Al maquillarse muchas personas se enfocan en elegir los productos adecuados, pero no siempre tienen en cuenta que la forma y el lugar donde se aplican pueden modificar visualmente las facciones. En ese sentido, la maquilladora profesional Sandy Linter recomienda cambiar una de las técnicas más tradicionales para conseguir un rostro visualmente más estilizado y una apariencia más levantada.

En una entrevista con British Vogue, explicó: “En lugar de las manzanas de las mejillas, me gusta aplicar el rubor en la parte superior del pómulo y luego difuminar hacia adentro”.

Por qué aplicar el rubor en la parte superior del pómulo puede levantar el rostro

En líneas generales, el lugar donde se coloca el rubor puede cambiar la percepción visual de la estructura del rostro. La técnica tradicional consiste en sonreír y llevar el producto hacia la parte más prominente de las mejillas, pero Linter considera que esta estrategia no resulta tan efectiva con el paso del tiempo.

La maquilladora recomienda colocar el color en la parte superior del pómulo y difuminarlo hacia el centro del rostro, de manera que la mirada se dirija hacia una zona más elevada. En su guía de maquillaje para mujeres mayores de 50 publicada por British Vogue, Linter señala que el objetivo es “apuntar la atención hacia arriba” para realzar las facciones.

Por qué aplicar el rubor en la parte superior del pómulo puede levantar el rostro. (Foto: Adobe Stock)
Por qué aplicar el rubor en la parte superior del pómulo puede levantar el rostro. (Foto: Adobe Stock)

Además, Linter recomienda elegir tonos rosados suaves para conseguir un resultado natural y luminoso. En la entrevista con British Vogue, mencionó específicamente los tonos rosados apagados como una de sus opciones preferidas y explicó que también puede combinarse un rubor en crema con uno en polvo para intensificar el efecto.

El truco de Sandy Linter para conseguir un efecto más estilizado

La técnica de Linter no consiste simplemente en subir unos centímetros el rubor, sino en cambiar la dirección en la que se trabaja el producto. En lugar de concentrarlo en el centro de las mejillas, propone comenzar en la parte alta del pómulo y llevarlo suavemente hacia adentro.

Otra recomendación de la maquilladora es evitar que el rubor quede demasiado cerca de la nariz. Allure también recogió este consejo de Linter y señaló que el color debe colocarse en el punto más alto de los pómulos y trabajarse hacia arriba.

De esta manera, el rubor deja de ser solamente un producto destinado a aportar color y se convierte también en una herramienta para modificar visualmente la estructura del rostro. El resultado buscado es una apariencia más elevada y definida, sin necesidad de recurrir a un contouring demasiado marcado.