Durante siglos, las mujeres estuvieron vinculadas con la elaboración de cerveza. Sin embargo, buena parte de esa historia quedó relegada a un segundo plano. Ahora, un grupo de cerveceras argentinas busca recuperar esas historias y convertirlas en una celebración.

El sábado 5 de septiembre se celebrará por primera vez en Argentina el Día de la Mujer Cervecera, una iniciativa impulsada por la Colectiva de Cerveceras y Birreras de Argentina, con el apoyo de la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina (CCAA). La propuesta busca que el primer sábado de septiembre se convierta cada año en una fecha para reconocer a las mujeres que fueron, son y serán protagonistas de la industria cervecera.

“Con esta iniciativa queremos reconocer el aporte histórico de las mujeres a la producción cervecera a lo largo de los siglos y a su vez visibilizar el trabajo que actualmente realizan miles de mujeres en la industria. Es una fecha que queremos que sirva como una herramienta de sensibilización y difusión, a través de actividades educativas, culturales y comunitarias orientadas a reconocer a las mujeres como protagonistas del sector”, explicó Rulo Bustillo, vicepresidente de la CCAA.

La iniciativa surgió, entre otras razones, a partir de la investigación que la socióloga y cervecera, Rocío Lezcano realizó para la Universidad Nacional de La Plata y que luego se transformó en el libro Mujeres Cerveceras de Argentina donde rescató los testimonios de trabajadoras de todo el país.

“Las mujeres no somos una incorporación reciente a la historia de la cerveza, sino que somos parte fundamental de los orígenes de esta bebida ancestral”, explicó a TN Lezcano, que también es beersommelier, jueza internacional de cata y co-propietaria de Madre Tierra Cerveza, en La Plata.

De sus investigaciones surgió una dolorosa conclusión: la participación femenina en la historia de la cerveza existió desde sus orígenes, pero muchas veces quedó invisibilizada.

“En conjunto con las agrupaciones de cerveceras surgió la necesidad de crear una fecha que no fuera solamente una celebración, sino también una herramienta de visibilización, reconocimiento y construcción colectiva”, explicó Rocío.

Y agregó: “El Día de la Mujer Cervecera busca poner en valor a las mujeres que estuvieron, a las que estamos y a las que vendrán. Y, sobre todo, naturalizar nuestra presencia en todos los ámbitos: producción, laboratorio, dirección, comercialización, comunicación, educación y toma de decisiones”

La propuesta rinde un doble homenaje: por un lado, a Hildegarda de Bingen, la abadesa y naturalista del siglo XII que documentó científicamente por primera vez las propiedades del lúpulo; por el otro, a la argentina María “La Galle” Fernández Preisegger, una recordada docente, ambientalista y biotecnóloga de Daireaux (provincia de Buenos Aires) que fue pionera en la elaboración de cerveza sin TACC en su cervecería Ninka.

De esta manera, la fecha busca unir dos historias separadas por siglos: la de una mujer de la Edad Media y la de una referente argentina que trabajó para ampliar las posibilidades de acceso a esta bebida.

La jornada tendrá actividades lideradas por mujeres en distintos puntos del país, entre ellas catas, degustaciones, charlas y cocciones. Además, habrá una cerveza especialmente elaborada para la ocasión.

Cómo es la Grisette, la cerveza histórica que eligieron para una fecha nueva

Para inaugurar esta nueva celebración eligieron un estilo que, según Rocío, parecía contar la misma historia que ellas querían recuperar: la Grisette.

No fue una decisión casual: “Nos interesó porque su historia tiene muchos puntos de contacto con la historia que queríamos contar”.

Es una cerveza histórica de la región de Hainaut, en la frontera entre Bélgica y Francia, tradicionalmente vinculada al mundo de los trabajadores de las minas. Era una bebida ligera y refrescante, pensada para acompañar las largas jornadas de trabajo.

“Pero hay algo que nos llamó especialmente la atención: el propio nombre Grisette está asociado a las mujeres. Una de las teorías sobre su origen lo relaciona con las mujeres que trabajaban en las tabernas y servían la cerveza, y con los vestidos grises que utilizaban”, sostuvo la emprendedora.

Así son las latas que venderán por el Día de la Mujer Cervecera. (Foto: Instagram/@colectivadecervecerasarg).
Así son las latas que venderán por el Día de la Mujer Cervecera. (Foto: Instagram/@colectivadecervecerasarg).

La explicación convive con otras versiones, algo que para Lezcano resulta especialmente significativo. “La historia de las mujeres muchas veces aparece fragmentada, entre relatos, documentos y silencios”, señaló.

Por eso, para las cerveceras argentinas, la Grisette terminó siendo una elección simbólica: “Nos pareció una cerveza perfecta para inaugurar esta fecha: una cerveza histórica, vinculada al trabajo, a las mujeres y a una parte de la cultura cervecera que durante mucho tiempo quedó en segundo plano”, explicó Rocío.

El estilo tiene entre 3% y 5% de alcohol, un color dorado pálido y suele presentar cierta turbidez por el uso de trigo. Es de cuerpo ligero, con un final muy seco, alta carbonatación y posibles notas rústicas, herbales y cítricas.

