
Las autoridades de República Democrática del Congo (RDC) han elevado a 6.100 el número de casos de ébola confirmados a causa del brote declarado a mediados de mayo en el este del país, que deja ya 2.950 muertos y que ha extendido desde entonces hacia zonas del centro, incluida la importante ciudad de Kisangani.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) ha indicado en su último boletín que hasta la fecha se han registrado 6.100 casos, con 2.950 fallecidos y 1.383 pacientes recuperados. Asimismo, 814 personas se encuentra aisladas u hospitalizadas, con una tasa de seguimiento de los contactos del 86,3% y una letalidad del 48,4%.
Así, ha especificado que durante las últimas 24 horas se registraron 59 casos --44 de ellos en la provincia de Ituri, epicentro del brote-- y 20 fallecidos, entre ellos 15 en Ituri. De esta forma, esta provincia registra el 82,3% de los contagios confirmados por el momento en el país africano.
Por otra parte, ha recalcado que seis provincias --Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur, Tshopo, Alto Uélé y Bajo Uélé-- se han visto afectadas por el brote, entre las alertas internacionales por la expansión de la enfermedad y la posibilidad de que sobrepase totalmente la capacidad de respuesta.
El brote en RDC es ya el más mortífero en la historia del país, superando el registrado entre 2018 y 2020, con las proyecciones apuntando a que podría llegar a superar al registrado entre 2014 y 2016 en África occidental, que dejó 28.616 casos y 11.325 fallecidos en Guinea, Liberia y Sierra Leona, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
RDC --que en diciembre de 2025 decretó el fin de otro brote, en este caso en Kasai-- es considerado el país con más experiencia del mundo en el manejo del virus del ébola, habiendo enfrentado más de una docena de brotes desde que se identificó el virus en 1976 en un doble brote que tuvo uno de sus epicentros en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, del que tomó el nombre la enfermedad.