
El Ejército de Israel (FDI) informó haber hallado armamento, uniformes y material de entrenamiento de Hezbollah en al menos cuatro escuelas del sur del Líbano durante su ofensiva terrestre, según datos aportados a Infobae por fuentes militares israelíes. Un oficial militar que habló con este medio bajo condición de anonimato conforme a los protocolos de prensa militares, amplió el contexto de esos hallazgos y los enmarcó en lo que describió como un patrón más amplio de uso de infraestructura civil por parte de la organización.
Según informó el Ejército, tropas israelíes localizaron más de 130 armas —entre ellas fusiles Kalashnikov y pistolas— dentro de una escuela en la zona de Bint Jbeil. En otro operativo, en Al-Khiam, se hallaron cientos de armas, incluidos cohetes anti-tanque, proyectiles de mortero, granadas, lanzadores de misiles y minas, junto con material con marcas de la agencia de refugiados de la ONU, ACNUR. En un tercer incidente, el IDF reportó haber encontrado uniformes y certificados de entrenamiento de la Fuerza Radwan —la unidad de élite de Hezbollah— dentro de otra institución educativa. Por último, en la localidad de Tir Zibneh, el Ejército aseguró haber identificado a combatientes de Hezbollah disparando cohetes hacia el norte de Israel desde un lanzador oculto en una escuela, tras lo cual atacó el lugar.
El oficial de enlace amplió el relato sobre el caso de Al-Khiam: “Uno se encuentra con libros de propaganda, racistas, antisemitas, que hablan de que el judaísmo tiene que desaparecer, de que el Estado de Israel tiene que desaparecer y ser controlado por Hezbollah”, relató. “Y si eso no fuera suficiente, en el sótano de esa misma escuela hay una instalación subterránea que conecta con un nido de francotirador dentro de esa misma aldea, en la proximidad de las casas debajo”.

Consultado sobre si el Ejército había contactado a ACNUR para confirmar la autenticidad del material con sus marcas hallado en el sitio, el oficial no respondió de manera directa. En cambio, explicó que Al-Khiam fue la primera aldea a la que ingresaron tropas israelíes en la ofensiva actual, bajo fuego de mortero de Hezbollah y en medio de la captura de los primeros combatientes de la Fuerza Radwan, un relato que ofreció como evidencia de que los soldados no habrían tenido oportunidad de montar el hallazgo. El IDF no confirmó si hubo comunicación formal con ACNUR.
Según el oficial, la mayoría de las viviendas revisadas en las aldeas de la segunda y tercera línea fronteriza presentaban algún vínculo con Hezbollah. “Podemos contar con las dos manos” la cantidad de casas sin ningún vínculo con Hezbollah —sin armas, sin instalaciones subterráneas, sin munición—, dijo el oficial, y agregó que esas excepciones tendían a ubicarse en la periferia de las aldeas, no en su centro. “No estoy hablando de tu arma personal para proteger a tu familia (...) Estoy hablando de diez misiles antitanque combinados con tres escopetas más y tres o cuatro paquetes de mucha munición”, ejemplificó sobre lo hallado en algunas de esas viviendas.
El funcionario definió la doctrina de Hezbollah como una forma de “guerra urbana dentro de territorio civil, bajo la apariencia de tal”, sostenida —dijo— mediante propaganda, educación y una narrativa de la organización como “protectora de la comunidad chiita”.
“Básicamente crearon dos países dentro del Líbano”, afirmó.
El oficial dijo que no podía dar una cifra total de cuántas escuelas cree el Ejército que Hezbollah utilizó con fines militares desde el inicio de la guerra. Estimó de manera informal que había “unas diez” de esas instalaciones al sur del río Litani, y las describió como financiadas por Hezbollah e Irán como parte de una estrategia más amplia de construcción de influencia social dentro de la comunidad chiita del Líbano, cuyos “modelos a seguir” serían figuras como Hassan Nasrallah y Samir Kuntar.
La apuesta por las Fuerzas Armadas Libanesas

El ciclo actual de hostilidades comenzó el 2 de marzo de 2026, cuando Hezbollah atacó territorio israelí en respuesta a la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. Israel respondió con una ofensiva aérea de mayor escala y, semanas después, una operación terrestre que avanzó hacia la segunda y tercera línea de aldeas del sur libanés, más allá de las posiciones que Israel había ocupado de manera intermitente desde el cese el fuego de noviembre de 2024. Sucesivas treguas mediadas por Washington en abril y junio no se sostuvieron por completo; ambas partes se acusan mutuamente de violaciones.
El oficial sostuvo que no existe “ningún plan ni voluntad” de ocupación permanente del territorio libanés, y que la retirada de tropas está condicionada a garantizar que la población del norte de Israel pueda vivir sin temor a ataques con misiles o drones.
El Ejército apuesta a que las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) asuman el control del sur, aunque el propio oficial reconoció límites estructurales para ese traspaso: vínculos sociales locales de soldados libaneses con Hezbollah, la falta de un ejército único en el país y la ausencia de un liderazgo alternativo dentro de la comunidad chiita.
“Si el LAF se desarmara [en el sentido de dejar el rol militar] y solo fuera un partido más en el parlamento (...) sería mucho más optimista de que puedan recuperar el control del sur del Líbano en un año, año y medio”, estimó.
Víctimas y balance humanitario
La guerra ha derivado en una grave crisis humanitaria. Más de 4.000 personas murieron por ataques israelíes en el Líbano desde que se reanudó la guerra, y más de un millón debieron desplazarse, de acuerdo con datos recopilados por organismos internacionales. La oficina de derechos humanos de la ONU dijo que las operaciones militares israelíes mataron a 103 civiles en el Líbano después de la entrada en vigencia del cese el fuego más reciente, con unas 80.000 personas aún desplazadas.
Las mismas organizaciones documentaron el uso por parte de Hezbollah de cohetes no guiados contra zonas pobladas del norte de Israel. Cifras de Human Rights Watch correspondientes a distintos períodos del conflicto indican que al menos 32 civiles murieron en Israel por fuego de cohetes de Hezbollah desde que comenzaron los combates en octubre de 2023, un total que excluye el ataque del 27 de julio de 2024 contra Majdal Shams, que mató a 12 niños y que Israel atribuyó a un cohete de Hezbollah, algo que la organización niega.
El IDF afirmó que los hallazgos difundidos hasta el momento “representan solo una pequeña parte” de lo que las tropas descubrieron a lo largo de la guerra, y los citó como evidencia de un patrón más amplio de uso indebido de infraestructura civil, particularmente escuelas, por parte de Hezbollah.




