Sevilla, 8 sep (EFE).- Un estudio científico de la Universidad de Sevilla, en colaboración con la de Bari (Italia), ha confirmado que intervenciones en calles, cubiertas, pavimentos o jardines permiten ampliar en más de tres horas el confort térmico en el interior de los hogares sin tener que recurrir al aire acondicionado en verano.
Esta es una de las conclusiones que se desprenden de dos investigaciones sobre simulación del microclima urbano y su relación con el comportamiento térmico de las viviendas, aplicadas en concreto en el barrio de El Tiro de Línea de Sevilla, ha informado este martes la institución académica.
El trabajo más reciente desarrolla una metodología que conecta la escala urbana y la doméstica, que permite estimar cómo esta rehabilitación urbana modifica el aire exterior y cuantifica cómo ese cambio repercute en las condiciones interiores de los hogares.
En este caso concreto, se ha modelado y simulado el estado actual del barrio y se ha comparado con un escenario de mejora urbana realista y asumible.
Este incluye cubiertas altamente reflectantes, pavimentos urbanos más claros, mayor proporción de pavimento permeable y un aumento de la cobertura arbórea, medidas conocidas como "estrategias de mitigación pasiva", que no requieren consumo energético para reducir el sobrecalentamiento.
El resultado es un 14 % más de horas de confort durante el verano, sin reformas en el interior del edificio, lo que repercute también en un menor coste de la factura de electricidad.
La principal conclusión de las investigaciones radica en que la adaptación de los barrios al calor extremo exige atender tanto a los edificios como al espacio público que los rodea.
El resultado es especialmente significativo ante el escenario climático cada vez más acuciante, y para el que no están preparados, según señala uno de los estudios, los numerosos barrios de España y buena parte del sur de Europa, construidos durante la segunda mitad del siglo XX .
En su mayoría son obsoletos en términos de eficiencia energética y confort térmico, con lo que ofrecen poca protección frente a los extremos de temperatura.
Los resultados son especialmente relevantes para barrios de origen social, en los que hoy sigue viviendo población vulnerable, que no dispone de climatización continua o limitan su uso por el coste eléctrico.
Mejorar el aire y la sombra del entorno urbano puede reducir el estrés térmico dentro de las viviendas y disminuir la necesidad de recurrir al aire acondicionado, pues es con el aire del barrio con el que se ventilan y refrescan las casas durante la mayor parte del día.
El caso analizado incluye una vivienda representativa situada en el centro del barrio, en la segunda planta de un edificio de 1942, sin aislamiento térmico y con ventilación cruzada.
Según los resultados de la simulación, la intervención urbana de "mitigación pasiva" permitió reducir hasta 2 grados la temperatura del aire exterior y la temperatura interior media durante el verano descendió en más de un grado.
La investigación también subraya que no todas las soluciones producen los mismos efectos ni responden a los mismos objetivos.
Los pavimentos de alta reflectancia pueden reducir la temperatura del aire al absorber menos radiación pero, a la vez, pueden aumentar la exposición a la radiación reflejada si no cuentan con sombra.
El arbolado, en cambio, contribuye a proteger a quienes transitan por la calle frente a la radiación solar directa.
Un trabajo previo ya había mostrado que una intervención pasiva podía mejorar la sensación térmica exterior hasta en ocho grados y reducir la temperatura del aire hasta dos en las horas de mayor calor. EFE



