Los bonos argentinos logaron desacoplarse del efecto dominó que arrastró a la deuda europea y estadounidense.

La Argentina, sin proponérselo, fue refugio del mundo. La crisis que se agravó por la escalada del conflicto en Medio Oriente hizo que subieran todas las materias primas que produce el país, con el valor agregado de estar lejos de la confrontación entre Estados Unidos e Irán y de no tener problemas para exportarlos.

Hay dos ejemplos que resumen la solvencia que exhibió ayer el país ante los inversores. Los compradores de bonos locales fueron fondos del exterior que retiraban posiciones de fondos norteamericanos y europeos. Argentina mantiene intactas sus refinerías, a diferencia de Rusia, donde dos de las principales plantas resultaron destruidas y redujeron la capacidad de procesar petróleo.

El gasoil, un producto de refinación intermedia, registró aumentos pronunciados. La situación es grave porque este combustible resulta esencial para el transporte urbano, los fletes, el sector agropecuario y la industria.

Los inversores, atentos a la evolución del conflicto, comenzaron a reconfigurar sus carteras ante la expectativa de que la crisis se prolongue. El mercado descuenta que el Banco Central Europeo elevará las tasas de interés la próxima semana y que la Reserva Federal de Estados Unidos podría seguir el mismo camino poco después.

Inmediatamente, los bonos del Tesoro de Estados Unidos salieron de las carteras de los operadores y la baja de precio hizo que el rendimiento se elevar a 4,80%, el nivel más alto desde el 1 de abril de 2007.

Fue un efecto cadena que elevó el riesgo país de los europeos y asiáticos. El rendimiento de los bonos japoneses, hasta no hace mucho considerados entre los más seguros del mundo, alcanzó 3%, récord desde 1996.

El efecto dominó se prolongó con la baja de los títulos europeos. Los bonos alemanes a 10 años ahora rinden 3,34%, el más alto de los últimos 15 años. Los títulos franceses fueron los más delicados, ante la percepción de que el país enfrenta un deterioro de sus cuentas públicas y un mayor riesgo fiscal. Su rendimiento se elevó a 4,21 por ciento. Los papales italianos, por su parte, aumentaron su retorno a 4,19% y los de España a 3,8 por ciento. Ni los Países Bajos se salvaron de la crisis: tienen la tasa más elevada de los últimos 11 años en 3,43 por ciento. En tanto, los bonos ingleses rinden hasta 4,70 por ciento.

Los títulos argentinos, por el contrario, tuvieron una suba de 0,25% promedio que hizo que el riesgo país bajara 11 unidades (-2,1%) a 501 puntos básicos.

Con las tasas de los bonos en 4,8%, el dólar se fortaleció ante las seis principales monedas del mundo y aumentó 0,24 por ciento. El real brasileño resistió y quedó sin cambios, mientras el peso argentino se revaloró al tiempo que bajaron las tasas de interés. En el exterior los analistas comentaban que el orden en las cuentas fiscales argentinas contrastaba con el desorden de Europa y Estados Unidos.

Sebastián Dinucci, gerente de Fondos Crecer del Banco Ciudad, señaló que “observamos un mercado en Estados Unidos cerca de máximos históricos y donde ahora se están dando algunas correcciones lógicas dado el contexto, con un aumento de volatilidad producto del conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, cuando miramos el contexto local la baja de la inflación y el riesgo país acercándose a los mínimos del año son señales que muestran que los activos locales van por muy buen camino”.

Recomendaciones de cobertura no faltaron en un día donde los negocios con bonos dollar linked se incrementaron para protegerse de una devaluación. En Adcap Grupo financiero observaron que “la mejora en las condiciones de liquidez y la mayor estabilidad de las tasas de caución respaldaron a los bonos en pesos, permitiendo que los duales CER/TAMAR de mayor duración recuperaran gran parte de su reciente desempeño inferior frente al TMVE8 (bono Dual TAMAR/dollar linked que vence el 31 de enero de 2028)”.

En el Mercado Libre de Cambios (MLC) se operaron USD 670 millones y el Banco Central compró apenas 15 millones de dólares. El tipo de cambio mayorista subió $4,50 (+0,3%) a 1.513 pesos.

En el mercado financiero, tanto el MEP como el contado con liquidación (CCL) tuvieron bajas irrelevantes y cerraron a $1.535 y 1.595 pesos. El “blue” acompañó el movimiento con una baja de $10 (-0,6%) a 1.545 pesos.

La consultora F2 que dirige Andrés Reschini indicó que “en futuros se negociaron 1.697.020 contratos con ajustes negativos a pesar del alza en el spot. Esto derivó en implícitas más bajas luego del alza que sufrieron en el cierre de agosto y, por lo tanto, los sintéticos mejoraron su atractivo. El interés abierto recuperó unos 142,8 millones mientras que el volumen operado en la rueda de soberanos dollar linked (BYMA, t+1) creció a USD 214 millones desde los 169 millones previos”.

A la estabilidad contribuyó la liquidación de divisas del agro. Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía. indicó que “la liquidación de divisas del agro totalizó USD 2.750 millones en agosto, levemente por debajo del nivel de julio (-6%) pero superando ampliamente el mismo mes del año pasado (+51%). ⁠La liquidación acumulada en lo que va del año trepó a USD 19.048 millones (-11%). ⁠Dados los buenos rindes de la cosecha 2025/2026 y la tendencia alcista de los precios internacionales de los granos, esperamos que el campo siga liquidando montos elevados en lo que queda del año, más allá de la previsible caída en términos anuales que se espera para septiembre por la elevada base de comparación de la reducción temporaria de retenciones el año pasado”.

En ese sentido, los precios externos acompañaron las buenas perspectivas que hay en el exterior sobre la Argentina. Soja, trigo y maíz subieron en Chicago. El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario remarcó que “se observaron subas generalizadas para los principales cultivos”.

Y continuó: “El trigo encontró sustento en los ataques rusos sobre infraestructura portuaria ucraniana y el rechazo de Moscú a una moratoria, que mantienen elevada la incertidumbre sobre los suministros del Mar Negro. El maíz avanzó por el deterioro de las perspectivas productivas estadounidenses, el contagio alcista del trigo y la suba del petróleo, mientras el Departamento de Agricultura (USDA) mantuvo sin cambios la condición de los cultivos. Finalmente, la continuidad de las compras chinas, las preocupaciones por un clima cálido y seco y el recorte del USDA en la condición de los cultivos, llevaron a los contratos de soja a subir un 2,5%, mientras que la suba del petróleo y las novedades sobre biocombustibles aportaron impulso adicional”.

De esta manera, la soja cerró por encima de los USD 480, un precio que no conocía desde hace tres años. La Bolsa también tuvo una buena rueda. El S&P Merval de las acciones líderes aumentó 0,5% en pesos y 0,6% en dólares a contramano de las Bolsas de Nueva York y del mundo.

El petróleo, que ayer tuvo una suba de casi 5%, anoche en el overnite prolongaba la tendencia y aumentaba 1,42% intentando alcanzar los 97 dólares. Las Bolsas de Nueva York y Europa operaban en rojo al igual que las de China y Japón.

Hoy no se podrá hablar del contagio del exterior porque la decadencia de los mercados se debió al desorden fiscal en pleno recrudecimiento de la guerra. La Argentina podría seguir tomando ventaja de la situación, en particular las acciones vinculadas a la energía y al agro.