Una familia asturiana llevaba 15 años preguntándose qué diablos hacer con su castillo. Un argentino misterioso les ha respondido

En la desembocadura de la ría del Nalón, colgado sobre un acantilado fluvial, resiste uno de los edificios más lujosos de España: el Castillo de San Martín. Y hace pocas semanas, el mercado inmobiliario de ultralujo se anotó el hito cuando un empresario argentino pagó diez millones de euros en efectivo por la fortaleza.

El edificio domina desde hace siglos el estuario de Soto del Barco, un concejo asturiano de apenas 3.800 habitantes. Ha sido una operación de absoluto sigilo. Durante más de cien años, el recinto funcionó como residencia de verano privada de una de las dinastías más discretas del país. Camiones de mudanza lo vaciaron y retiraron el mobiliario de los antiguos dueños. El nuevo propietario mantiene su identidad en secreto, pero hay algunas pistas.

Los señores del carbón. La familia Fierro controló el castillo desde 1919. Ildefonso González-Fierro, patriarca del clan, lo compró mientras levantaba su imperio del carbón: San Esteban, la localidad vecina, se convirtió entonces en el primer puerto carbonero de España, y los Fierro monopolizaron su comercio y transporte naval. El patriarca convirtió el edificio militar en un palacio. El terreno suma 43.485 metros cuadrados amurallados. La vivienda principal, de una sola planta y 767 metros cuadrados, tiene 24 habitaciones y doce baños. 

Mark Zuckerberg ya estaba considerado como un señor tecnofeudal. Ahora también tiene su castillo en Irlanda
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