
A través de un fuerte comunicado, la UEFA desistió del boicot que había pergeñado para sus seleccionados en los torneos organizados por la FIFA de “forma provisional”, al mismo tiempo que lanzó duros cuestionamientos contra la figura del presidente de la entidad, Gianni Infantino, del que cuestionaron su integridad y liderazgo tras el intento fallido de venderle los derechos comerciales de los certámenes a empresas privadas.
“(...) La UEFA ha acordado suspender, de forma provisional, la retirada de las selecciones europeas de las competiciones de la FIFA de la próxima temporada, incluyendo la Copa Mundial Femenina Sub-20, la Copa Mundial Sub-17 y la Copa Mundial Femenina Sub-17. Esta postura se revisará constantemente y podrá reconsiderarse de inmediato si las circunstancias así lo requieren”, rezó el texto publicado casi al unísono del sorteo de la Champions League, luego de una reunión celebrada en Mónaco entre los integrantes del Comité Ejecutivo de la federación europea.
Respecto al plan por el que Infantino dio marcha atrás, la UEFA expresó que “se puso de manifiesto una profunda falta de criterio, un abuso del poder presidencial y una concepción del liderazgo incompatible con las funciones del cargo más alto del fútbol mundial”, al mismo tiempo que se mencionó que la FIFA no puede gobernarse en torno a un solo individuo y que el fútbol mundial necesita un nuevo liderazgo: “La confianza necesaria para ejercer el cargo de Presidente de la FIFA se ha roto y no se puede recuperar retirando una propuesta, ofreciendo garantías o prometiendo reformas a posteriori”.

Por otra parte, la UEFA deslizó que buscará una alternativa “creíble, comprometida con la integridad, la rendición de cuentas, el desarrollo y un cambio institucional genuino” para que se candidatee a la presidencia de la FIFA de cara a las elecciones de marzo de 2027, siempre y cuando Gianni Infantino busque ser reelecto. “No se trata de elegir entre la buena gobernanza y el desarrollo del fútbol. Tampoco se trata de que Europa busque mayor poder dentro de la FIFA. Se trata, sencillamente, de garantizar que ninguna parte del fútbol mundial —ya sea grande o pequeña, con más o menos recursos— dependa del poder de una sola persona”, esgrimieron.
Una publicación del medio The Times el pasado 30 de julio descubrió el “plan FIFA Forward Enterprises”, que contemplaba vender 20% de los derechos comerciales de los Mundiales a inversores privados por unos USD 4.200 millones. Tras esa revelación, las 55 asociaciones europeas votaron de forma unánime suspender su participación en toda competición organizada por la FIFA mientras siguieran vigentes esas propuestas. El presidente del organismo, Infantino, retiró el proyecto días después y pidió disculpas por sus “errores”. La confederación europea sostuvo que ese paso no era suficiente.
EL COMUNICADO COMPLETO DE LA UEFA

Declaración de los representantes de las federaciones nacionales que forman parte del Comité Ejecutivo de la UEFA, los miembros del Consejo Europeo de la FIFA y los presidentes de las federaciones nacionales de la UEFA.
Jueves, 27 de agosto de 2026
La reunión tuvo lugar en Mónaco con motivo del sorteo de las competiciones de clubes de la UEFA 2026/27.
En una reunión celebrada en Mónaco con motivo del sorteo de las competiciones de clubes de la UEFA 2026/27, representantes de las federaciones nacionales que forman parte del Comité Ejecutivo de la UEFA y miembros del Consejo Europeo de la FIFA se unieron a los presidentes de las federaciones nacionales europeas presentes en Mónaco para debatir la continua crisis que atraviesa la FIFA.
En la reunión se analizaron las consecuencias del intento fallido del presidente de la FIFA de vender una participación en la Copa Mundial de la FIFA a inversores externos, un plan que puso de manifiesto una profunda falta de criterio, un abuso del poder presidencial y una concepción del liderazgo incompatible con las funciones del cargo más alto del fútbol mundial.
Los presentes encomendaron por unanimidad al Presidente y a la Administración de la UEFA que exploraran todas las vías institucionales, políticas y legales disponibles para lograr una reforma fundamental, restablecer los límites adecuados a la autoridad presidencial y garantizar que la FIFA vuelva a ser gobernada como una institución, y no en torno a un solo individuo.
