Algo de la operación no terminaba de convencerlos. El supuesto comprador les había pedido que llevaran los celulares hasta una casa de la localidad bonaerense de Lanús y ellos se negaron. Prefirieron encontrarse en un lugar público, donde creyeron que estarían más seguros. Eligieron una estación de servicio. Sin embargo, la precaución no alcanzó: mientras esperaban para concretar la venta, dos delincuentes armados entraron al lugar, les robaron los teléfonos y escaparon.
El asalto ocurrió este martes en una estación de GNC ubicada en la esquina de avenida San Martín y Emilio Castro, según indicaron fuentes policiales a Infobae.
Las víctimas son Gabriel F., de 26 años, y Adrián L., de 24, quienes habían pactado la operación a través de Facebook. “Teníamos un mal presentimiento”, reconocieron después del robo en una entrevista para Lape Club Social (América).

Todo comenzó luego de que una persona contactó a Gabriel para hacer una compra de celulares, pero con la condición de que el joven se trasladara hasta una vivienda para cerrar el negocio.
Adrián, que ya tenía experiencia en la compraventa de teléfonos, le recomendó a su amigo cambiar el punto de encuentro. “Me dijo lo hicéramos en un lugar público para que fuera más seguro”, relató Gabriel.
Cuando le propusieron encontrarse en la estación de servicio, el supuesto comprador no puso reparos. Ese detalle terminó por tranquilizarlos. “Nos confiamos. Teníamos la sensación de que podía salir mal, pero nunca pensamos que se la iban a jugar así”, agregó.
Para Gabriel, además, se trataba de su primera experiencia en la compraventa de celulares. Tiene un quiosco y había decidido utilizar sus ahorros para probar suerte con un nuevo negocio.
Según precisó, había invertido unos $3 millones y comprado 12 celulares. Adrián, por su parte, llevó también equipos que comercializaba por su cuenta luego de que el interesado manifestara que quería comprar iPhone.
El contacto con el supuesto cliente se mantuvo durante todo el día. Hablaron por WhatsApp, negociaron el precio y acordaron que el pago sería en efectivo. Incluso siguieron intercambiando mensajes cuando Gabriel y Adrián ya estaban dentro de la estación de servicio.
Antes del encuentro, Adrián llevaba puestos unos anteojos con cámara incorporada. Su intención, dijo, era utilizar las imágenes como contenido para sus redes sociales y mostrar el detrás de escena de una operación.
“Filmé el antes porque dije: ‘Bueno, para generar contenido’. Para decirle a la gente: ‘Miren, nosotros vinimos, cumplimos, arreglamos el número, nos mantuvimos en contacto. Acá no hay nada raro’”, relató.
La venta, sin embargo, nunca llegó a concretarse. Tal como se ve en las imágene que encabezan esta nota, dos hombres armados aparecieron mientras las víctimas esperaban dentro de la estación de servicio y les sustrajeron los celulares a punta de pistola. Afortunadamente, ninguno de los dos resultó herido.

De acuerdo con el parte policial, los delincuentes escaparon a bordo de un automóvil bordó, que posteriormente fue encontrado abandonado en Lomas de Zamora. Al verificar sus datos, los investigadores determinaron que tenía pedido de secuestro por un hecho ocurrido el 28 de agosto, con intervención de la Comisaría 6ª de Avellaneda.
El caso quedó en manos de la UFI N°6 descentralizada de Avellaneda-Lanús, que inició actuaciones por robo. Personal policial trabaja ahora para identificar a los dos asaltantes.
Tras el ataque ocurrió algo que sorprendió a las propias víctimas: el contacto que había coordinado la compra continuó respondiendo los mensajes de WhatsApp.
Gabriel le escribió y le advirtió que intentaría encontrarlo. Incluso le mencionó que su padre era policía. Del otro lado, el hombre negó cualquier relación con el asalto.
“Me decía: ‘No, amigo, nada que ver. ¿Cómo te iba a mandar a robar?’”, recordó Gabriel. Según contó, el supuesto comprador insistió una y otra vez en que no había organizado la emboscada y utilizó un argumento particular para defenderse: “Si fuera yo, ya te hubiese bloqueado”.




