanatorio Mater Dei, de la Ciudad de Buenos Aires, por dificultades para respirar que motivaron su traslado al centro médico. El periodista de 82 años atraviesa así un nuevo episodio hospitalario, el cuarto en lo que va del año.
Según pudo saber Teleshow, el ingreso se produjo a modo de control tras advertirse que Gelblung presentaba complicaciones para respirar. Los médicos del establecimiento de Palermo tomaron la decisión de internarlo con el objetivo de estabilizar su cuadro, teniendo en cuenta un episodio similar que había ocurrido semanas atrás.
El 28 de julio pasado, Gelblung había ingresado al mismo sanatorio tras sufrir un episodio respiratorio que preocupó a su entorno. En aquella oportunidad, el periodista fue estabilizado en el centro médico y recibió el alta a los pocos días.
El 2026 viene siendo complicado para el periodista en cuestiones de salud. Todo comenzó en mayo, cuando fue trasladado de urgencia a terapia intensiva tras una descompensación en su domicilio: los médicos detectaron una trombosis en uno de sus tobillos, le colocaron dos stents y lo anticoagularon, con una estadía que se extendió por casi un mes. Al recibir el alta, Gelblung retomó su actividad laboral antes de lo indicado, lo que derivó en un reingreso el 17 de junio por una complicación pulmonar y la mencionada del 28 de julio.
Después de su más reciente internación, Chiche retornó a la televisión y apareció en la pantalla de Crónica TV, donde manifestó claramente que su intención no es interrumpir su labor. Durante una charla con el conductor Guido Záffora, el periodista resumió su punto de vista respecto al trabajo: “Es parte de la terapia”, aseguró.
El mismo escenario se presentó tras su primera hospitalización. Gelblung ofreció una entrevista a Mercedes Cordero para su ciclo 70 20 Hoy, adelantando el contenido en su programa Chiche en vivo por Net TV. En ese ámbito, el periodista se expresó con franqueza y sin eufemismos acerca de lo vivido. “El primer médico que me ve me dice: ‘Estás golpeando las puertas del cielo’”. Esa afirmación, que incluso ahora le genera enojo, marcó el inicio de una serie de acontecimientos imprevistos. “Yo ya había decidido que, si era inevitable perder el pie, lo aceptaría”, confesó y narró lo duro que resultaba escuchar a los especialistas discutir sobre las posibilidades respecto a su condición física.
Decepcionado, consultó: “¿Vos me estás hablando de la vida o de una pierna?”, y la contestación fue sin rodeos: “No, te estoy hablando de la vida”. Ese impacto fue devastador: “Yo no creía que estaba golpeando la puerta del cielo. Yo no me sentía así. Cuando el tipo me recibe así, digo: ‘A la mierda, debo estar complicado entonces’”.
La hospitalización se convirtió en una competencia entre dos grupos médicos. Gelblung recordó: “Era una batalla en simultáneo entre el cirujano vascular, que estaba tratando de salvar el pie, y el cirujano traumatólogo, que tenía que sacar el pie. Y estaban decidiéndose si era abajo de la rodilla, arriba de la rodilla. Eso no era el pie, era la pierna”, y contó que oía cómo discutían su destino físico, mientras él permanecía atento “con naturalidad”.
Desde su visión, aceptó la posibilidad de amputación sin reservas: “Yo ya tenía resuelto que, si había que perder el pie, lo perdía. Con mucha valentía. La verdad, me sorprendí de mí mismo. Te lo digo sinceramente”. Frente a esa realidad, Gelblung incluso alertó a su familia y amigos: “Yo creo que se va a perder el pie, pero bueno, y si es el precio para que salgan las cosas bien, ahí nos vamos”.
En el momento de la operación, cursada bajo sedación, él pudo vivir el procedimiento de forma consciente: “Era una especie de cirugía en la que yo tenía conciencia de lo que estaba pasando. No tenía dolor, pero tenía conciencia. Y yo sentía que le estaba ganando la batalla. Sentía cómo se estaba abriendo la arteria”. Al final, el cirujano vascular consiguió evitar la amputación de la pierna: “Acá estoy, tengo los dos piecitos”.



