
Ahora existe la baliza V16. Emite una luz intensa y transmite una señal GPS para avisar a la Dirección General de Tráfico (DGT) de que, en el punto donde se activó, hay un vehículo detenido que puede requerir asistencia. Pero las carreteras, las averías y la necesidad de pedir ayuda existían mucho antes que el GPS, los chalecos reflectantes, los conos y Pere Navarro. Hace ya tiempo que muchos motoristas recurrieron a un código simple: atar un pañuelo, un trapo o una bolsa amarilla al manillar.
Un trapo amarillo como señal de auxilio
Se trata, aparentemente, de una señal informal de auxilio, utilizada sobre todo en Alemania y en los países nórdicos, que indica que el conductor de la motocicleta en cuestión necesita ayuda. La costumbre surgió en Alemania, en 1956. La revista especializada Das Motorrad publicó, el 14 de enero de ese, año un editorial titulado Einer von uns (Uno de los nuestros), firmado por su director, Carl Hertweck. El texto proponía el uso de un pañuelo amarillo con una doble finalidad: identificar a los motoristas comprometidos con la seguridad vial y alertar de una avería o de cualquier otro problema cuando se colocara en el manillar.
El Bundesverband der Motorradfahrer, asociación alemana de motoristas, conserva esa interpretación: un pinchazo, una falla mecánica o una indisposición física pueden dejar a un conductor varado en una ruta sin posibilidad de contactar con otros, y la tela amarilla permite que quienes pasen por el lugar entendiesen la situación y decidieran detenerse.
El color tiene razón de ser. El amarillo destaca frente al asfalto, la vegetación y el cielo, incluso bajo la lluvia, con niebla o en condiciones de poca luz. Esa capacidad de advertencia explica su presencia en elementos de seguridad vial, como los chalecos reflectantes y muchas señales de tránsito.
La señal nació en Alemania en 1956 y alcanzó difusión en la comunidad motera alemana durante las décadas siguientes. Fuentes especializadas como Chip o gÖrage motorcycles sitúan su mayor presencia entre los años 50 y finales de los 60, antes de que comenzara a perder vigencia en los años 70.
Otros códigos de moteros
Con el paso de los años, el código perdió vigencia: ya no hacía falta. La expansión de los teléfonos móviles, los servicios de asistencia y los dispositivos de señalización redujo su utilidad. Hoy, muchos motoristas desconocen el significado del pañuelo amarillo, incluso en los países donde nació la tradición. En España, era más habitual dejar el casco en el suelo, cerca de la motocicleta parada. Significa lo mismo: el conductor no puede continuar la marcha y requiere ayuda.
Existen más códigos utilizados por motoristas para comunicarse entre sí. Dar pequeños golpes con la palma abierta sobre la parte superior del casco, por ejemplo, suele advertir de un control policial, y menos frecuentemente sobre un radar o un riesgo en la carretera. La imagen busca imitar las luces de una patrulla, aunque algunos motociclistas la emplean también para recomendar que reduzcan la velocidad ante un accidente, animales sueltos u otro peligro tras una curva.
A diferencia del pañuelo amarillo, que comunica una necesidad personal e inmediata, el toque sobre el casco pretende alertar a otros conductores. Su uso puede entrar en una zona ambigua desde el punto de vista normativo, en especial cuando se interpreta como una advertencia sobre controles de velocidad.



