
Brenda Valenzuela, madre de Carlos Emilio Galván Valenzuela, joven desaparecido desde octubre de 2025 en Mazatlán, interceptó a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo durante su visita a Durango por el segundo informe de gobierno, y le entregó una solicitud por escrito para exigir avances en la investigación de su hijo.
El encuentro ocurrió entre vallas de seguridad, en medio de asistentes y personal de prensa, mientras Valenzuela sostenía en sus manos la ficha de búsqueda con la fotografía de Carlos Emilio. La madre buscadora ya había solicitado previamente una reunión con la mandataria a través de sus redes sociales y de una visita directa a Palacio Nacional.
Horas después del encuentro, Valenzuela publicó una carta abierta dirigida a la presidenta en su cuenta de X. En el texto, describió a su hijo como “privado de su libertad, víctima de una desaparición forzada” y pidió a Sheinbaum imaginar “once meses enteros sin vida, sin libertad, sin voz”.
Una carta pública que acompañó el encuentro directo

La carta, publicada detalla que la familia denunció “en tiempo y forma” desde el primer minuto y aportó “datos, ubicaciones, testimonios, evidencia” sin dejar de buscar a Carlos Emilio “un solo segundo” desde la madrugada del 5 de octubre de 2025, cuando desapareció dentro del baño de Terraza Valentinos, en Mazatlán, Sinaloa.
Valenzuela señaló en el texto que los responsables del establecimiento “siguen sin enfrentar consecuencia alguna” por permitir la desaparición de un joven “como si la vida fuera desechable”. Cuestionó directamente a la mandataria y a su gabinete: “¿Qué valor tiene la vida de un ser humano para ustedes? ¿Para quienes juraron protegerla y defenderla?”.

La madre buscadora describió los once meses transcurridos como “un holocausto personal” para su hijo, una “destrucción lenta, injusta e inhumana de su dignidad, su mente y su vida”. Añadió que ese periodo representa “una tortura para él y un castigo interminable para nosotros”.
En la carta, Valenzuela acusó a las autoridades de normalizar la crisis de desapariciones en el país: “Salen cada día a hablar ante cámaras con frialdad, a ofrecer pésames que no les pesan, como si la desaparición de nuestros hijos fuera un número más en una estadística interminable”. Cerró el mensaje con una exigencia directa: “Busquen a Carlos Emilio Galván Valenzuela. Háganlo con la urgencia que exige la vida, con la empatía que exige la verdad y con la humanidad que exige la justicia”.
El mensaje incluyó los hashtags #ErnestinaGodoy, en referencia a la titular de la Fiscalía General de la República, instancia que ya lleva la investigación a nivel federal, y #134mil, cifra que remite al registro oficial de personas desaparecidas en México.

La presidenta pidió tiempo para revisar el caso
En entrevista con medios locales tras el encuentro, Valenzuela explicó que ya tenía conocimiento de que Sheinbaum había girado instrucciones a su gabinete para atender el caso, pero insistió en un acercamiento directo. “Esto va más allá de problemas administrativos, es importante que ella nos escuche y haga un compromiso personal para que toda esta crisis sea visibilizada y sea atendida”, declaró a El Sol de Durango.
En entrevista con Milenio, Valenzuela detalló fue puntual en su solicitud a la mandataria: le explicó que la investigación de su hijo ya está en instancias federales y que la familia sigue sin el resultado o avance que espera. Le señaló también que el caso de Carlos Emilio “es solo uno de los cientos de miles” que otras familias buscan en el país.
“Me escuchó, le entregué de igual manera una solicitud por escrito. Me comentó que lo iba a revisar, que le diera oportunidad para que lo revisara. Me pidió mis datos de contacto, de dónde podía ponerse en comunicación conmigo”, relató Valenzuela sobre la respuesta de la presidenta durante el encuentro.
La madre buscadora consideró el momento como una nueva posibilidad después de meses de insistencia. Añadió que lo ocurrido en Sinaloa “es algo muy delicado, muy complejo” que no se ha querido atender “con la urgencia y la importancia que requiere”.
Un litigio paralelo contra la Comisión de Atención a Víctimas

Mientras exige atención directa de la presidenta, Valenzuela enfrenta otro frente institucional: la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas litiga en tribunales contra ella para evitar pagar los gastos de transporte, hospedaje y alimentación que la Ley General de Víctimas le obliga a cubrir.
La institución impugnó una suspensión definitiva que el Juzgado Octavo de Distrito en Materia Administrativa de la Ciudad de México ya había concedido a favor de la familia. La Fiscalía General de la República, instancia que lleva la investigación, había solicitado directamente a la CEAV cubrir esos gastos, y la petición fue rechazada.
“Cada día que la CEAV pasa litigando contra mí es un tiempo valioso que me roban para lograr nuestro reencuentro”, escribió Valenzuela en publicaciones previas sobre ese proceso, que se suma a la exigencia pública dirigida a Sheinbaum.
Once meses sin resultados desde la desaparición en Mazatlán

Carlos Emilio Galván Valenzuela, originario de Guadalupe Victoria, Durango, desapareció la madrugada del 5 de octubre de 2025 en Mazatlán, Sinaloa, tras acudir al baño del bar Terraza Valentinos durante un viaje familiar para festejar su cumpleaños. Tenía 21 años.
El bar pertenece a Ricardo Velarde Cárdenas, quien al momento de la desaparición se desempeñaba como secretario de Economía de Sinaloa. Velarde renunció al cargo días después de que el caso se hizo público y el establecimiento fue cateado. La Fiscalía General del Estado realizó ese cateo 20 días después de recibida la denuncia, sin entregar a la familia un reporte formal ni acceso a las grabaciones del lugar.
Autoridades estatales informaron públicamente que existe evidencia videográfica donde se observa a Carlos Emilio saliendo del bar acompañado de otra persona, y que ya identificaron vehículos y rostros involucrados. La familia sostiene que no ha tenido acceso a esa evidencia.
Investigaciones del periodista Luis Chaparro, publicadas en Pie de Nota, señalan como principal hipótesis que detrás de esta desaparición estaría Víctor Manuel Barraza Pablos, alias “El 40”, presunto jefe de plaza de Los Chapitos en Mazatlán, sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en junio de 2025 por encabezar una red de tráfico de drogas, lavado de dinero, extorsión y secuestros.

Brenda Valenzuela ha mantenido protestas públicas y acciones legales para exigir avances en la investigación. En febrero de 2026, un juez federal le negó un amparo con el que buscaba saber si Carlos Emilio podría estar entre los cuerpos hallados en fosas clandestinas en Concordia. El juez Isaí López Triana argumentó que la falta de información no afecta la dignidad de la víctima “al grado de equipararse a un tormento”. “El acceso a la información y a la verdad es un derecho humano. En la búsqueda de mi hijo, ese derecho me ha sido negado”, respondió Valenzuela ante esa resolución.
En mayo de 2026, Valenzuela dirigió una exigencia similar a la gobernadora interina de Sinaloa, Yeraldine Bonilla, quien asumió el cargo después de que el gobernador Rubén Rocha Moya solicitara licencia tras ser acusado por autoridades de Estados Unidos de tener nexos con Los Chapitos.
Valenzuela señaló que las autoridades de Sinaloa “perdieron tiempo valioso y cometieron varias omisiones”, las cuales han impactado de forma directa en que aún se desconozca el paradero de su hijo. Afirmó que para ella “los resultados nunca serán suficientes” mientras Carlos Emilio continúe desaparecido.




