Estudios geológicos han identificado estructuras activas en la entidad, mientras expertos advierten sobre la necesidad de actualizar medidas de prevención y construcción. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante años, Nuevo León ha sido considerado una entidad con baja actividad sísmica en comparación con otras regiones de México. Sin embargo, el registro de movimientos telúricos y el estudio de estructuras geológicas en distintos puntos del estado han llevado a especialistas a reconsiderar el nivel de riesgo que existe ante posibles terremotos.

Una de las zonas que actualmente concentra la atención de investigadores se encuentra en el municipio de Galeana, donde se localiza la falla de Santo Domingo, una estructura geológica que ha sido estudiada durante los últimos años debido a evidencias de desplazamiento y a sus características para generar movimientos sísmicos.

De acuerdo con información publicada por Milenio, especialistas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) han advertido que esta falla podría producir sismos de magnitudes importantes, especialmente si diferentes segmentos llegaran a activarse de manera simultánea.

Falla de Santo Domingo: bajo estudio por riesgo sísmico

La falla de Santo Domingo se encuentra en una comunidad del mismo nombre, aproximadamente a 40 kilómetros de la cabecera municipal de Galeana, en una zona de características semidesérticas.

La estructura geológica lleva alrededor de cuatro o cinco años bajo investigación por parte de especialistas. Los estudios han permitido identificar evidencias geológicas y geomorfológicas asociadas con desplazamientos de materiales en el área donde se encuentra la falla.

Uno de los aspectos que genera preocupación es la longitud de la estructura y su división en varios segmentos. Los análisis realizados hasta ahora señalan que cada segmento tendría capacidad para producir movimientos de entre magnitud 5 y 6.5.

El escenario de mayor impacto se produciría si los segmentos se rompieran de manera simultánea. Bajo esa posibilidad, el movimiento podría alcanzar aproximadamente magnitud 7, con efectos potenciales en diferentes municipios de Nuevo León y Coahuila.

La ubicación de la falla también constituye un elemento relevante para evaluar el riesgo. Se encuentra relativamente cerca de zonas urbanas de importancia, entre ellas las áreas metropolitanas de Monterrey, Saltillo y Ramos Arizpe, además de municipios como Galeana, Linares, Hualahuises, Allende, Montemorelos y Santiago.

Esto no significa que exista actualmente una predicción de que vaya a ocurrir un terremoto de esa magnitud. El hallazgo representa, principalmente, la necesidad de conocer mejor las estructuras geológicas activas y evaluar las condiciones de vulnerabilidad de las poblaciones cercanas.

Nuevo León ha registrado más de 300 sismos desde 2006

La percepción de que Nuevo León es una entidad prácticamente ajena a los terremotos también ha cambiado conforme ha aumentado la capacidad para detectar movimientos telúricos.

Desde 2006 se han documentado más de 300 sismos en Nuevo León. Sin embargo, este registro no necesariamente significa que la actividad sísmica haya aumentado durante los últimos años.

El incremento en la cantidad de movimientos identificados está relacionado, en buena medida, con una mayor instrumentación sismológica, que permite detectar temblores que anteriormente podían pasar desapercibidos.

La distribución de los eventos también es importante para los investigadores, debido a que los sismos se han localizado en diferentes sectores del estado. Esta información permite construir un panorama más detallado de la actividad sísmica regional y de las estructuras que podrían estar relacionadas con ella.

El Servicio Sismológico Nacional (SSN) mantiene el monitoreo de la actividad sísmica en México y registra los movimientos detectados mediante su red de estaciones. La existencia de registros en una entidad no implica por sí misma que esté ocurriendo una situación de emergencia.

Un sismo de 2025 evidenció la vulnerabilidad

La necesidad de reforzar la prevención quedó expuesta el 11 de mayo de 2025, cuando un sismo de magnitud 4.5 ocurrió en la zona de Montemorelos, a aproximadamente cinco kilómetros de profundidad.

Aunque se trató de un movimiento considerablemente menor al escenario máximo estimado para la falla de Santo Domingo, el fenómeno provocó daños en 72 viviendas, de acuerdo con la información difundida por Milenio.

El episodio puso de manifiesto que incluso movimientos de magnitud moderada pueden ocasionar afectaciones cuando existen construcciones vulnerables o condiciones que incrementan el impacto de las ondas sísmicas.

Por ello, el riesgo no depende únicamente de la magnitud que pueda alcanzar un terremoto. También intervienen factores como la ubicación de las poblaciones, las características del terreno, la calidad de las edificaciones y el cumplimiento de las normas de construcción.

¿Por qué preocupa la construcción en Nuevo León?

Uno de los principales puntos de preocupación señalados por los especialistas es la vulnerabilidad de las construcciones, particularmente en lugares donde existe autoconstrucción o donde los códigos de construcción no se encuentran actualizados para contemplar adecuadamente el riesgo sísmico.

Ante este panorama, las investigaciones buscan avanzar en la identificación y cartografía de las fallas activas del centro-norte de México. Conocer dónde se encuentran estas estructuras permite mejorar los mapas de riesgo y establecer medidas preventivas más adecuadas.

Entre las acciones que pueden contribuir a reducir la vulnerabilidad se encuentran:

  • Actualizar los códigos de construcción considerando la actividad sísmica regional.
  • Identificar y cartografiar las fallas geológicas activas.
  • Fortalecer la instrumentación para detectar y estudiar los movimientos telúricos.
  • Evaluar las condiciones estructurales de las edificaciones ubicadas en zonas de mayor riesgo.
  • Mejorar los protocolos de protección civil y prevención.

Por ahora, los estudios sobre la falla de Santo Domingo no representan una predicción de cuándo ocurrirá un terremoto ni permiten establecer que un movimiento de magnitud 7 sea inminente. El principal objetivo es determinar las características de las estructuras geológicas y reducir la vulnerabilidad de las poblaciones que podrían verse afectadas.

Así, la evidencia acumulada en los últimos años apunta a que Nuevo León no puede considerarse completamente ajeno a los sismos. El monitoreo de más de 300 movimientos desde 2006, el estudio de fallas como la de Santo Domingo y los daños ocasionados por el sismo de Montemorelos refuerzan la importancia de incorporar el riesgo sísmico a las estrategias de prevención del estado.