Una cocción colectiva

La cerveza fue elaborada por mujeres en la fábrica de Madre Tierra, en La Plata, durante una cocción colaborativa realizada el 28 de julio. Será presentada durante el Día de la Mujer Cervecera y se comercializará en distintos puntos del país, en latas y barriles.

Y para Rocío hay otro aspecto que vuelve especial al estilo: su identidad no está construida alrededor de la potencia.

El Día de la Mujer Cervecera se celebrará el primer sábado de septiembre. (Foto: gentileza Rocío Lezcano).
El Día de la Mujer Cervecera se celebrará el primer sábado de septiembre. (Foto: gentileza Rocío Lezcano).

No es una cerveza que necesite imponerse por su potencia. Es liviana, seca, refrescante y compleja desde otro lugar. Es una cerveza que cuenta una historia”, definió.

¿Existe una manera femenina de hacer cerveza?

La creación de una fecha para las mujeres cerveceras también abre una pregunta: ¿hay una mirada femenina sobre la cerveza?

Para Rocío, la respuesta no pasa por hablar de un supuesto “paladar femenino”. No cree que exista una característica biológica o universal que determine cómo una mujer hace o disfruta una cerveza.

Hay mujeres con paladares, conocimientos, estilos y preferencias completamente diferentes entre sí”, aclaró.

Lo que sí observa es que la llegada de más mujeres al sector permitió incorporar nuevas preguntas y nuevas maneras de mirar el producto.

“Durante mucho tiempo, la cerveza estuvo culturalmente asociada a determinados códigos de masculinidad: la fuerza, el amargor, la graduación alcohólica y hasta la idea de ‘aguantar’ determinada cerveza”, apuntó Lezcano.

La participación femenina amplió esa conversación. “No necesariamente para hacer cervezas ‘para mujeres’”, sino para explorar otras posibilidades: “trabajar con frutas, especias, hierbas, acidez, distintas intensidades aromáticas, explorar estilos históricos, pensar la cerveza desde la gastronomía y desde la experiencia sensorial”, remarcó.

“Para mí, el verdadero aporte no es que las mujeres hagamos una cerveza diferente por ser mujeres. Es que cuando tenemos la posibilidad de participar y decidir, la industria se vuelve más diversa. Es un sector que ha crecido tanto que es fundamental poder contar con miradas plurales, enriquecedoras de todos los géneros”, sostuvo.

Para ella, el impacto va más allá de la propia cerveza. “Hubo un aporte enorme en la manera de relacionarnos con la cerveza: desde la educación y la cata hasta la comunicación, la gastronomía, el maridaje y la construcción de comunidades”.

Rocío Lezcano es co-propietaria de Madre Tierra Cerveza. (Foto: gentileza Rocío Lezcano).
Rocío Lezcano es co-propietaria de Madre Tierra Cerveza. (Foto: gentileza Rocío Lezcano).

Una industria donde todavía hay barreras

El lugar de las mujeres dentro de la industria cambió considerablemente en los últimos años. “Hoy vemos mujeres en lugares que hace algunos años eran mucho menos habituales: en las fábricas, en producción, en laboratorios, como juezas, docentes, sommeliers, dueñas de cervecerías y emprendimientos, liderando equipos y tomando algunas veces decisiones”, afirmó la duela de Madre Tierra.

También cambió algo fundamental: ahora se habla de las desigualdades y de los obstáculos que existen dentro del sector. “Cuando una problemática puede ser nombrada, discutida y visibilizada, empieza a transformarse”, afirmó Lezcano.

Sin embargo, todavía persisten estereotipos y barreras. Por ejemplo, la idea de que “la producción, la parte técnica o la maquinaria son espacios ‘masculinos’” o “que una mujer debe demostrar constantemente que sabe” para ocupar determinados lugares.

A eso se suma una distribución desigual de las oportunidades: quién accede a capacitación, quién consigue determinados puestos, quién es convocada como referente y quién logra transformar su conocimiento en un proyecto propio.

No existen todavía estadísticas oficiales sobre la participación femenina en la industria cervecera argentina, aunque desde el sector estiman que las mujeres representan alrededor del 30% de las personas vinculadas a actividades cerveceras.

Para Rocío, el desafío ya no consiste en conseguir que haya más mujeres, sino en que puedan ocupar todos los niveles de la actividad.

“El objetivo no debería ser que las mujeres tengamos que demostrar que podemos estar ahí, demostrar con mil diplomas y certificaciones nuestro conocimiento. El objetivo debería ser que simplemente sea natural que estemos ahí”, afirmó.

En esa construcción, las referentes cumplen un papel central. “Cuando una mujer ve a otra mujer ocupando un lugar, ese lugar empieza a ser imaginable”, resumió Rocío.

En ese escenario, el Día de la Mujer Cervecera busca abrir un nuevo capítulo: recuperar las historias de las mujeres que estuvieron detrás de la cerveza, mostrar a quienes hoy trabajan en la industria y generar redes para las que llegarán en el futuro.