
La primera vez que Naomi Watts, recién ganadora del Premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián, leyó el guion de Lo imposible, supo en las primeras cinco páginas que aceptaría el papel, pese a que su instinto inicial había sido rechazarlo. La razón: el miedo a que una película sobre el tsunami del océano Índico de 2004, el cual mató a unas 200.000 personas, terminara siendo un mero espectáculo de efectos visuales.
“Fue una tragedia, hirió a muchísimas personas y se cobró la vida de muchas, y hacer una película que pudiera terminar siendo otra película de desastres... hacer que parezca espectacular de cualquier manera sería un gran error”, contaba la actriz en una entrevista con el periódico canadiense Times Colonist.
Finalmente, accedió, y la decisión no pudo ser más acertada. La película del cineasta español Juan Antonio Bayona es hoy una de sus películas más recordadas junto con Mulholland Drive, 21 gramos o The Ring. Su trabajo en el drama inspirado en la historia real de María Belón, una médica española en busca de su familia tras la catástrofe, le valdría también un gran reconocimiento a nivel individual, con nominaciones a los Premios Goya, los Globos de Oro e incluso los Oscar.
Tuvo que enfrentarse a su miedo al mar
Lo que decantó la balanza para que Naomi Watts acabara protagonizando Lo imposible fue el nombre del director. Cuando supo que el proyecto estaba en manos de Bayona, cuyo trabajo en El orfanato ella admiraba, sus reservas empezaron a ceder. “Pensé: ‘Bueno, es un cineasta de verdad. Él sabe de drama. Suena interesante’”, recordaba al citado medio la actriz británico-australiana. Fue entonces cuando pidió el guion, y la lectura disipó cualquier duda que le quedara.
Bayona apostó por un montaje donde explotaba al máximo las posibilidades emocionales de la historia. Además, para la parte del tsunami optó por no apoyarse en el uso de efectos digitales y por apostar por una puesta en escena mucho más realista con un depósito de agua al aire libre. De hecho, los 10 minutos que dura la recreación del tsunami en pantalla implicaron que Watts pasara más de un mes dentro de un tanque de agua gigante en un estudio de grabación. Por si fuera poco, la actriz contaba con un inconveniente: la hidrofobia (miedo al agua) debido a un accidente sufrido a los 14 años.
A esa edad, Watts emigró junto a su familia de Inglaterra a Australia. Solo que, en ese viaje, hicieron una escala en Bali y su madre y ella decidieron bañarse en una playa. Cuando quisieron salir del agua, se vieron arrastradas por una corriente de resaca. “No era muy buena nadadora en ese entonces”, recordaba en una entrevista con The Independent. “Me cansé muchísimo. Ahora sé cómo lidiar con una corriente de resaca: no intentas nadar hasta la orilla, simplemente te dejas llevar por la marea. Pero mi instinto me decía lo contrario. Recuerdo que me asusté mucho, y mi madre también”.

El accidente durante el rodaje de ‘Lo imposible’ que reavivó sus temores
Las escenas de la película de Bayona en las que la actriz aparece sumergida se rodaron atándola a una silla giratoria desde la que filmaban. “Gran parte de ello no era actuación, porque literalmente te succionaban bajo el agua, y yo jadeaba de verdad en busca de aire”, explica la actriz al citado medio. Un día hubo un fallo técnico y quedó atrapada en un artilugio con los pies atados que cambiaba de dirección sin control. “No podía salir y pensé: ‘¡Dios mío, no pueden detenerlo!’”.
En ese instante, la intérprete decidió hacer la señal de alarma para que detuvieran la silla y la sacaran de allí antes de que se quedara sin oxígeno. “Recuerdo que me enfadé bastante porque pensé: ‘Quizás estaban intentando hacerme parecer más asustada’”. Afortunadamente, pudieron sacar a Watts sin que la cosa fuera a más, aunque es probable que ella todavía no haya olvidado ese momento.