La teoría médica de los cuatro humores estuvo vigente durante siglos. Lo raro es que a veces sí funcionaba

Durante más de un milenio, la medicina occidental se sustentó sobre un pilar fundamental que, a la luz de la ciencia moderna, ha quedado totalmente enterrado y olvidado. Hablamos de la teoría de los cuatro humores, un sistema que explicaba la salud y la enfermedad humana no por un virus, una bacteria o un fallo genético, como un delicado equilibrio entre cuatro fluidos corporales que componían el organismo. 

Funcionó. Pese a que hoy en día esta premisa ha sido desterrada de la medicina, no debemos olvidarnos de que nuestros antepasados sobrevivieron durante muchos siglos con tratamientos que se centraban en estos cuatro humores. Y es que, aunque hoy veamos esta teoría como algo sin fundamento biológico bajo nuestros conocimientos, la realidad es que a veces parecía funcionar. 

Los humores. La formulación canónica de esta teoría, atribuida a la tradición de Hipócrates y sistematizada siglos después por Galeno, sostenía que el cuerpo humano estaba gobernado por cuatro sustancias: la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra.

La salud era sinónimo de equilibrio entre estos fluidos, mientras que la enfermedad aparecía cuando uno de ellos se acumulaba en exceso o escaseaba. Este esquema fue un avance histórico crucial, puesto que buscaba causas naturales y observables para las enfermedades, alejándose de explicaciones mágicas o demoníacas de la antigüedad. Sin duda, fueron las bases de la medicina que tenemos ahora mismo en nuestras manos. 

Tras años de debate y 1.000 "medicamentos" retirados, España tiene al fin un veredicto sobre la homeopatía: no sirve para nada
Tras años de debate y 1.000 "medicamentos" retirados, España tiene al fin un veredicto sobre la homeopatía: no sirve para nada