La caléndula es una de las plantas más elegidas para tener en jardines, balcones y macetas por sus flores de colores intensos. Sin embargo, hay un detalle que suele pasar desapercibido: sus tallos, hojas y otras partes de la planta pueden estar cubiertos por pequeños “pelitos”.

Aunque a simple vista parecen una característica más de la planta, estos filamentos tienen un nombre específico en botánica: tricomas. Además, no están allí por casualidad, ya que pueden cumplir distintas funciones relacionadas con la protección y adaptación de la planta.

Qué son los tricomas de la caléndula

Los tricomas son pequeñas estructuras que se desarrollan sobre la superficie de las plantas y pueden presentar distintas formas, tamaños y funciones según la especie.

En la caléndula, estas pequeñas estructuras pueden observarse especialmente en los tallos y las hojas. Algunas son muy finas y casi no se distinguen a simple vista, mientras que otras pueden percibirse al tocar la planta.

Los tricomas también están presentes en muchas otras especies vegetales y su aspecto puede variar considerablemente. Según el tipo, pueden intervenir en diferentes mecanismos de defensa y adaptación frente al ambiente.

La caléndula tiene tricomas en el tallo, las hojas y también en algunos pétalos. (Imagen ilustrativa generada con IA)
La caléndula tiene tricomas en el tallo, las hojas y también en algunos pétalos. (Imagen ilustrativa generada con IA)

Para qué sirven los “pelitos” de la caléndula

Las funciones de los tricomas dependen de su estructura y del tipo de planta en la que se encuentren. Entre sus posibles funciones se encuentran:

  • Proteger la planta: forman una barrera física sobre la superficie de hojas y tallos.
  • Dificultar el ataque de algunos insectos: determinados tricomas pueden complicar el desplazamiento o la alimentación de pequeños animales.
  • Reducir la pérdida de agua: algunos contribuyen a modificar las condiciones de humedad en la superficie de las hojas.
  • Reflejar parte de la radiación solar: cuando son abundantes, pueden reducir la radiación que alcanza directamente la superficie vegetal.
  • Producir o almacenar sustancias: existen tricomas especializados que generan o almacenan determinados compuestos.

Cómo ver los tricomas de la caléndula

Una de las formas más sencillas de identificarlos es observar una hoja o un tallo con buena iluminación. Al mirar la superficie con atención, pueden distinguirse pequeñas estructuras similares a pelos.

El uso de una lupa permite apreciar mucho mejor la forma y distribución de los tricomas, especialmente en las hojas más jóvenes y en los tallos.

También es posible comparar una caléndula con otras especies que presentan estas estructuras para comprobar que su aspecto puede ser muy diferente según la planta.