El exfiscal de Delitos Económicos de Rosario Mariano Ríos Artacho admitió este martes ante la Justicia que utilizó fondos depositados en cuentas judiciales para fines personales y vinculó esas maniobras con su adicción al juego. La declaración se produjo durante la segunda jornada del juicio por el presunto desvío de unos $425 millones entre 2017 y 2024, causa en la que la Fiscalía lo acusa de haber encabezado una asociación ilícita.

“Soy ludópata”, afirmó Ríos Artacho durante su declaración. Según sostuvo, su adicción al juego comenzó en 2013, cuando todavía trabajaba como funcionario judicial en la jurisdicción de Melincué.

El exfiscal, que está detenido desde la semana pasada, reconoció haber dispuesto de dinero correspondiente a cuentas judiciales y admitió que durante años manejó esos fondos prácticamente como si fueran propios.

Durante su exposición se quebró y pidió perdón a su familia.

Sin embargo, su reconocimiento de las maniobras abrió una diferencia central con la acusación: negó haber formado parte de una asociación ilícita y aseguró que fue él quien tomó las decisiones que terminaron involucrando a los demás imputados.

“Yo arrastré al resto”: qué dijo el exfiscal sobre los otros acusados

La Fiscalía sostiene que Ríos Artacho encabezó una asociación ilícita integrada por otras diez personas para disponer irregularmente de fondos provenientes de expedientes judiciales.

El acusado rechazó esa hipótesis.

Según su versión, no existió una organización creada para apropiarse sistemáticamente del dinero. Por el contrario, aseguró que él ordenó las maniobras y terminó involucrando a las otras personas investigadas.

“Yo arrastré al resto”, sostuvo.

Su declaración, de esta manera, no negó los hechos vinculados con el manejo del dinero, sino que buscó discutir uno de los puntos centrales de la imputación: la existencia de una estructura delictiva organizada.

Los fiscales Adrián Spelta y Carla Cerliani sostienen que el entonces funcionario aprovechó su cargo para disponer de fondos depositados en cuentas judiciales provenientes, entre otros conceptos, de fianzas, cauciones y dinero secuestrado durante procedimientos.

Entre las maniobras investigadas aparecen restituciones de dinero a personas que no serían víctimas, sumas incautadas en allanamientos que no habrían sido depositadas en las cuentas correspondientes y movimientos de fondos que, según la acusación, terminaron destinados a inversiones o al juego.

Los investigadores estimaron el perjuicio en $425 millones.

La ludopatía, uno de los ejes de la defensa durante el juicio

Ríos Artacho sostuvo que su adicción estuvo detrás de su comportamiento y presentó al juego como una explicación para el uso que hacía de los fondos judiciales.

La ludopatía también apareció en la estrategia defensiva de Fabricio Emanuel Romero, otro de los acusados.

Su abogado, Gonzalo Rucci, negó que los imputados hayan integrado una organización creada deliberadamente para sustraer fondos públicos y afirmó que algunos de ellos se conocían de los casinos y compartían problemas vinculados con el juego.

Según explicó el defensor, algunos jugadores que se autoexcluyen de casinos de Santa Fe luego buscan salas de otras provincias o incluso de Uruguay y Brasil para continuar apostando.

Rucci planteó que esa situación debería ser considerada al momento de determinar las responsabilidades y eventuales penas, aunque también cuestionó la acusación por asociación ilícita.

Ríos Artacho dejó su cargo como fiscal en 2024, mientras atravesaba un proceso de destitución impulsado por la Legislatura santafesina. Después retomó el ejercicio de la abogacía y llegó a intervenir como defensor particular en causas penales.

La acusación le atribuye, entre otros delitos, peculado, fraude, falsedad ideológica y asociación ilícita.

Ahora el juicio deberá determinar qué participación tuvo cada uno de los once acusados, cuánto dinero fue efectivamente desviado y si, como sostiene la Fiscalía, existió una organización estable para realizar las maniobras o si los hechos ocurrieron de la manera planteada por Ríos Artacho durante su declaración.