La Justicia condenó a Jésica Silvia Sosa a la pena de 25 años de prisión por el homicidio de Omar Alberto Pogliani, un hombre de 70 años con el que mantenía una relación. El caso fue uno de los más estremecedores ocurridos en el barrio Fomento 9 de Julio, en la ciudad de Santa Fe.
El crimen salió a la luz el domingo 3 de marzo de 2024, cuando una vecina que paseaba a su perro por la Plaza Escalante advirtió algo extraño cerca del puente, en la zona de Martín Zapata y 9 de Julio. El animal se detuvo a olfatear una bolsa y, al moverla, quedaron expuestos restos que parecían humanos.
La mujer llamó al 911. La Policía acordonó el lugar y los investigadores confirmaron poco después que se trataba de partes del cuerpo de Omar Alberto Pogliani, un hombre de 70 años.
Dos años y medio después de aquel macabro hallazgo, la Justicia santafesina cerró el caso con una condena. La mujer reconoció su responsabilidad en un juicio abreviado y aceptó la pena acordada con la Fiscalía.
Una discusión, gritos y una llamada al 911
La investigación reconstruyó que el hecho ocurrió durante la madrugada del 29 de febrero, en una casa ubicada en 1 de Mayo al 4700.
Según la acusación, Sosa y Pogliani empezaron a discutir alrededor de la 1 de la madrugada. La pelea terminó con el ataque mortal contra el hombre, quien murió casi en el acto.
Los vecinos escucharon gritos y golpes provenientes de la casa. Incluso hubo una llamada al 911 que alertó sobre lo que estaba ocurriendo. Incluso, un patrullero se acercó al lugar pero como nadie respondió, los agentes se retiraron.
Sosa permaneció durante varios días en la casa junto al cuerpo. De acuerdo con la investigación, en ese período desmembró a Pogliani e intentó incinerar parte de sus restos en el patio.
Los investigadores incorporaron como indicios los testimonios de vecinos que habían percibido olor a quemado y que contaron que la mujer había pedido cajas de cartón con el argumento de utilizarlas para quemar basura.
Parte de los restos fue embolsada y trasladada hasta la Plaza Escalante. Allí quedaron abandonados los miembros inferiores del hombre, que fueron encontrados más de 72 horas después del asesinato.
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La pista que llevó hasta la casa de la pareja
El hallazgo de la bolsa permitió poner en marcha una investigación que rápidamente comenzó a reconstruir los últimos movimientos de Pogliani.
Los investigadores llegaron hasta la casa donde había ocurrido el crimen y centraron las sospechas en la mujer de la víctima.
Sosa, sin embargo, intentó instalar otra versión de los hechos. Durante la investigación sostuvo que un “trapito” la había obligado a trasladar una bolsa negra sin que ella supiera qué había en su interior.
También negó mantener una relación de pareja con Pogliani y afirmó que solamente le prestaba servicios como trabajadora sexual.
Pero la hipótesis no se pudo probar y la investigación avanzó hasta señalarla como responsable del homicidio.
Además, testigos declararon que dos días después del crimen vieron a Sosa salir de la casa junto a dos hombres que cargaban muebles en una camioneta. El vehículo se dirigió hacia la zona de Diagonal Cacique Andresito, entre Chaco y Misiones.
Por qué la condenaron por homicidio simple
Uno de los puntos centrales del proceso fue la calificación legal del hecho.
En un principio, la causa había sido investigada como homicidio calificado por el vínculo. Sin embargo, durante el avance de la investigación esa calificación fue modificada y finalmente se estableció que correspondía encuadrar el caso como homicidio simple.
La Justicia consideró que no estaban dadas las condiciones para aplicar el agravante correspondiente a una relación de pareja.
En las últimas horas, en una audiencia realizada en los tribunales de Santa Fe, Sosa admitió su responsabilidad y aceptó una pena de 25 años de prisión, la máxima prevista para el homicidio simple.
El acuerdo fue firmado por el fiscal de Homicidios Andrés Marchi y la defensora pública Betina Dongo, y posteriormente fue avalado por el tribunal.
Los jueces Sergio Carraro, Pablo Busaniche y Silvina Luna consideraron que el acuerdo cumplía con los requisitos legales y dictaron la sentencia.
Así, la investigación que había comenzado con una bolsa abandonada junto a un puente y el olfato de un perro, cerró con la condena a Sosa como única autora del homicidio y descuartizamiento de Omar Pogliani.