Charles Leclerc y Lewis Hamilton junto a los principales directivos de Ferrari: Frederic Vasseur y Stellantis con John Elkann (REUTERS/Guglielmo Mangiapane)

Ferrari afronta una fase decisiva en la temporada 2026 de Fórmula 1. Es que más allá de los problemas operativos y la tensión entre los pilotos Lewis Hamilton y Charles Leclerc, que se acrecentó luego del cruce en la pista en el Gran Premio de Italia, se suma la presión interna por definir si el jefe del equipo, Fred Vasseur, debe reforzar su autoridad o quedará expuesto tras el golpe sufrido en Monza.

Ese escenario se agravó porque el revés llegó ante los tifosi, que además vieron celebrar a Kimi Antonelli a bordo de su Mercedes, y alimentó dudas sobre varias decisiones de fondo. Según un informe del medio especializado The Race, en el paddock crecen los interrogantes sobre la gestión de Vasseur, desde la convivencia entre sus pilotos hasta la dirección técnica elegida para un reglamento dominado por el motor y limitado en energía.

Hamilton fue quien verbalizó con más claridad el problema después del Gran Premio de Italia. En la Q2, lanzó reproches por la falta de cooperación desde el lado de Leclerc, una situación que, a su juicio, casi lo deja fuera de la definición entre los 10 mejores, y luego hubo desacuerdo sobre la responsabilidad en el incidente de la primera curva durante la carrera. “Miren, yo no corro sucio. Siempre he corrido limpio y justo, y siempre he dejado espacio, así que no creo que deban preocuparse por mí”, dijo el múltiple campeón de la F1 tras la carrera en el Templo de la Velocidad.

El británico también defendió su conducta desde su llegada a la escudería. “He llegado al equipo e intentado ser respetuoso con el espacio, y desde luego no poner al equipo en peligro. Tienen que hablar con Fred sobre la otra parte”, dijo. La tensión entre ambos pilotos contrasta con la convivencia que Ferrari había tenido con la dupla formada por Leclerc y Carlos Sainz.

El toque en pista entre Hamilton y Leclerc (REUTERS/Jakub Porzycki)

El repunte de Hamilton en 2026 creó una dinámica más parecida a la que el equipo vivió entre 1989 y 1990 con Alain Prost y Nigel Mansell: dos figuras de peso que quieren que la estructura trabaje en función de sus aspiraciones. Leclerc probablemente cerró 2025 con la sensación de tener controlada la comparación interna, después de la peor temporada de Hamilton en la Fórmula 1. Este año, en cambio, el siete veces campeón reapareció con mejor rendimiento, mayor influencia declarada sobre el nuevo auto y una sintonía más sólida con el equipo.

El monegasco rechazó públicamente la idea de una polarización con Hamilton y aseguró que no sabe quién está “forzando” ese relato. Aun así, las dos carreras más recientes en Monza y Zandvoort mostraron a una escudería con dificultades para gestionar a sus dos pilotos cuando ruedan cerca y uno de ellos debe ceder para beneficiar al otro. En esos episodios, el que necesitó ayuda fue Hamilton y esa colaboración no llegó. Frente a este escenario, se especula que la falta de intervención de Ferrari puede revelar un temor a favorecer abiertamente a uno de los dos.

Vasseur intentó justificar su postura tras Monza con una comparación con McLaren, y lo que sucedió con Oscar Piastri y Lando Norris el año pasado, al sugerir que priorizar a un piloto en la lucha por el campeonato podía alterar el desenlace del título. Hamilton lo resumió de otra forma: Ferrari no tiene reglas en ese sentido. Esa ausencia de un código interno deja a Vasseur en una posición delicada entre Leclerc, talento formado en la casa y recientemente renovado con un contrato de largo plazo (2030), y Hamilton, el piloto con mayores resultados estadísticos en la historia de la categoría y además alguien con quien el propio Vasseur mantiene un vínculo desde las categorías inferiores.

La pregunta de fondo ya no es solo cómo ordenar a los pilotos, sino si Vasseur puede sostenerse en el cargo sin hacer cambios visibles. Hamilton apuntó directamente a la estructura de mando tras Monza: “Al final viene desde arriba. Se traslada hacia abajo, las decisiones. Así que empieza con Fred”.

