
En un momento de máxima tensión tras los recientes episodios de violencia en los estadios y el cierre del Plan Decenal de Seguridad y Convivencia en el Fútbol, Diego Karachas, exdirector de la Dirección de Barrismo Social del Ministerio de Igualdad, presentó en Infobae Colombia los resultados más recientes del Observatorio de Barrismo Social.
Según Karachas, el país registra una reducción histórica de fallecimientos y una expansión sin precedentes de actividades de integración comunitaria lideradas por barras populares, aunque advierte que los avances se sostienen en un equilibrio frágil.
El análisis, sustentado en el seguimiento a cuarenta organizaciones en veinte ciudades, revela que la política de barrismo social logró consolidar una tendencia positiva: “En 2025 tuvimos 21 fallecimientos asociados a las barras, frente a cincuenta y uno en 2024. Es una reducción de casi el 60%, 30 vidas salvadas en apenas un año”, resaltó Karachas.

El informe del Observatorio de Barrismo Social, coordinado por la Dirección de Barrismo Social en el Ministerio de Igualdad, documenta un crecimiento del 41,5 % en actividades de barrismo social entre 2024 y 2025. Las organizaciones pasaron de realizar 1.867 actividades en 2024 a 2.641 en 2025.
El pilar participativo fue el que más creció, con un 95,7 % de aumento respecto al año anterior. Le siguieron el educativo (64,8 %), social (45,2 %), ambiental (40,3 %), económico (30,5 %), deportivo-recreativo (27,8 %) y cultural (9,1 %).
Las organizaciones más activas en este ciclo fueron Comandos Azules y La Guardia Albi-Roja Sur, con crecimientos del 167,4 % y 147,1 % respectivamente en sus procesos sociales.
En el mismo periodo, los incidentes totales entre barras descendieron de 180 a 132, lo que equivale a una reducción del 26,7 %. Los incidentes internos bajaron un 24,4 % y los externos un 28,4 %.
El número de personas lesionadas cayó de 53 en 2024 a 32 en 2025, una disminución del 39,6 %. El dato más notorio es la reducción de fallecimientos, que pasó de 51 a 21, equivalente a un 58,8 % menos.
“Estos resultados no son casualidad. Reflejan una mejor articulación, mayor participación comunitaria y avances en la convivencia. Pero dependen de recursos, continuidad institucional y trabajo conjunto con los equipos, autoridades y líderes barristas”, enfatizó Karachas.
El Plan Decenal (2014-2024) planteó una hoja de ruta integral para la convivencia en el fútbol, pero enfrentó serias limitaciones. “La pandemia retrasó la ejecución y el plan nunca contó con recursos suficientes ni con una dependencia que liderara la articulación”, explicó Karachas.
En los últimos veinte meses, ya bajo el Ministerio de Igualdad, se consolidó el programa Aguante Popular por la Vida, que permitió organizar a las barras como entidades jurídicas, entregar apoyos económicos y desarrollar proyectos sociales con acompañamiento técnico y académico. “De las 40 barras, 39 lograron personería jurídica y presentaron proyectos sociales con impacto en sus territorios”, puntualizó.
A pesar de estos avances, subraya que el margen de tiempo y recursos fue muy limitado para revertir décadas de conflictividad: “No se solucionan problemas históricos en 20 meses. Pero demostramos que sí es posible reducir la violencia y salvar vidas”.
Karachas advierte que el mayor riesgo hoy es la discontinuidad institucional tras el cierre del Ministerio de Igualdad y la falta de una dependencia que articule la política pública. “Sin una entidad que lidere, todo queda fragmentado. Si el nuevo gobierno no asume el reto, se corre el riesgo de retroceder”, alertó.
El exdirector identifica la falta de compromiso de los clubes como un obstáculo persistente: “Los equipos no ven a sus hinchadas como parte de su proyecto institucional. Hace falta inversión social, identificación de líderes y un trabajo conjunto más allá del operativo de seguridad”.
Además, señala que en ciudades como Cali, Cartagena y parte del Eje Cafetero hay ausencia de programas preventivos y psicosociales. “Sin programas como Goles en Paz, solo se reacciona al conflicto, no se previene”, agregó.
Karachas recomienda que el gobierno actual evalúe los resultados del plan decenal, actualice la normativa y proyecte una nueva política pública que combine prevención, sanción y fortalecimiento de las organizaciones barristas.
Uno de los puntos más polémicos recientes es la propuesta de prohibir el ingreso de trapos y banderas a los estadios. Karachas se declara en contra de la criminalización de los símbolos y del folclor futbolero.

“Un trapo no daña la competencia, le da color y sentido a la fiesta del fútbol. Lo que hay que combatir es el imaginario de que perder un trapo equivale a perder la vida. Esa cultura debe cambiar, pero prohibir los trapos solo trasladaría la violencia a otro símbolo”, argumentó.
El exfuncionario propone que se regulen los elementos de animación, pero que se respete el componente cultural y la identidad de las hinchadas. “La clave está en la prevención, el acompañamiento y la promoción de valores de convivencia. No en prohibiciones totales”, afirmó.
Para Karachas, el futuro de la convivencia en el fútbol depende de evaluar lo alcanzado, asegurar recursos y consolidar una dependencia estatal que articule todos los esfuerzos. “Sin recursos, sin evaluación y sin una entidad que lidere, se corre el riesgo de volver a los peores años”, advirtió.
Llamó a que todos los actores del fútbol —gobierno nacional, gobiernos locales, clubes, federación, comisiones y barras— asuman corresponsabilidad y trabajen unidos en la prevención y sanción de la violencia: “El resultado más valioso es la vida. Treinta personas menos fallecidas en un año justifican cualquier esfuerzo”.