El primer paso debe ser una revisión externa verdaderamente independiente de FIFA Forward Enterprise, con acceso completo a todos los documentos, comunicaciones y registros de toma de decisiones pertinentes. La FIFA no puede investigarse a sí misma y esperar que la comunidad futbolística simplemente acepte sus conclusiones.
Pero las consecuencias de esta crisis van más allá de la gobernanza. La confianza necesaria para ejercer el cargo de Presidente de la FIFA se ha roto y no se puede recuperar retirando una propuesta, ofreciendo garantías o prometiendo reformas a posteriori. El fútbol mundial necesita ahora un nuevo liderazgo capaz de reconstruir esa confianza.
Por lo tanto, la UEFA seguirá colaborando con las Confederaciones, las Asociaciones Miembro y la comunidad futbolística en general —incluidos aficionados, jugadores, clubes, ligas y demás— para definir el futuro de la FIFA. Si, a pesar de ello, el actual Presidente de la FIFA buscara un nuevo mandato, la UEFA aunará fuerzas con sus confederaciones asociadas para garantizar que las Asociaciones Miembro dispongan de una alternativa creíble, comprometida con la integridad, la rendición de cuentas, el desarrollo y un cambio institucional genuino.
La FIFA cuenta actualmente con miles de millones de dólares en reservas. Este dinero pertenece a las federaciones miembro. Junto con otras Confederaciones, la UEFA estudiará conjuntamente una liberación responsable de parte de las reservas de la FIFA en beneficio de las federaciones miembro, garantizando al mismo tiempo que cualquier propuesta preserve la estabilidad financiera de la FIFA. La pregunta, por lo tanto, es por qué el presidente de la FIFA creyó que necesitaba inversores externos para ampliar la financiación del desarrollo.
Asimismo, se informó a los delegados de que la FIFA ha confirmado por escrito a la UEFA que el proyecto FIFA Forward Enterprise ha sido “retirado de forma irrevocable y permanente” y que “no volverá a aparecer bajo ninguna otra forma, estructura, nombre o modalidad”.
Tras haber obtenido las dos garantías que requería de la FIFA el 30 de julio, y después de consultar con sus Federaciones Nacionales, la UEFA ha acordado suspender, de forma provisional, la retirada de las selecciones europeas de las competiciones de la FIFA de la próxima temporada, incluyendo la Copa Mundial Femenina Sub-20, la Copa Mundial Sub-17 y la Copa Mundial Femenina Sub-17. Esta postura se revisará constantemente y podrá reconsiderarse de inmediato si las circunstancias así lo requieren.
Si bien la cuestión inmediata de la participación ya se ha resuelto, la crisis subyacente persiste.
El abandono de FFE no borra el engaño, la intimidación y el abuso de poder que lo hicieron posible. Tampoco restaura la confianza perdida.
No se trata de elegir entre la buena gobernanza y el desarrollo del fútbol. Tampoco se trata de que Europa busque mayor poder dentro de la FIFA. Se trata, sencillamente, de garantizar que ninguna parte del fútbol mundial —ya sea grande o pequeña, con más o menos recursos— dependa del poder de una sola persona.
La FIFA tiene la responsabilidad fundamental de apoyar a todas las federaciones miembro, y esta responsabilidad debe reforzarse, no debilitarse. Pero el desarrollo es una obligación institucional, no un favor presidencial, y ninguna federación miembro debería tener que elegir entre los recursos a los que tiene derecho y la libertad de ejercer su propio criterio.
La postura de la UEFA sigue siendo inequívoca: ya sea la Copa del Mundo o un torneo sub-15, las competiciones de la FIFA no están en venta. Tampoco lo está la gobernanza de nuestro deporte. Los recursos de desarrollo de la FIFA jamás deben convertirse en instrumentos de influencia personal o política. Pertenecen al fútbol mundial y deben protegerse mediante reglas transparentes y objetivas.
La FIFA debe volver a ser gobernada como una institución al servicio del fútbol, y no como un instrumento de poder individual.
Nota para los editores
Los partidos de clasificación para la Copa Mundial Femenina son organizados y regulados por la UEFA.