La noticia de la muerte de Pablo Amorós conmocionó al automovilismo español. El piloto murió ayer después de sufrir un grave accidente mientras disputaba una carrera de la GTI Trophy en el circuito de Monteblanco, en Huelva.
Pero detrás del piloto estaba un hombre que había construido durante años una relación muy especial con el mundo del motor. Amorós era abogado de profesión y no vivía de las carreras, aunque la competición ocupaba un lugar importante en su vida. Había encontrado en el automovilismo amateur una manera de mantener viva una pasión a la que le dedicaba tiempo, esfuerzo y también recursos.
Del motocross al GTI Trophy: la historia de Pablo Amorós y su pasión por las carreras
Su historia con los motores comenzó mucho antes de llegar a la GTI Trophy. En una entrevista con un medio español, el propio Amorós repasó cómo se fue formando como piloto.
“Primero hice motocross, luego karting y luego empecé a correr en todas las categorías de copas monomarcas”, contó.
También participó en campeonatos de rally y pruebas todoterreno, además de diferentes competencias de circuitos. Pasó por categorías como la Copa Kobe Motor, la Copa Hyundai y la Mini Challenge, y era habitual verlo competir en escenarios como el Circuito del Jarama, donde participaba en el Campeonato de Resistencia de Turismos (CRT).

Una pasión que comenzó en el motocross
Amorós reconoció que llegó tarde al karting y que, justamente por eso, había aprendido a aprovechar cada entrenamiento para mejorar.
“Fui tardío en el karting”, explicó en aquella entrevista. Para él, una de las claves estaba en observar a los pilotos más rápidos y aprender de ellos.
“Tenés que aprender de los que van más rápido e intentar buscarlos en los entrenamientos, ponerte atrás de los rápidos. Y aprender dónde frenan y así vas a evolucionar mucho”, relató.
La filosofía de Pablo Amorós dentro y fuera de la pista: humildad, aprendizaje y pasión por las carreras
Su filosofía también estaba marcada por la humildad. Escuchar, observar y asimilar conocimientos eran parte de su manera de entender las carreras.
“Hacer mucho caso y ser muy humilde también. Tenés que ir asimilando cosas”, había señalado.

Pablo Amorós competía en la GTI Trophy
Al momento del accidente, Amorós disputaba la cuarta fecha de la temporada de la GTI Trophy y llegaba a Monteblanco ubicado en el quinto puesto del campeonato.
La categoría fue creada el año pasado y está reservada para Volkswagen Golf GTI de cuarta generación, autos de ocasión preparados específicamente para competir. Los vehículos incorporan un kit que lleva su potencia hasta los 220 caballos, además de modificaciones relacionadas con la seguridad, la suspensión y los frenos.
La GTI Trophy es organizada por Promocopa, que también impulsa otras categorías como la Copa Saxo y la Copa Race de Turismos.
La propuesta es clara: permitir que los pilotos puedan competir con presupuestos relativamente ajustados. Para Amorós, ese formato representaba una de las mejores maneras de disfrutar del automovilismo desde una perspectiva amateur. “Correr es una maravilla”, había resumido.
Más de 15 años junto a Eficar Team
La dimensión de la pérdida también quedó reflejada en el mensaje que publicó Eficar Team, escudería con la que Amorós estuvo vinculado durante más de 15 años.
“Son momentos muy duros para todo el equipo Eficar Team. El domingo nos dejaba Pablo Amorós, compañero y piloto de nuestra escudería durante más de 15 años, sobre todo, nuestro amigo”, expresaron.
El equipo destacó especialmente su personalidad y la manera en la que se relacionaba con quienes lo rodeaban.
“Pablo era un hombre lleno de alegría, de esos que siempre tenían una sonrisa y una palabra amable. Un auténtico aventurero, apasionado por el motor y por la vida”, escribieron.
Incluso en esta última competencia, aunque Amorós estaba participando en otra categoría, otro box y otro equipo, el vínculo con sus compañeros permanecía intacto.
“Siempre sacábamos ese rato entre carreras para poder pasar tiempo juntos”, recordó Eficar Team.
Para quienes compartieron tantos años con él, la pérdida va mucho más allá de la de un piloto. Se fue un compañero, un amigo y un apasionado de las carreras que convirtió el automovilismo amateur en una parte fundamental de su vida.
“Te vamos a echar muchísimo de menos, Pablo. Gracias por tantos años, tantos momentos y tantos recuerdos que permanecerán siempre con nosotros”, fue el mensaje de despedida del equipo.



