Un empleado de una clínica privada de Munro perdió su trabajo luego de protagonizar un episodio violento dentro del establecimiento, tras ingresar en estado de ebriedad y agredir a compañeros y personal de seguridad.

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo confirmó el despido con causa, al considerar que la conducta del trabajador constituyó una “injuria grave” que hizo imposible continuar la relación laboral.

Los detalles del episodio que motivó el despido

El hecho ocurrió el 1 de febrero de 2019, cuando el hombre, que trabajaba en la clínica desde 2008, ingresó al lugar bajo los efectos del alcohol.

Según los testimonios recogidos en la causa, discutió con el personal de seguridad, arrojó objetos y provocó daños en bienes de la institución.

De acuerdo con la sentencia de la Sala II de la Cámara, integrada por Andrea Érica García Vior, José Alejandro Sudera y Leonardo Jesús Ambesi, los relatos de los testigos fueron coincidentes respecto a la violencia y el descontrol del trabajador esa noche.

Una de las empleadas declaró que el hombre “entró tomado a la clínica” y comenzó a discutir con el personal de seguridad. Luego, ingresó al sector de los agentes, se tiró al piso y “agarró un matafuego” con el que intentó romper el vidrio.

El hombre agarró un matafuegos que estaba en el pasillo de la clínica. (Imagen generada con IA /Gemini)
El hombre agarró un matafuegos que estaba en el pasillo de la clínica. (Imagen generada con IA /Gemini)

Otro testigo relató que el trabajador “empezó a tirar cosas a los compañeros y compañeras”, incluyendo matafuegos y otros objetos, y que también “tiró palos, cartones” y agredió a quienes intentaban contenerlo. Incluso, cuando intentaron trasladarlo a la guardia, regresó, “pateó los molinetes” y se mostró aún más violento.

Por qué la Justicia consideró justificado el despido

La defensa del empleado cuestionó la credibilidad de los testigos por su vínculo con la empresa y señaló supuestas contradicciones. Sin embargo, los jueces entendieron que las declaraciones coincidían en los aspectos centrales y permitían acreditar “un comportamiento violento, descontrolado y agresivo”, que afectó tanto a los compañeros como a los bienes de la clínica.

El trabajador también argumentó que atravesaba un problema de consumo de alcohol y mencionó un supuesto tratamiento de rehabilitación. No obstante, la Cámara aclaró que el despido no se basó únicamente en su estado de ebriedad, sino en los episodios de violencia y desorden dentro del ámbito laboral.

Además, los magistrados remarcaron que el tratamiento invocado no fue respaldado con pruebas suficientes y que no se diligenció un oficio solicitado a la Municipalidad de San Martín, relacionado con dispositivos de contención ante el consumo problemático.

El fallo y su fundamento legal

La sentencia recordó que, según el artículo 242 de la Ley de Contrato de Trabajo, el despido con causa es procedente cuando existe un incumplimiento tan grave que no permite la prosecución de la relación laboral.

Con todos estos elementos, la Cámara del Trabajo validó la decisión de la clínica y rechazó el reclamo del empleado, al considerar que la conducta desplegada constituyó una falta grave que justificó la ruptura del vínculo.