
Cada 2 de septiembre, Ceuta celebra el Día de su Autonomía, pero este 2026 no será un año más. La ciudad vivirá su celebración en medio de una enorme tensión y con las calles repletas de personas que todavía no tienen un destino claro tras la entrada masiva del 30 de julio. La indignación por lo que muchos creen que es una tardía actuación del Gobierno ha llevado a que se convoquen concentraciones en apoyo a la ciudad autónoma por todo el país.
El origen de esta festividad es una conmemoración que remite a los primeros años de la presencia portuguesa en la ciudad. La fecha recuerda el nombramiento de Pedro de Meneses como primer gobernador de la plaza, una decisión adoptada por el rey Juan I de Portugal pocos días después de la conquista de Ceuta, ocurrida el 21 de agosto de 1415. La designación de Meneses tuvo lugar el 2 de septiembre, en un momento en que Portugal necesitaba asegurar el control de un enclave estratégico situado frente al estrecho de Gibraltar.
La toma de la ciudad abrió una nueva etapa política y militar, marcada por la necesidad de organizar su defensa ante posibles intentos de recuperación por parte de los poderes del norte de África. Todavía quedaría más de un siglo para que Ceuta se incorporase a España, como el resto de Portugal. Más adelante, en 1640, la ciudad decide seguir perteneciendo a España mientras en Lisboa realizaba el levantamiento.
El bastón con el que prometió defender la ciudad
La tradición asocia el nombramiento de Pedro de Meneses con una escena que se mantuvo en la memoria histórica de la ciudad. Según el relato, el joven alférez se presentó ante el rey Juan I de Portugal con un bastón en la mano, que utilizaba para jugar a la choca, un entretenimiento popular en aquella época. Ante el monarca, Meneses habría pronunciado una frase que pasó a formar parte del imaginario ceutí: “Con este palo me basto para defender a Ceuta de todos sus enemigos”. El rey interpretó esas palabras como una muestra de determinación y le confió el gobierno de la plaza recién conquistada.
El objeto era conocido como aleo, un palo nudoso de aproximadamente una vara de longitud. A partir de aquel episodio, el bastón adquirió un significado institucional y militar. Con el paso de los siglos, se convirtió en el Bastón de Mando de los Comandantes Generales de Ceuta, como representación de la autoridad sobre la plaza y de la obligación de protegerla. La tradición establece que cada autoridad militar que asume el mando recibe el aleo y jura defender la ciudad. El bastón no se encuentra en una dependencia militar ni en un archivo histórico, sino que se conserva en manos de la Virgen de África, patrona de Ceuta, en el Santuario de Nuestra Señora de África.
La toma de Ceuta en 1415 dio a Juan I de Portugal una plaza desde la que afianzar la dinastía de Avis y extender sus dominios. Durante la etapa portuguesa, Juan III ordenó en 1521 el inicio del foso defensivo. Tras la muerte sin herederos de Sebastián I en Alcazarquivir, en 1578, Felipe II unió las coronas ibéricas en 1580 y Portugal pasó a control español. Cuando Portugal recuperó su independencia en 1640, las élites de Ceuta optaron por seguir bajo la Corona española por sus vínculos consolidados. El Tratado de Lisboa, firmado el 13 de febrero de 1668, reconoció esa pertenencia. La bandera de San Vicente y el escudo conservan la huella portuguesa.



