
Un joven de 23 años fue baleado en la cabeza al final de un viaje solicitado por aplicación y murió horas después. El ataque ocurrió el jueves por la noche en Centenario, provincia de Neuquén, y es investigado como un homicidio cuya secuencia todavía no pudo ser reconstruida por completo.
Según informó LM Neuquén, el ataque ocurrió cuando una chofer de una app de viajes llegó en un Renault Sandero hasta una vivienda ubicada al final de la calle Cuba, en el sector Parcelas de Centenario. En el auto iban su hija menor de edad y dos pasajeros. Uno de ellos era Walter Subensa Figueroa, de 23 años.
Cuando el vehículo arribó al destino, el acompañante de Walter descendió primero, mientras el joven de 23 años permaneció en el asiento trasero. Segundos después se oyeron disparos. Los primeros peritajes indicaron que al menos uno de los proyectiles ingresó por la luneta e impactó en la nuca de la víctima.
La conductora lo trasladó de urgencia al hospital Natalio Burd de Centenario. Desde allí fue derivado al hospital Castro Rendón, en la ciudad de Neuquén, donde quedó internado en terapia intensiva. Su muerte se confirmó horas más tarde y a partir de ese momento la pesquisa quedó encuadrada como un caso de homicidio.

El coordinador de la Dirección Seguridad, el comisario inspector Marcos Mazzone, informó que acompañaba a la víctima un joven de menor edad. Cuando la Policía llegó al lugar, esa persona ya se había retirado. La declaración de la chofer permitió establecer una primera referencia temporal de los hechos.
A partir de esa secuencia, los investigadores trabajan para determinar si el ataque estaba dirigido al joven que murió, al otro pasajero o si ambos quedaron involucrados en un episodio cuyo origen aún no fue esclarecido. En esa línea, el relevamiento de cámaras de seguridad, las entrevistas a testigos y las pericias sobre el vehículo aparecen como medidas centrales para reconstruir la secuencia.
El estudio pericial permitió comprobar el orificio de entrada en la luneta. El comisario Héctor Fabián Ramírez explicó que esa evidencia se confirmó cuando el vehículo ya se encontraba en el área de acceso de ambulancias del hospital de Centenario, donde los especialistas comenzaron con las tareas de criminalística.

Con el fallecimiento de la víctima, la investigación quedó de lleno bajo la órbita de la Fiscalía de Homicidios, a cargo de la fiscal Guadalupe Inaudi, quien intervino desde las primeras diligencias. La funcionaria dispuso la realización de una autopsia y coordinó un trabajo conjunto con distintas divisiones policiales. Participaron la Comisaría 52, personal de Criminalística, efectivos de Seguridad Personal en Homicidios y la Oficina de Investigaciones de la Zona Periferia II.
La víctima llevaba una pistola 9 milímetros en una riñonera, dato que abrió nuevas preguntas dentro del expediente. Los pesquisas buscan establecer si el arma estaba registrada, si había sido usada, si pertenecía al joven o si guardaba relación con el ataque. Hasta el momento, ese elemento no permite explicar por sí solo lo ocurrido, aunque sí aporta contexto a una escena que todavía presenta zonas oscuras.
El episodio reavivó además el debate sobre la exposición de los choferes de apps de viajes a situaciones de inseguridad. Los traslados hacia barrios alejados, los horarios nocturnos y la falta de contacto directo previo con los pasajeros forman parte de las condiciones que suelen mencionarse entre los principales factores de riesgo.
Por ahora, no trascendieron detenciones ni imputaciones. El relevamiento de cámaras de seguridad y el análisis de testimonios aparecen entre las herramientas centrales para completar ese rompecabezas. La causa sigue abierta y con varias preguntas sin respuesta. Los resultados de la autopsia, las pericias balísticas, el análisis del arma encontrada serán determinantes.