Lo afirman veterinarios: si un perro hace pozos no es sólo para esconder algo, sino que puede tener problemas de comportamiento
Encontrar al perro haciendo un agujero en el jardín , arañando la tierra del parque o incluso rascando compulsivamente una cama puede parecer simplemente una travesura. Sin embargo, escarbar es una conducta mucho más compleja de lo que parece y puede tener significados muy diferentes dependiendo del
Encontrar al perrohaciendo un agujero en el jardín, arañando la tierra del parque o incluso rascando compulsivamente una cama puede parecer simplemente una travesura. Sin embargo, escarbar es una conducta mucho más compleja de lo que parece y puede tener significados muy diferentes dependiendo del contexto, la frecuencia y el estado emocional del animal.
La primera explicación es que cavar forma parte de su repertorio natural. Los antepasados de los perros utilizaban las patas delanteras para remover tierra, preparar refugios, esconder alimento o buscar pequeños animales. Sus uñas y extremidades están perfectamente adaptadas para trabajar sobre superficies blandas, por lo que la conducta permanece aunque el perro viva en un departamento o tenga alimento disponible todos los días.
Uno de los motivos más conocidos es esconder objetos valiosos. Algunos perros entierran comida, huesos o juguetes incluso cuando no existe ninguna posibilidad real de que se queden sin ellos. Ese comportamiento responde a un instinto de guardar aquello que sobra para utilizarlo más adelante.
El olfato también puede desencadenar una sesión de excavación. Un perro que detecta el rastro de un animal, comida o cualquier olor interesante debajo del suelo puede concentrarse en un punto concreto y cavar durante varios minutos. Esto suele observarse especialmente en razas históricamente seleccionadas para la caza o la búsqueda.
Algunos perros entierran comida, huesos o juguetes por instinto. (Foto: Gemini)
La temperatura aporta otra explicación. Durante los días calurosos, remover la capa superficial de tierra permite acceder a un suelo más fresco sobre el que tumbarse. En invierno ocurre algo parecido pero en sentido contrario, cuando algunos perros buscan formar pequeñas cavidades protegidas del viento y conservar mejor el calor.
Las hembras próximas al parto también pueden mostrar comportamientos de anidación. Buscan rincones, rascan mantas o intentan crear un refugio donde sentirse protegidas con sus cachorros.
Cuándo escarbar puede ser una señal de que algo no está bien
El problema aparece cuando una conducta natural cambia de intensidad. Un perro que ocasionalmente cava un agujero no debería generar preocupación, pero si pasa largos períodos excavando compulsivamente, destruye muebles, camas o jardines y parece incapaz de detenerse, conviene preguntarse qué está intentando descargar.
El aburrimiento es una posibilidad frecuente. Los perros que pasan muchas horas solos, tienen pocos paseos o carecen de actividades estimulantes pueden encontrar en el escarbo una manera de gastar energía y mantenerse ocupados. En esos casos suelen aparecer agujeros en distintos puntos, sin un objetivo concreto.
Qué significa que tu perro haga pozos en el jardín y cómo evitarlo. (Foto: ChatGPT)
La ansiedad o el estrés también pueden expresarse mediante conductas repetitivas. Un animal que rasca puertas, intenta cavar debajo de una cerca para escapar o destruye superficies cuando se queda solo podría estar manifestando un problema que requiere una evaluación más amplia.
Hay una diferencia bastante visible entre una búsqueda guiada por el olfato y una conducta asociada con aburrimiento. Cuando sigue un rastro, el perro suele concentrarse intensamente en una zona determinada. Si cava por falta de estimulación, es más probable que vaya cambiando de lugar y produzca múltiples agujeros sin un objetivo evidente.
Castigarlo rara vez resuelve la causa. Si el perro necesita más actividad, gritarle por cavar no elimina esa necesidad. Los especialistas recomiendan aumentar los paseos, incorporar juegos de olfato, ofrecer actividades de enriquecimiento y permitir momentos de exploración durante las salidas.
En una casa con jardín también puede habilitarse un sector específico para cavar, utilizando tierra o arena suelta. Enterrar allí algún juguete o premio ayuda a enseñarle que ese espacio está permitido y permite satisfacer la conducta sin destruir otras zonas.
Si el escarbo aparece repentinamente, se vuelve muy intenso, coincide con otros cambios de conducta o el perro se lastima las patas intentando cavar, lo indicado es consultar con un veterinario y, si es necesario, con un profesional especializado en comportamiento.