Boca consiguió avanzar a los cuartos de final de la Copa Argentina después de superar a Vélez en una definición por penales, pero terminó la noche con preocupación. Leandro Paredes debió abandonar el campo de juego sobre el cierre del partido y encendió las alarmas en el Xeneize.
El mediocampista fue reemplazado a los 87 minutos, cuando el encuentro ya se encaminaba hacia los penales. Su salida generó preocupación porque el capitpan había sido titular y, además, aparecía como uno de los principales candidatos de Boca para ejecutar uno de los remates desde los doce pasos.
Sin embargo, Rodolfo Arruabarrena llevó tranquilidad después del partido y aseguró que el futbolista fue cauto al pedir el cambio. “Tuvo un aviso y es inteligente. Hizo la seña y salió afuera, pero nada grave”, explicó el entrenador, en declaraciones posteriores al encuentro.
La situación se produce apenas unos días después del regreso de Paredes a la titularidad. El volante había quedado afuera durante varias semanas por una molestia en el isquiotibial izquierdo que sufrió ante Platense y volvió a sumar minutos en el triunfo ante Lanús en la última jornada del Clausura.
Paredes recibió hielo en su isquiotibial después del pase de Boca en la Copa Argentina
La presencia del campeón del mundo es especialmente importante para Arruabarrena. Desde su regreso al club, Paredes se convirtió rápidamente en uno de los referentes del equipo y en una pieza central del mediocampo.
Por eso, la imagen del futbolista pidiendo el cambio generó preocupación entre los hinchas, especialmente porque ocurrió justo antes de una posible tanda de penales.
Paredes tuvo que aplicarse hielo sobre la zona afectada, la misma que lo tuvo a maltraer en las últimas semanas. Finalmente, el propio Arruabarrena se encargó de ponerle paños fríos al asunto y evitó hablar de una lesión de gravedad.
Ahora Boca deberá esperar la evolución del mediocampista en los próximos días para determinar si se trata solamente de una molestia pasajera o si será necesario realizarle estudios. Por lo pronto, el mensaje del entrenador fue tranquilizador: Paredes sintió un aviso, entendió que no debía arriesgar y pidió salir.