La declaración no fue presentada como un pedido para reemplazar al jefe del equipo, según se debatió en el paddock de la Máxima, sino como una exigencia para que ejerza la autoridad que el piloto considera indispensable. El británico, según el sitio especializado, entiende que sus reclamos públicos tienen un límite y que solo el máximo responsable puede modificar la forma en que el equipo toma decisiones, se comunica y ejecuta fines de semana de carrera.

Lewis Hamilton (REUTERS/Jakub Porzycki)

Esa crítica abarca errores en clasificación, fallos estratégicos en carrera y el manejo de la relación entre compañeros. La lectura es que esos problemas no responden solo a debilidades individuales, sino a una cadena de mando que no funciona con claridad suficiente.

Otro de los rumores que se desprendieron tras el resultado en Monza fue que en la cúpula del Cavallino no cayó bien que el desastre deportivo coincidiera con una jornada en la que Kimi Antonelli, vestido de Mercedes, se ganó a buena parte del público local.

Uno de los nombres ligados desde hace tiempo al puesto que hoy es de Vasseur es Antonello Coletta, responsable del programa de Ferrari en el Campeonato Mundial de Resistencia y figura apreciada en Maranello. La otra opción que sobrevuela el debate es Christian Horner, cada vez más mencionado mientras siguen sin concretarse sus intentos de regresar como propietario o accionista de un equipo.

El tema candente también estuvo bajo análisis en el medio italiano AutoRacer. El punto de fondo, de acuerdo con el sitio, no es un error original de Ferrari al fichar al piloto más ganador de la historia de la Fórmula 1. La apuesta incluía desde el principio un intercambio claro: beneficios muy amplios para la escudería a cambio de administrar una personalidad con un peso excepcional dentro y fuera de la pista.

La incorporación de Hamilton elevó el valor de la marca Ferrari en la Fórmula 1. Además, el británico trabajó con intensidad en la estructura de Maranello y trasladó conocimientos y métodos propios de un equipo ganador y muy organizado como Mercedes, con mejoras que el diario define como innegables en distintos procesos internos.

Ese aporte ganó espacio con el tiempo. Una de las decisiones más visibles fue el paso al carbono Carbon Industrie a comienzos de 2026, una modificación que, según el medio, respondió a una voluntad clara del piloto y que Vasseur aceptó pese a sus reservas por la relación histórica, prolongada y positiva de Ferrari con Brembo.

El fuerte choque de Leclerc en el GP de Italia

Hamilton ya quería ese cambio el año anterior. Ese caso se convirtió en una muestra de cómo el equipo empezó a escuchar cada vez más al británico después de su período de adaptación. La cuestión, sin embargo, ya no sería solo cuánto puede aportar, sino cuánto margen pretende tener para moldear la escudería. Tras su renovación para la temporada 2027, el piloto querría llevar a Ferrari más cerca de su propia visión de funcionamiento.

La tensión central se resume así: Hamilton ya no buscaría únicamente aportar experiencia y métodos de trabajo, sino convertirse en la referencia absoluta del equipo. Según el medio, el británico siente que no es escuchado lo suficiente y empezó a hacer valer públicamente su estatura.

Del otro lado, Vasseur sostiene una línea distinta. El jefe del equipo francés mantiene que ambos pilotos deben seguir en igualdad de condiciones tanto dentro de la estructura como en pista, con prioridad en el interés colectivo y en la suma de puntos para el campeonato de constructores, antes que en favorecer a uno de ellos en una pelea por el título de pilotos que nunca fue un objetivo realmente posible.

Esa posición también se explica por la estrategia a largo plazo de la escudería con Leclerc. Ferrari decidió apostar por el monegasco como pieza central de su proyecto. La respuesta a la pregunta que se abrió tras Monza es, por ahora, parcial: la escudería no considera que la convivencia esté rota, pero sí afronta el costo de un equilibrio que aceptó desde el inicio. El equipo ganó nombre, conocimiento y proyección con Hamilton, pero ahora debe administrar la presión de un piloto que pretende una influencia mayor sin desplazar a Leclerc del centro del proyecto.